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44 MIÉRCOLES 19 4 2006 ABC Sociedad Benedicto XVI ha recibido en su primer año como Papa el apoyo de cinco millones de peregrinos Su estilo analítico y racional contrasta con el intuitivo de Juan Pablo II este primer aniversario con normalidad, segura de estar en buenas manos y satisfecha de haber iniciado una conquista de las cabezas JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Hace apenas un año parecía imposible que alguien fuese capaz de sustituir a Juan Pablo II, un verdadero gigante de la escena internacional y el primer Papa del mundo en dos milenios de cristianismo. Y sin embargo, la Iglesia celebra hoy el primer aniversario de Benedicto XVI con sensación de absoluta normalidad, segura de estar en buenas manos y satisfecha de haber iniciado una conquista de las cabezas complementaria de la gran conquista de los corazones protagonizada por Karol Wojtyla. Parafraseando al mundo del espectáculo, se podría decir que el Pontificado de Benedicto XVI es un éxito de público y de crítica En su primer año han acudido a escucharle nada menos que cinco millones de personas: el millón de jóvenes que invadieron Colonia el pasado verano, y algo más de cuatro millones de peregrinos que han participado en las audiencias y ceremonias de Roma, según los datos facilitados ayer. Al mismo tiempo se ha registrab La Iglesia celebra hoy Fechas clave del Pontificado 20 de abril 2005. Celebra su primera misa en la Capilla Sixtina con los cardenales que asistieron al Cónclave. 24 de abril 2005. Comienza oficialmente su pontificado con una misa en la que presenta su programa de gobierno. 27 de abril 2005. Celebra su primera audiencia pública en la plaza de San Pedro. 15 de mayo 2005. Anuncia la apertura del proceso de beatificación de Juan Pablo II. 28 de junio 2005. Presenta el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. 5 de septiembre 2005. Recibe en audiencia a los Reyes de España. 26 de septiembre 2005. Se entrevista con el teólogo Hans Kung. 2 de octubre 2005. Abre la XI Asamblea General del Sínodo de Obispos. 23 de octubre 2005. Proclama los primeros santos de su Pontificado. 25 de enero 2006. Publica su primera encíclica Deus Caritas Est 24 de marzo 2006. Celebra su primer consistorio para nombrar 15 cardenales. do una especie de conversión entre sus adversarios muchas personas que antes criticaban a Joseph Ratzinger, confiesan que les sorprende y les gusta como Papa. El estilo analítico y racional de Benedicto XVI es muy distinto al estilo intuitivo y poético de su predecesor. Un Pontificado de gestos ha dado paso a otro de ideas. Un Papa filósofo a un Papa teólogo. Un Papa viajero a un Papa catequista, que habla continuamente sin papeles escritos y que, desde Roma, invita a cada diócesis del mundo a asumir su propia responsabilidad. Pero no ha cambiado lo esencial: el anclaje bimilenario en Jesucristo y el empeño en aplicar el concilio Vaticano II. El contenido frente a las formas La elección de Joseph Ratzinger no fue una sorpresa, pero lo ha sido su primer año de Pontificado. Desmintiendo a quienes le llamaban Pazerkardinal el nuevo Papa ha entrado de puntillas, y arrastra la Iglesia sin hacer esfuerzos, como esos profesores que captan la atención de los alumnos hablando en voz baja en lugar de gritar. Con Benedicto XVI no se presta atención a las formas sino al contenido de lo que dice. En las audiencias generales- -su contacto directo con los fieles- -se notan dos grandes cambios. Los peregrinos venían a ver a Juan Pablo II, mientras que vienen a escuchar a Benedicto XVI. La afluencia se ha casi triplicado, hasta el punto de que las audiencias han continuado celebrándose en la plaza de San Pedro durante casi todo el invierno. Al principio, muchas personas sentían indiferencia por Joseph Ratzinger porque no le conocían, pero la sencillez del nuevo Papa y su carácter dulce les han ganado en poco tiempo. Quienes pronosticaban un Ratzinger que diese puñetazos en la mesa, expulsase del Vaticano a los liberales o emplease un lanzallamas contra los disidentes habían juzgado mal al personaje. La sencillez del nuevo Papa y su carácter dulce han permitido que se haya ganado a sus detractores Un año tormentoso entre el Vaticano y España El inicio del Pontificado coincidió con el momento más bajo de las relaciones de España con la Santa Sede, y Benedicto XVI tuvo que recordar, en mayo de 2005, que el matrimonio entre un hombre y una mujer es insustituible y no admite alternativas El programa legislativo y la agresividad del Gobierno contra la Iglesia española han sido la causa de que el Papa no haya recibido en todo un año a ningún representante del Gobierno español- -exceptuando el embajador- -a pesar de que tanto María Teresa Fernández de la Vega como Miguel Ángel Moratinos visitaron el Vaticano. El Santo Padre recibió encantado, en cambio, a los Reyes de España en su residencia de Castelgandolfo el pasado verano, y ha mantenido una relación muy fluida con la Casa Real. En octubre de 2005 bajó a la basílica de San Pedro para venerar las reliquias de ocho mártires de la persecución religiosa de 1936, cuyo testimonio elogió en castellano y en catalán. El pasado mes de diciembre, en un plano mas anecdótico, el Papa sorprendió a dos jóvenes cadetes de la Academia de la Guardia Civil poniéndose el tricornio que le ofreció el capellán de la Academia. Este año ha sido más tranquilo, sobre todo desde que el Gobierno moderó su actitud a medida que se acerca el viaje del Santo Padre a Valencia. El pasado día 5, comentando el 500 aniversario del nacimiento de san Francisco Javier, el Papa invitó a rezar para que todos intensifiquen sus esfuerzos por consolidar los horizontes de paz que parecen abrirse en el País Vasco Colaboradores de su predecesor El estilo del nuevo Papa sorprendió incluso a los colaboradores más directos de Juan Pablo II, que habían hecho ya las maletas. El más joven de los dos secretarios privados de Juan Pablo II, Mieczyslaw Mokrzycki, a quien todos llaman por su diminutivo Mietek se había trasladado ya a la iglesia polaca de San Esteban en Roma cuando Benedicto XVI le pidió que volviese al apartamento pontificio si estaba dispuesto a seguir colaborando con él. Con la excepción de don Stanislaw Dziwisz, que ahora es cardenal de Cracovia, y de las cuatro religiosas polacas, sustituidas por laicas italianas de Memores Domini en la Casa Pontificia y en la Curia Vaticana siguen las mismas personas, adaptadas con rapidez al estilo discreto y práctico del nuevo Papa. En todo un año, el único fichaje ha sido el arzobispo de San Francisco, William Levada, para cubrir el hueco de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El tsunami de ceses y nombramientos que muchos temían nunca llegó a producirse, y los pocos cambios imprescindibles se realizan gota a gota. Incluso el nombramiento de nuevos cardenales se redujo al mínimo para respetar el límite de 120. Igual que a la Curia romana, Benedicto XVI sorprendió al resto del mundo entrando de puntillas en su nueva tarea y esforzándose en desviar el interés de su persona, pues lo importante es que miren a Jesucristo. El nuevo Papa suprimió la triple corona de su escu-