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ABC JUEVES 20 4 2006 Nacional EL JUICIO DEL CASO BONO 21 El juez apreció que a Bono no le pegaron; dos policías tuvieron que dejar su puesto, otros tres se enfrentan a penas de cárcel pero nadie sabe si dos personas estuvieron o no arrestadas El traje del emperador o la agresión que no fue TEXTO: C. MORCILLO Los periodistas, atentos a los argumentos de la acusación JAIME GARCÍA CHOQUE DE VERSIONES Constantino Méndez Delegado del Gobierno en Madrid Miguel Ángel F. Rancaño Ex jefe superior de Policía de Madrid MADRID. El ex ministro José Bono aseguró que le habían pegado en una manifestación de la AVT- un puñetazo, manotazos y un golpe con un objeto contundente Palabra de ministro, salvo que nadie lo vio ni el día de los hechos, ni en el visionado en comisaría de las grabaciones de televisión ni lo apreció el juez de instrucción, pero eso fue lo de menos. Si el emperador dice que su traje es inigualable, ¿a quién le importa que desfile desnudo? Aunque no hubo agresión, sí agresores: dos, que vociferaban alrededor de Bono, y que además eran militantes del PP de Las Rozas. Cuatro policías miembros de la Brigada de Información de Madrid hicieron su trabajo consecutivamente. Dos como instructores de las diligencias y dos como secretarios. Ninguno apreció que existieran pruebas contra los dos populares vociferantes, pero eso fue lo de menos. El emperador tiene traje. El jefe de Sección les ordenó que debían llevar a los afiliados a la Brigada, leerles sus derechos y detenerlos, según consta en el auto del Juzgado de Instrucción número 14 de Madrid, que investigó los arrestos. Dos se negaron y a uno le costó el puesto. Pero quienes finalmente firmaron un atestado rehecho según el juez, se sientan ahora en el banquillo de los acusados. ria ante una posible condena y expulsión del Cuerpo de tres agentes. El objetivo inicial del PP cuando actuó contra los policías por presuntas irregularidades era evidenciar una maniobra política del Gobierno. Pero Bono ya no está y su traje sigue colgado del armario. El ministro del Interior quedó al margen, y el delegado del Gobierno ha explicado su versión como testigo. Los que se sientan en el banquillo, al menos dos, cumplieron órdenes, aunque ciertamente podrían haberse negado. No se veía nada en las cintas ¿Por qué esa orden del jefe de Sección, J. F. imputado, si él mismo le dijo a su jefe, el comisario Rodolfo Ruiz, horas antes que no se veía nada en las cintas grabadas durante la manifestación? En este punto comienza la cadena de órdenes que quizá no se aclare ni siquiera durante el juicio si tuvo un origen político- -como sostiene el PP- -o meramente profesional, según los propios acusados. Hasta ahora ninguno de los tres policías imputados ha desvelado que recibiera instrucciones políticas pese a la petición de pena a la que se enfrentan y los puntos, más que oscuros, negros que jalonaron el caso. Sobrevalando la cadena de órdenes, sin resbalar pese a los evidentes desaciertos, el delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez. Ayer el que fuera jefe superior de Policía de Madrid, Miguel Ángel Fernández Rancaño, volvió a dejar clara la diferente percepción, abierta contradicción, entre el funcionario y su jefe accidental. Rancaño que insiste, como ya había dicho, en que a los vociferantes del PP se les detuvo- -a los policías se les juzga por detención ilegal y falsedad en documento público- -y Méndez, enrocado, que no hubo detención técnicamente El traje del emperador con matices. Como si la forma fuera priorita- No hubo detención técnicamente porque ni se tomaron huellas dactilares ni se fotografió a estas personas el que insisten los acusados) sino que, aturdido, no se planteó otra opción que la de responder al requerimiento que le hizo la Policía en la mañana del martes 25. Al llegar a las dependencias de Moratalaz, firmó la llamada diligencia de información de derechos al detenido papel que no leyó porque estaba muy nervioso Después aseguró que quien actuó como secretario en su declaración no fue la persona que oficialmente se ha hecho constar como tal en las diligencias, un agente al que vi por primera vez mucho después en los Juzgados de Plaza de Castilla La sensación de haber estado detenido la sustentó Primero se les cita y comparecen y después se acordó la lectura de derechos y, por tanto, la detención también en que el inspector jefe J. F. que le tomó declaración le dijo que tenía la impresión de estar deteniendo a un familiar A María Antonia Toñi de la Cruz si le llamó la atención el impreso de información de derechos al detenido Les dije que por qué estaba detenida y no supieron qué contestarme Insistió en que el inspector jefe J. F. los trató con amabilidad: Nos comentó que parece que estoy tratando con un familiar Tratando según la versión de De la Cruz, y deteniendo en la de Isidoro Ruiz. Fue el único punto en el que sus declaraciones no confluyeron.