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38 Madrid MARTES 18 4 2006 ABC La Ejecutiva Federal del PSOE adelanta al 28 de mayo la elección de su candidato regional ABC MADRID. El portavoz socialista y secretario general de los socialistas madrileños, Rafael Simancas, afirmó ayer que asume el reto, si gana los comicios de 2007, de llevar a Madrid a la vanguardia del bienestar social y de la calidad de vida Simancas realizó esta declaración de intenciones tras la aprobación por parte del Comité Federal del PSOE del adelanto del proceso de elecciones primarias- -será el 28 de mayo- -para designar el candidato a la Presidencia de la Comunidad. Rafael Simancas, quien ya ha expresado oficialmente su deseo de ser candidato del PSOE en los próximos comicios autonómicos, hizo unas declaraciones con marcado carácter preelectoral y afirmó que se compromete, si es el elegido, a conducir a su partido a obtener la mayoría en el gobierno regio- nal. Sus esfuerzos, añadió, irán dirigidos a incorporar a la Comunidad de Madrid a la vanguardia del progreso de España, del desarrollo económico, del avance social y de la conquista de nuevos derechos cívicos Asimismo destacó su compromiso con la calidad y equidad en servicios públicos como la educación, la sanidad y la atención a las personas mayores, y subrayó que Madrid estará a la vanguardia en la estabilidad y calidad en el empleo A su juicio, desde que el PSOE llegó al Gobierno hace dos años España mejora en políticas sociales, derechos cívicos y consolidación económica Además, añadió que ante estos avances, la Comunidad no puede quedarse rezagada MADRID AL DÍA EL VALOR DEL SUELO PEDRO MONTOLIÚ L a guerra civil española tuvo, entre otros efectos imprevistos, el de crear una nueva cultura de la propiedad. Hasta los años cuarenta, muy pocas personas eran propietarias de viviendas. Los que tenían posesiones vivían de las rentas que cobraban a unos inquilinos que podían cambiar de barrio como quien cambia hoy de coche. Los inquilinos sabían que se pagaba más en las zonas caras y por la altura del piso ocupado: cuanto más arriba más barato. La guerra hizo que muchas cosas no volvieran a ser igual. Quienes permanecieron en la zona republicana vieron al final de la confrontación cómo su dinero quedaba sin valor; cuantos, durante la guerra, metieron dinero en sus cuentas vieron éstas mermadas en función de las fechas de los ingresos; los que poseían joyas, pieles, obras de arte o muebles pudieron sólo recuperar parte de lo incautado o robado. Tan sólo permaneció en pie el patrimonio inmobiliario, salvo aquel destruido por bombardeos, y aún así a los dueños les quedó el suelo en el que volver a levantar nuevos edificios. Se fraguó así un sentimiento de que el terreno y la vivienda eran los únicos bienes capaces de mantener su valor aún en una guerra. Otra consecuencia de la confrontación fue la desconfianza que se generó y que terminó por romper la estructura vecinal. Las denuncias y delaciones entre los vecinos que se repartían por un mismo inmueble provocó que quienes tenían poder adquisitivo adquirieran sus viviendas o se trasladaran a barrios creados para ellos cuando el estraperlo dio paso a la especulación inmobiliaria en tanto la periferia se poblaba de edificaciones de mala calidad. Poco a poco, el nivel adquisitivo terminó por sectorializar la ciudad. Hoy Madrid, como toda España, sigue embarcada en este proceso desbocado, impulsado por un sistema que, a diferencia de lo que ocurre en el resto de Europa, prima la compra sobre el alquiler, obliga a expandirse con los consiguientes problemas de movilidad e hipoteca de por vida a miles de familias. Algo falla.