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42 Madrid MARTES 18 4 2006 ABC No tiene un gran valor económico, aunque sí histórico y sentimental. La restauración del convento de las Dominicas en Loeches ha sacado a la luz un caja de latón que, como una primera piedra, recuerda la vida en el templo hace más de un siglo El tesoro del convento de Loeches TEXTO: MABEL AMADO MADRID. A principios del siglo XX, el Monasterio de Dominicas de la Inmaculada Concepción, en Loeches, acometía unas obras de restauración en el chapitel de su iglesia. Hoy, más de cien años después y con la calificación de monumento histórico- artístico, otros trabajos de rehabilitación en el remate de la torre han sacado a la luz un singular tesoro Y es que, ya entonces, siguiendo una arraigada tradición, se enterró una caja de latón con diversos objetos que recordarían para la posteridad el momento vivido. Aunque hoy se utilizan cajas de plomo o metacrilato, en esta iglesia se utilizó una sencilla caja de latón que, pese a sus características, ha podido preservar en muy buen estado todo su sentimental e histórico contenido. Como reconoce el director general de Patrimonio Histórico de la Comunidad, Javier Hernández, no es la primera vez que realizamos hallazgos de este tipo. Por ejemplo, en la última intervención en la iglesia de Santa Bárbara, otra caja dejó constancia de las obras que años atrás se realizaron Envueltos en papel de seda En estos cofres se guardan objetos vinculados a la época y al elemento en el que se asienta. Por ese motivo, el contenido hallado en Loeches habla de la historia del convento, de sus monjas y de su tradición. Así, cuidadosamente envueltos en papel de seda verde, de manera individualizada y protegida por otra capa de papeles, reposaban dos figuras, una de metal representando a San Pedro in Cátedra, sobre peana de mármol (principios del siglo XX) y otra de escayola policromada representando a la Sagrada Familia (también de principios del XX) Además, había un relieve de metal plateado representando a la Virgen con el Niño, en el interior de un grueso cristal con borde de sierra. Presenta una sujeción de latón de la que cuelgan dos medallas con las imágenes de San Francisco y San Antonio y la Milagrosa (principios del siglo XX) Y como los relicarios son objetos ampliamente utilizados para estos fines, en la caja de latón se han encontrado tres. El primero de ellos, con marco de metal dorado y representando cabezas de ángeles, contiene reliquias de San José, San Pablo Apóstol, San Pedro Apóstol y San Luis Gonzaga (siglo XIX) Los demás relicarios, en papel, contienen singulares inscripciones: Trocito de paño que cubrió el cuerpo de nuestra Madre Fundadora, Ana de la Encarnación Dominicas Loeches 9 de julio de 1914 y Pañito tocado al Santo Corazón y Brazo de Nuestra Madre Santa Teresa de Jesús. Para la M. Superiora (principios del siglo XX) Los objetos se encuentran en perfecto estado de conservación, no así la caja de latón que los contenía COMUNIDAD Uno de los objetos más significativos es un camafeo circular de latón moldurado con la figura de San Agustín El contenido de la caja de latón estaba cuidadosamente envuelto en varias capas de papel de seda La caja también guardaba, dentro de un marco de metal dorado, el recordatorio de doña Bárbara Bustamante y Campaner, viuda de Casares, que falleció el día 26 de septiembre de 1902. El anverso es una estampa de un grabado francés con la imagen de Santa Bárbara virgen y mártir. Para Hernández, el objeto más significativo de todos es un medallón con sello de cera representando en el anverso a San Agustín, en el reverso el Agnus Dei y debajo el escudo del Vaticano y la fecha 1870. Este camafeo está montado en un marco circular de la- tón moldurado y a contraluz se puede observar la figura del Santo. Por último, y quizá a falta de un periódico del día, las religiosas guardaron un boletín del Asilo de la Santísima Trinidad, una escuela práctica gratuita de varios oficios donde estudiaban jóvenes desamparadas. Es el número 217 y está fechado en mayo del año 1912. En estos momentos, técnicos de la Consejería de Cultura y Deportes están valorando estas curiosidades. Seguramente, algunas de ellas podrán volver al Monasterio y ser expuestas en las vitrinas de la propia biblioteca, una sencilla estancia que, tras diecisiete años apuntalada, ya luce restaurada. Aunque con poco valor económico pero con mucha historia, estos sencillos objetos lucirán a la luz en una joya arquitectónica. No en vano el Monasterio fue fundado en 1640 por el valido del Rey Felipe IV, el Conde- Duque de Olivares, descendiente de Santo Domingo de Guzmán. Cernícalo primilla Mientras prosigue su estudio, las obras de rehabilitación del conjunto han sido paralizadas en su totalidad por la Dirección General de Medio Natural. Como suele ocurrir en estas fechas, varias parejas de cernícalos primilla han anidado en la zona y habrá que esperar a que críen antes de retomar los trabajos de restauración.