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ABC MIÉRCOLES 19 4 2006 Internacional 31 HENRIQUE CAPRILES RADONSKI Dirigente del partido opositor venezolano Primero Justicia EN ACCIÓN DE GRACIAS l teniente Richard Palmer, de 27 años de edad y miembro de los Royal Scots Dragoon Guards, se convirtió el pasado sábado en la 104 víctima mortal del Ejército británico en Irak. Su padre, el brigadier John Palmer, que sirvió durante treinta años en el Ejército, habló el pasado lunes, acompañado por su mujer, Sue, sobre la muerte de su hijo. La vida era muy difícil para su escuadrón y para sus tropas, pero creían que lo que hacían, lo hacían de forma muy profesional y que poco a poco estaban consiguiendo que las cosas fueran diferentes para la mayoría de la población iraquí. Porque la gran mayoría lograría una meRAMÓN jora de su vida gracias PÉREZ- MAURA a que gente como Richard estaba allí. Los soldados como Palmer no estaban para cuestionar las decisiones de los políticos como el secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Eso ya lo hacen los generales, de los que parecería que nunca tienen ninguna responsabilidad en los errores de las campañas militares. En los últimos días hemos asistido a muy jaleadas críticas a Rumsfeld por parte de generales retirados como Anthonny Zinni, ese viejo defensor del realismo político en Oriente Medio. (Tradúzcase realismo político por mantener, en nombre de la estabilidad a los dictadores de la región que nadie aceptaría para sí mismo. O sea, que se fastidien ellos y así yo estoy más tranquilo) Quizá fuera razonable pensar que en Irak se hayan cometido más errores políticos que militares, como fue el caso cuando se instauró como virrey a Paul Bremmer, El Epicúreo. El no residenciar el poder en un Gobierno provisional iraquí generó una sensación de ocupación que ha minado todo el proceso. Pero ahora nos vemos ante una situación en que el islam va a demostrar su superioridad sobre la cultura occidental porque tiene muchos más seguidores dispuestos a dar su vida por su causa que los que tiene Occidente dispuestos al sacrificio en defensa de nuestras libertades. Occidente demostró una debilidad en Vietnam que parecería todavía vigente. Si aguantas el tiempo suficiente, acabas creando una sensación de impotencia en el enemigo que pronto se convierte en un torbellino de críticas a lo que se está haciendo en una guerra lejana. Afortunadamente, parece que Bush todavía tiene claro que hay que perseverar. Entre otras cosas, porque tiene muy claro que lo que de verdad buscan quienes piden la dimisión de Rumsfeld es la caída del propio Bush. Pero reconforta todavía más leer declaraciones como las de los padres del teniente Richard Palmer cuando nos informan de que su intención no es la de celebrar un funeral en memoria de su hijo, sino que en su lugar habrá un servicio de celebración y acción de gracias por la forma en que hijo pudo servir a la comunidad. Con familias así, todavía hay esperanza para todos nosotros. En Venezuela se quiere criminalizar la disidencia El alcalde de Baruta ya pasó cuatro meses en prisión y por las presiones de Hugo Chávez ahora va a ser juzgado, y puede acabar entre rejas, por su supuesta participación en el asedio a la embajada cubana durante el golpe contra Chávez de 2002 TEXTO JUAN FRANCISCO ALONSO. FOTO IGNACIO GIL E MADRID. Se lanzó a la arena política hace siete años, justo cuando Hugo Chávez asumía las riendas de Venezuela. Con apenas 34 años ya ha ocupado una curul (escaño) en el Parlamento y la Alcaldía de Baruta, uno de los cinco municipios que conforman Caracas, cargo que revalidó en octubre de 2004 con más del 70 de los votos. Sin embargo, la meteórica carrera de Henrique Capriles no ha estado, y parece que no lo estará en el futuro, exenta de sobresaltos. Hace dos años pasó cuatro meses en uno de los calabozos de la policía política, bajo la acusación de participar en el asedio a la Embajada de Cuba, ocurrido