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ABC JUEVES 20 4 2006 27 El Tribunal Supremo italiano valida definitivamente el triunfo electoral de Prodi, que Berlusconi no reconoce aún La Policía del Ulster aborta un atentado con coche bomba al detener a cuatro disidentes del IRA Se especula con que la renovación acabará por afectar a algunos secretarios de Estado, y el primer candidato es Snow, el del Tesoro culminaron en la reelección de George Bush para un segundo mandato en la Casa Blanca. Ese triunfo, atribuido al arquitecto Rove, contrasta ahora con la realidad actual: Bush registra los peores índices de aprobación a su gestión desde su toma de posesión a principios de 2001, Apenas un 35 por ciento de los estadounidenses aprueban su trabajo, con una caída en picado de 8 puntos en lo que va de año. Savia nueva A partir de ahora, el papel de coordinador de política doméstica será asumido por Joel Kaplan, subdirector presupuestario de la Administración. Nombramiento que confirma el ímpetu con que ha entrado el nuevo jefe de gabinete, Joshua Bolten, ex director presupuestario de la Casa Blanca. Tras asumir este lunes oficialmente su puesto, equivalente a ministro de la Presidencia, Bolten ha confirmado sus intenciones de reavivar la Casa Blanca haciendo una llamada para que todos los altos cargos interesados en dejar sus puestos, lo hagan inmediatamente. Con todo, pese a las presiones de su propio partido para traer caras nuevas al equipo de gobierno, Bush opta por seguir confiando en su círculo más estrecho de colaboradores. Según el presidente, mis instrucciones a mi nuevo jefe de gabinete es que diseñe una estructura de la Casa Blanca que funcione y, por supuesto, que me plantee opciones sobre quién debe estar aquí y quién no debe estar aquí En algún momento, se espera que toda esta renovación en la cúpula del gobierno se extienda hasta el nivel de Carteras ministeriales. Tras el empeño demostrado por Bush en defender a su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, pese a las peticiones de dimisión formuladas por varios generales jubilados, las especulaciones sobre cambios en el gabinete se centran en el secretario del Tesoro, John Snow. Hu Jintao saludaba a los empleados durante su visita a la factoría de la aeronáutica Boeing en Everett (Washington) AP Hu Jintao sintoniza con EE. UU. a través de los mutuos intereses empresariales Veinte mil dólares por cenar y comer con el líder comunista en Seattle Bill Gates mayor respeto a la propiedad intelectual en un mercado como el chino, que piratea el 90 por ciento de su música, películas y software P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Los dos primeros días de la primera visita oficial del presidente de China a Estados Unidos, prevista para septiembre pero aplazada por la catástrofe del Katrina se han convertido en una cuidadosa campaña de relaciones públicas para poner una nota positiva ante los crónicos problemas del gigante asiático, que abarcan desde la falta de respeto a la propiedad intelectual a una divisa infravalorada, pasando por múltiples tensiones comerciales generadas por la economía que crece con mayor rapidez en el mundo, habiendo logrado cuadruplicar su volub Prometió a men en cuestión de dos décadas. Empezando su visita por el Estado de Washington, principal beneficiario en la costa del Pacífico de todo este ingente comercio bilateral, el líder comunista no ha dudado en alabar a algunas de las empresas más emblemáticas del capitalismo de Estados Unidos como Microsoft, Boeing o incluso la cadena de cafés Starbucks, llegando a declararse usuario de Windows y admirador de Bill Gates. Como aperitivo a la cena en la futurista mansión del magnate de Microsoft, donde grandes empresarios han pagado 20.000 dólares por cabeza para sentarse a la mesa, Hu Jintao ha reiterado que China considera la protección de la propiedad intelectual como algo vital para su propio desarrollo. Declaración que contrasta con las estimaciones de un mercado de 1.300 millones de consumidores pero que llega a piratear el 90 de su música, películas y programas informáticos. Este guiño a las grandes empresas de Estados Unidos se enmarca en la tradición abierta por Deng Xiaoping en su primera visita oficial en 1979, como preámbulo de los esfuerzos para modernizar la economía china. Desde entonces el régimen comunista ha dado prioridad a sus relaciones con sectores empresariales para superar irreconciliables diferencias políticas, diplomáticas y culturales. A pesar de haber identificado a Estados Unidos como amenaza para el monopolio político del Partido Comunista en China, Hu Jintao parece haber asumido que son necesarias unas relaciones cordiales con Washington para satisfacer sus prioridades de desarrollo y crecimiento doméstico. Durante su periplo en Seattle, antes de su cumbre prevista para hoy en la Casa Blanca, el líder chino ha encontrado también tiempo para reunirse con históricos pesos pesados de la política exterior como Henry Kissinger.