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4 Opinión MIÉRCOLES 19 4 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil VELOCIDAD, JÓVENES, CINTURÓN... C DESBARAJUSTE DE NACIONES A oferta urgente que ayer cursó el Gobierno andaluz al PP para mantener al más alto nivel un encuentro que facilite acuerdos sobre el nuevo Estatuto de Andalucía no va a mitigar los efectos de la exportación a esta comunidad de la polémica suscitada a cuenta de la propuesta estatutaria para Cataluña. El ofrecimiento de consenso al PP llega después de que la ponencia de la Cámara andaluza haya aprobado su dictamen inicial sobre la reforma estatutaria y después de que el PSOE rompiera el pacto con los populares por el que se mantenía la definición de Andalucía como nacionalidad histórica y se afirmaba la unidad indisoluble de España. El resultado de estas maniobras es que se confirma la peor sospecha acerca de las consecuencias que iba a traer consigo el compromiso que Rodríguez Zapatero asumió en 2003 de apoyar el estatuto que saliera del Parlamento de Cataluña: se ha iniciado una carrera alocada por no quedar atrás en el escalafón de naciones abierto en España. Ahora, según el PSOE, Andalucía también es realidad nacional y así se hace constar en el Preámbulo del texto aprobado por la ponencia parlamentaria. El caso andaluz, sin embargo, tiene perfil propio porque desmiente la mayoría de los argumentos justificativos empleados por el PSOE para converger con los nacionalistas catalanes (en el futuro serán vascos y gallegos) En Andalucía no hay una fuerza nacionalista relevante; el PSOE gobierna con mayoría absoluta; no hay conflictos de lengua ni de identidad, tampoco derechos históricos o pasado foral. La iniciativa, por tanto, es cosecha propia del socialismo andaluz, que no puede refugiarse en la falacia recurrente de que las reivindicaciones nacionalistas son una reacción a la intransigencia de los gobiernos de Aznar. La cuestión es, precisamente, a qué responde esta decisión del PSOE de extender a Andalucía la inestabilidad constitucional que se augura para Cataluña. La respuesta sólo puede estar en la voluntad del PSOE, en su conjunto, de acelerar el cambio constitucional en España por la vía de las reformas estatutarias, eludiendo el concurso del PP, que sería imprescindible para una reforma explícita y democrática de la Constitución de 1978. L La generación súbita de naciones- -a estos efectos es irrelevante que el adjetivo nacional vaya precedido por uno u otro sustantivo- -es incompatible con el Estado constitucional, unitario y descentralizado previsto por la Constitución y organizado conforme al principio autonómico. Pero el empecinamiento socialista de extender a Andalucía el método confederal ideado para Cataluña sólo puede responder a ese propósito neoconstituyente, ilegítimo, porque carece de mandato electoral, y temerario, porque se está haciendo con acuerdos muy inferiores a los que habían recabado la Constitución de 1978 y el desarrollo del bloque estatutario. Y este es un dato realmente preocupante para el futuro político de España: la insensibilidad del PSOE con los riesgos para la convivencia nacional que provoca la exclusión del PP en las cuestiones de Estado, pese a que, y siendo tan proclives los socialistas a cantar las excelencias de los consensos, sus pactos con los nacionalistas son manifiestamente inferiores, en representación democrática y sinceridad política, a los que, hasta ahora, habían cuajado izquierda y derecha sobre el modelo de Estado o la política antiterrorista. En Andalucía, los socialistas no tienen la coartada del apaciguamiento nacionalista ni del conflicto histórico. Su estrategia con la reforma estatutaria es meramente ideológica y, en el sentido estricto del término, sectaria, porque se hace a conciencia de que el PP no pueda apoyarla y buscando, precisamente, que no la apoye. Es el mismo patrón que han cortado otros socialismos, porque la idea de que en España hay varias naciones no es únicamente nacionalista. Los socialistas catalanes la defendieron en sus documentos previos a la reforma estatutaria. Los vascos, con Patxi López, hablaron del proyecto nacional vasco como objetivo de la actualización del Estatuto de Guernica. Y en su discurso de investidura, el presidente de la Xunta, Pérez Touriño, se refirió a la condición nacional de Galicia. En este contexto, no es justo seguir imputando a los nacionalismos la culpa única de la deslealtad constitucional, porque la responsabilidad del PSOE por el desquiciamiento del modelo de Estado es, también, inapelable. ASI la mitad de las personas que fallecieron en la carretara durante la pasada Semana Santa