horas después del derrocamiento de Chávez en abril de 2002; y hoy nuevamente corre el riesgo de parar tras las rejas por esos mismos hechos. Esta semana se reúne en Madrid con representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores, del PSOE, del PP y de varias Organizaciones No Gubernamentales, aunque aclara que dichos encuentros no son para hablar mal de Chávez ¿Cuál es el objeto de su viaje? -Para mí, como político, este es un viaje que no quisiera hacer, pues yo creo que los políticos deben limpiar sus trapos sucios dentro de la casa. Me encuentro en España haciendo lo mismo que hace tres semanas hice en Washington (Estados Unidos) estoy solicitándole a distintas instituciones y organizaciones que vayan a Venezuela y sigan el juicio que, posiblemente a principios de mayo, se va a iniciar en mi contra por unos hechos ocurridos hace cuatro años y que no tiene ningún fundamento. Quiero que observen lo que ocurre en Venezuela y que vean con sus propios ojos si se respetan o no las reglas del juego. ¿Quiere que unos observadores internacionales sigan el juicio en su contra? -Sí, creo que la única manera de tener un proceso con ciertas garantías de transparencia e imparcialidad es que en la sala de audiencias haya observación internacional. Ya he invitado a Human Rights Watch, Amnistía Internacional, al Working Group on Latin America (Grupo de Trabajo para América Latina) y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. -En 2004 usted estuvo arrestado, pero el Tribunal Supremo ve- Capriles conversó ayer con ABC en Madrid Si en mi país se aplasta la libertad de pensamiento, Chávez habrá conseguido su objetivo nezolano lo dejó en libertad. ¿Cómo pueden volver a juzgarlo por el mismo hecho? -Porque en mayo de 2005, coincidiendo con el primer aniversario de mi entrada en prisión, el mismo Supremo anuló una sentencia que sobreseyó la causa en mi contra y ordenó la realización del juicio. Pero ya han pasado casi 10 meses desde que se dictó ese fallo y todavía no ha comenzado el proceso; y como no quiero seguir teniendo esa espada de Damocles sobre mi cabeza, sino que quiero dedicarme a mis responsabilidades como alcalde, pues he renunciado a mi derecho a ser juzgado con escabinos (jurados) No quiero más dilaciones, quiero que el juicio se celebre ya. -Normalmente una persona rehúye a la justicia... -Yo quiero que se haga, pero que sea público, televisado y que entren los observadores internacionales, porque este es un juicio absolutamente atípico. Debo ser el primer gobernante electo que va a enfrentar un juicio penal por delitos que no tienen que ver con corrupción ni con sangre, sino con unos que muchos ni siquiera habíamos escuchado (quebrantamiento de principios internacionales, es uno de los seis delitos de los que se le acusa) -El Gobierno de Chávez ha dicho en reiteradas oportunidades que en Venezuela se respeta el principio de separación de poderes. ¿Duda usted de la autonomía del Poder Judicial? -Por supuesto, las pocas garantías que me ofrece este proceso son las que me obligan a acudir ante las instancias internacionales. Yo ya estuve cuatro meses en prisión sin juicio y 23 jueces han conocido mi causa, es obvio que tengo todas las probabilidades de terminar tras las rejas. Pero si la gente de la UE, de las organizaciones de derechos humano y los medios están presentes en el proceso sé que va a ser más difícil que hagan cualquier cochinada. ¿Cree que el proceso en su contra es una advertencia para el resto de la oposición? -No, más bien creo que es un proceso contra lo que queda de liderazgo opositor. El Gobierno busca desmoralizar. Yo le pido a la comunidad internacional, incluida España, que preste atención a un juicio que va a poner en evidencia si en Venezuela se puede o no disentir del Gobierno. Si en Venezuela se aplasta la libertad de pensamiento, pues Chávez logrará su objetivo: acabar con sus contendientes y mantenerse en el poder de manera indefinida.