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32 MIÉRCOLES 19 4 2006 ABC Madrid Doce bomberos se afanaron durante más de tres horas para rescatar los cadáveres de los dos ocupantes de la avioneta que se desplomó tras la colisión JAIME GARCÍA Un instructor de 21 años y su alumna mueren tras colisionar su avioneta con otra en el aire La Guardia Civil apunta a una maniobra indebida de una de las aeronaves como causa del accidente b El segundo aparato implicado pudo planear y hacer un aterrizaje forzoso en un campo de arado. Sus dos ocupantes sólo resultaron heridos leves MARIO DÍAZ EL ÁLAMO. Un amasijo de hierros retorcidos y chamuscados y dos jóvenes vidas- -apenas despuntaban los 21 años- perdidas. Es el brutal resultado de un viaje sin retorno, su último vuelo de instrucción. Su avioneta tocó en el aire a otra, de la misma escuela de vuelo, y se desencadenó la tragedia: un ala se partió y el aparato comenzó una vertiginosa caída en barrena que terminó en un camino perdido y polvoriento, entre los municipios de Navalcarnero y El Álamo. La otra avioneta logró planear unos angustiosos minutos y aterrizó, casi de milagro, en un campo de arado. Sus dos ocupantes resultaron heridos, pero con vida. La tragedia comenzó a fraguarse a las 11.00 de la mañana. A esa hora par- tió del aeródromo de Cuatro Vientos la primera de las dos aeronaves implicadas, una Cessna 172 de la escuela de formación American Flyers España. Sus tripulantes eran Tomás G. A. el instructor, de 38 años, y Guillermo A. M. de 23 años. Apenas un cuarto de hora después, según fuentes de AENA, partía la segunda avioneta, del mismo modelo y de la misma escuela. En su interior viajaban Carlos González Blázquez y Ana Rue Tanco, la alumna, de 21 y 19 años, respectivamente. El primero era vecino de Coslada y la segunda de la capital. Las dos avionetas se dirigieron al aeropuerto de Casarrubios del Monte, localidad toledana situada en el límite con Madrid. La escuela de aviación de estas avionetas, American Flyers, lleva muchos años trabajando con este aeródromo, porque aunque en Cuatro Vientos tienen los hangares, allí les resulta mucho más difícil aterrizar y despegar debido al intenso tráfico de aviones que tiene explicaron ayer en el aeródromo de Casarrubios. Ambos aparatos se ejercitaban en sus inmediaciones con una visibilidad excelente cuando, poco antes del mediodía ocurrió el accidente sobre la finca El Manzolo, casi en el límite entre El Álamo y Navalcarnero. Las dos avionetas se han golpeado con las alas, a una se le ha partido una y ha caído en picado, no ha tenido opción de planear, mientras que la otra sí ha podido hacerlo y se ha salvado explicaba Ángel, que presenció lo ocurrido junto a otros dos vecinos de El Álamo. Estaban realizando maniobras de aproximación a la pista del aeródromo aseguraba otro vecino que, como muchos, recordaba los abundantes incidentes ocurridos año tras año junto a este aeródromo Cuando vieron lo ocurrido, todos ellos se dirigieron al avión siniestra- do, pero no pudieron prestar ninguna ayuda: Soy bombero y no había nada que hacer, estaban muertos, aplastados; sólo pudimos llamar al 112 prosigue Ángel. Según ha podido saber este diario, la avioneta siniestrada era pilotada por Carlos G. B. el instructor, mientras que la otra era dirigida por Guillermo A. M. el alumno. La Guardia Civil investiga las circunstancias del suceso, del que se ha hecho cargo el Juzgado de Guardia de Navalcarnero. Invasión del espacio aéreo En todo caso, fuentes del Instituto Armado explicaron que la principal posibilidad que se maneja es que una maniobra indebida provocara la colisión entre las avionetas: Una de las dos pudo reaccionar y la otra, no. Ahora sólo queda por determinar quién tuvo la culpa, quién invadió el espacio aéreo del otro para que se acabaran tocando detallan. No serán los únicos que investiguen lo ocurrido: la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Ambas se golpearon con las alas, a una se le partió y cayó en picado, no pudo planear explica un testigo