Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 19 4 2006 45 España, entre los países de la UE con mayor sedentarismo y mortalidad por diabetes La nueva ministra de Educación afirma que la Universidad es su desafío más inmediato El Papado cambia a Ratzinger La transformación de Joseph Ratzinger en Benedicto XVI ha supuesto cambios notorios. Aunque su mayor preocupación intelectual era el tema de la verdad, su primera encíclica ha sido sobre el amor. Ha sorprendido también su marcada prioridad al ecumenismo, al diálogo con otras religiones y a la paz en todos los frentes. El Papa intervino en la polémica de las viñetas sobre Mahoma pidiendo respeto para todas las religiones, y salió al paso de una escalada de atentados suicidas declarando que matar en nombre de Dios es una blasfemia. En su mensaje de Pascua proponía una solución negociada y honorable para todos en el conflicto sobre el programa nuclear de Irán. Hace un mes manifestó al Comité Judío Americano que judaísmo, cristianismo e Islam creen en un único Dios, creador del cielo y de la tierra. Por lo tanto, las tres religiones monoteístas están llamadas a cooperar entre ellas por el bien común de la humanidad El Papa desea integrar el mundo musulmán y sus líderes en el diálogo respetuoso y la colaboración Es la actitud del Papa del mundo frente al reto más urgente: lograr una convivencia pacífica entre etnias, culturas y religiones, que aleje la amenaza del terrorismo Benedicto XVI, en el Encuentro Mundial de la Juventud en Colonia el pasado mes de agosto AP Muchos pensaron que era sólo una frase bonita. Al cabo de un año se ha visto que era una directriz verdadera, y que funciona. Consultas a obispos y cardenales La segunda sorpresa ha sido que, además de la palabra del Señor Benedicto XVI escucha atentamente a obispos y cardenales. El ritmo y estilo de las consultas se ha reforzado. El sínodo de obispos del pasado otoño incluyó, por primera vez, una hora de intervenciones libres al final de cada jornada. El último encuentro de cardenales ha incluido un día de debate abierto para que cada uno pudiese expresarse, aparte de opinar sobre dos cuestiones: el sendero de regreso para los seguidores de Lefebvre y las relaciones con el Islam, el tema más decisivo de nuestro tiempo. Benedicto XVI ha escuchado incluso las voces más críticas a Roma, invitando el pasado verano a Castelgandolfo tanto al obispo Bernard Fellay, jefe de los lefebvrianos, como al teólogo disidente Hans Küng. Ambos salieron agradecidos y encantados. Curiosamente, al cabo de un año, las críticas al Vaticano y al Papa- -que duraron todo el Pontificado de Juan Pablo II- -han dado paso al silencio y al respeto. El Papa ora ante la tumba de Juan Pablo II, el pasado 6 de abril do pontificio, sustituyéndola por una sencilla mitra de obispo. Lo hizo casi a hurtadillas, igual que hace dos meses abandonó el titulo de Patriarca de Occidente intentando que nadie lo notase. Adelantó que publicaría pocos documentos nuevos pues considera prioritario aplicar bien los de su predecesor, y lo está llevando a cabo. La línea de Benedicto XVI no es la línea de Joseph Ratzinger pues la abandonó el día de la misa de inicio de su EFE Pontificado. Mi verdadero programa de gobierno- -anunció en la homilía- -es no hacer mi voluntad y no seguir mis propias ideas sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor