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ABC MIÉRCOLES 19 4 2006 89 Deportes MILÁN BARCELONA 0 1 Rafael Nadal debutó con victoria en Montecarlo, su triunfo consecutivo número 37 en tierra batida Giuly abre las puertas de París Tras una mala primera parte, el Barça despertó y sacó oro de una genialidad de Ronaldinho Milán (4- 4- 2) Dida; Stam (Cafú, m. 76) Kaladze, Nesta, Serginho; Gattuso (Ambrosini, m. 73) Pirlo (Maldini, m. 66) Kaká, Seedorf; Shevchenko y Gilardino. Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Oleguer (Motta, m. 73) Márquez, Puyol, Gio; Van Bommel, Edmilson, Iniesta; Giuly (Belletti, m. 70) Eto o y Ronaldinho (Maxi López, m. 88) Árbitro Alain Sars, de Francia. Tarjeta amarilla a Puyol, Oleguer, Nesta Gol 0- 1, m. 56: Giuly. ENRIQUE ORTEGO, ENVIADO ESPECIAL MILÁN. Milán y Barça son humanos. Están mejor dotados para la práctica del fútbol que la mayoría por la calidad de sus jugadores y por sus conceptos intrínsecos, pero cuando la responsabilidad les aprieta también flojean y pierden su ser. Al menos, ante esta situación fuera de sus registros el Barcelona supo reaccionar mejor que el Milán y ya que no tenía una noche inspirada tiró por la calle del oficio, del trabajo colectivo y de la eficacia. Así y no de otra manera sacó adelante un partido que le acerca un paso más a la final de París. Por una noche cambió el smoking por la sudadera y después de sufrir por no ser él mismo terminó incluso mandando descaradamente en San Siro, donde nadie ganaba desde diciembre de 2003, que lo hizo el Celta. Toda Europa tenía clavados sus ojos en San Siro. Se había hablado tanto de espectáculo, de esencia y excelencia futbolística, de magia... que los de Ancelotti y los de Rijkaard saltaron al campo atenazados, demasiado pendientes de no dar un paso en falso que pudiera decidir la eliminatoria. Ni unos ni otros fueron lo que son. Incluso fue el Barça el que estuvo más lejos de lo que debe y puede ser. Jugó, de salida, a no jugar. Y no sabe. No es que se encerrara atrás, que no lo hizo. Es que no salió. Se rindió muy pronto a la presión milanista. Apretaban como posesos Gattuso, Pirlo y Seedorf en el medio y el balón le duraba segundos en las botas. Y ya se sabe que sin el elemento redondo los de Rijkaard no son nadie, o son menos de lo que son. Giuly grita al cielo de San Siro el tanto que pone al Barcelona en la senda de la final de París cómo Giuly, Eto o y Ronaldinho no entraban casi en juego y quedaban totalmente descolgados del resto del equipo. Ninguno de los tres fue capaz de buscar posiciones intermedias que sirvieran para jugar un poco más entre líneas y hacer más corto el equipo. Tampoco el Milán desarrollaba lo que es capaz. Kaká apareció un par de veces y la movilidad de Shevchenko no encontraba colaboración. Tal y como estaba de trabado, de insulso, de controlado el partido, era evidente que el primero que fuera capaz de hacer algo medianamente normal, dentro de su evidente capacidad, podía llevarse la contienda. Y hubo que esperar a la vuelta del descanso para verlo. Salió más viva, más dinámica la segunda parte desde que el balón se puso a correr. El Barça adelantó líneas. Quince- veinte metros, lo suficiente para jugar más cerca de donde lo suele hacer, el área rival. El Milán mantenía sus posiciones. Si acaso, se preparó incluso más para jugar a la contra. Así pudo marcar Gilardino. Increíble- -Shevchenko hubiera machacado- -que se le fuera ese balón que le puso Kaká en bandeja. AP Y apareció el genio No acertó el Milán y en la réplica, apareció Ronaldinho. Llevaba unos minutos un poco más retrasado, para entrar más en juego, y desde la media punta, después de porfiar un balón con Gattuso, se inventó un gran pase a la espalda de la defensa, justo allí donde apareció Giuly, que se había cambiado de banda y enganchó un zurdazo al palo corto que Dida ni llegó a intuir. El partido estaba para eso. Para alguna genialidad, y llegó del pie derecho del más genial de todos los protagonistas. Y ahí, con el marcador por delante, se hizo fuerte el Barça. Se adueñó del cuero y aquello ya fue otra cosa. Posesión absoluta. Circulaciones largas y el rival corriendo como un poseso detrás del balón. Ronaldinho tuvo el segundo en una contra, pero su buen re- Ocasiones locales Apretó el Milán pasados los diez primeros minutos. Gilardino estrelló en el poste un remate desde dentro del área pequeña y Shevchenko cabeceó con intención al otro poste, pero allí apareció Valdés para sacarse el balón de encima como pudo. El primer y único remate a puerta barcelonista en la primera parte llegó en el minuto veinte y Dida no tuvo problemas para atajar el disparo de Eto o. Rijkaard se movía inquieto por su zona. Veía desesperado mate se estrelló en el poste derecho. Llegaba entonces la hora de los entrenadores. El primer paso de Ancelotti fue quitar a Pirlo, desaparecido y fuera de forma, por Maldini. Un defensa por el teórico organizador. El capitán se puso de lateral y Serginho pasó a jugar por delante y del rombo en el medio campo se pasó a una línea de cuatro hombres, con Kaká descolgado a la derecha. Rijkaard tardó poco en contestar a su amigo. Belletti por Giuly para proteger la banda por donde Maldini, fresco, podía hacer daño. Todo controlado. Y más cuando Motta salió para apuntalar la medular, al lado de Edmilson, como en Stamford Bridge. Hasta Ronaldinho bajó a echar una mano en esos últimos minutos, con lo que el Barça acabó con Eto o como único delantero, pero defendiendo el resultado con el balón en su poder y sin apenas pasar agobios salvo una ocasión de Ambrosini, un cabezazo de Maldini... y poco más. La final de París está un poco más cerca del Barça.