no llevaban puesto el cinturón de seguridad; la mayoría de los muertos eran menores de 35 años y más del cincuenta por ciento de los accidentes estuvieron relacionados con el exceso de velocidad. Está visto que sobre la sangría de vidas que se escapan debido al tráfico orbitan siempre los mismos aspectos, sin que las campañas de sensibilización dispuestas por la Administración muestren un efecto corrector en la medida de lo esperado. Así, una de las últimas grandes insistencias de la Dirección General de Tráfico (DGT) ha estado centrada, precisamente, en el cinturón de seguridad, pero, visto lo visto, de bien poco ha valido, pués este año ha habido, incluso, más muertos (108 frente a 105) y más accidentes fatales que en el anterior. La DGT, que esperaba que los muertos no subieran del centenar, confesaba ayer su desconsuelo. Quizás hubiese sido mejor no hacerse unas ilusiones tan optimistas. Es de esperar que tanto el endurecimiento de las penas a los infractores como la puesta en marcha del permiso por puntos, consigan mermar las escandalosas cifras con las que una sociedad que ha alcanzado tal desarrollo no se puede conformar. UNA BUENA SALUD, CON VARIOS PEROS A ALEMANIA, UN ALIADO ESENCIAL E L presidente del Gobierno ha demostrado que tiene un extraño concepto de las relaciones internacionales. En dos años ha viajado muy poco, pero en cambio ha tenido media docena de iniciativas que han obligado a sus funcionarios a dedicar la mayor parte de sus esfuerzos a deshacer los entuertos que había desencadenado. Ahora va a reunirse con la canciller democristiana alemana, Ángela Merkel, a la que en un exceso de imprudencia calificó de fracasada al día siguiente de las elecciones, sin pensar que, cualquiera que sea el dirigente que escojan los ciudadanos alemanes, a España siempre le interesará llevarse bien con este gran país. Sobre todo ahora, con los engranajes del eje francoalemán en las horas más bajas por la crisis estructural en la que se hunde Francia, España tiene el deber de contribuir a reforzar los cimientos del proyecto europeo junto a los grandes países. Y, de paso, sería muy recomendable que el presidente evitase hacer otro pronunciamiento precipitado cuando empiece el proceso electoral francés del año que viene, sabiendo que aquel al que señalan por ahora las encuestas, Nicolás Sarkozy, es un dirigente li- beral- conservador con el que podría estar obligado a entenderse. Ahora también tiene que defender ante la canciller Merkel las decisiones de su Gobierno en asuntos como el de la famosa opa sobre Endesa, y tener en cuenta que cualquier apelación a los intereses nacionales puede ser automáticamente contestada por su interlocutora usando los mismos argumentos. Uno y otra no tienen más remedio que poner por delante los intereses superiores europeos en un asunto de especial importancia para el futuro de nuestras sociedades. También parece claro que el desafío nuclear iraní debe ser un punto fijo en la entrevista. El asunto es sumamente grave, pues además de hacer tambalear aún más el complicado mapa geopolítico de Oriente Próximo ha provocado una escalada del precio del crudo que amenaza al crecimiento económico mundial. Como no parece probable que la Alianza de Civilizaciones -en la que curiosamente Irán jugaba un papel esencial- -vaya a funcionar con personajes como Ahmadineyad, es mejor consensuar las estrategias con nuestros aliados. UNQUE todavía los viejos hábitos de vida de los españoles mantienen a nuestro país con una salud global superior a la media de Europa, conviene detenerse sobre algunas conclusiones (vida sedentaria, escasa percepción del riesgo en el caso del consumo de drogas como el cannabis o la tendencia al alza de personas obesas) que refleja el último informe sobre la salud de la población, elaborado por el Ministerio de Sanidad. Somos aún un país saludable, pero ya no es suficiente cuando el horizonte que pintan las autoridades sanitarias no está despejado. Y son ellas, principalmente, las que deben realizar una política preventiva, divulgar la necesidad de mantener costumbres sanas y, sobre todo, emprender una masiva campaña educativa en colegios e institutos. Porque si la ausencia total de ejercicio físico en la mitad de la población española es, sin duda, un dato preocupante, mucho más lo es que sobre la mesa tengamos suficientes señales que indican que buena parte de la juventud no percibe los riesgos que conlleva el consumo de alcohol y de drogas, y que los hayan convertido en sus compañeros inseparables de fin de semana. Ya no basta con advertir, como hace Sanidad. Se deben corregir tendencias, educar, prevenir. España goza de buena salud. Sí, pero...