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48 Cultura LUNES 17 4 2006 ABC Coinciden en las librerías tres títulos que meten el dedo en la llaga de muchos aspectos desconocidos de la música pop. Drogas, sexo, muerte, pero también ironía y conocimiento La letra pequeñita (pero matona) del rock TEXTO: MANUEL DE LA FUENTE MADRID. En tan sólo cincuenta (pero qué cincuenta) años el rock and roll ha dejado tras de sí una estela de placer y muerte, de amor y locura, de gozos y sombras, como nunca antes había logrado ninguna manifestación cultural o artística, ni siquiera el cine, con todo su glamour y con toda su alfombra roja y su dorado Hollywood. Esa estela está compuesta de mucho polvo (más o menos cósmico, más o menos lisérgico) de grandes dosis de seso y opulentas raciones de sexo, de bastante sangre, de cuantioso sudor y de numerosas lágrimas. Ahí, justamente, es donde ha metido la pluma o el ratón como un bisturí Gary Herman, uno de los mayores especialistas del género. Y lo ha hecho con un título que lo dice casi todo: Rock and roll Babilonia (Ed. Robinbook) Babilonia, sí, capital de un gigantesco imperio libertino y carnal, donde las ideas (buenas o peores) se refrescaban en los Jardines Colgantes. Perlas ensangrentadas El novio de la muerte Tras la trágica muerte del stone Brian Jones, Pete Townshend, de los Who, dijo: Era un día más, era un día cualquiera para Brian. Él se moría todos los días Jimi, mucha cuerda sexual Hendrix se saciaba generalmente con tres o cuatro chicas por noche, tenía un apetito sexual increíble según Kathy Etchingham, una de sus novias. Montadito del Canadá A Margaret Trudeau, esposa del primer ministro de Canadá, Pierre Trudeau le dio por perseguir a los Rolling. Gracias pero no. Creo que era una chica algo enferma en busca de algo y supongo que lo encontró, pero no conmigo, no me hubiera acercado a ella ni con un bate en la mano comentó Jagger. Lección de anatomía Y es que el rock empezó en un gueto, pero ha acabado convertido en un imperio como aquél. Los ídolos de la rebelión acabaron devorados por un Saturno en chupa de cuero y la ruta 66 ¿no será la 666? quedó regada con el paso de los años por la hemoglobina de Hank Williams, Jimi Hendrix, Brian Jones, Janis Joplin, Gran Parsons, Keith Moon, Buddy Hollie, Kurt Cobain... Gary Herman desmenuza este universo, este gólgota de la fama y entona el gore gore del rock con rigor (a menudo mortis) y con cercanía, pero sin condescendencia. Al respecto, Sinatra lo tuvo claro: El rock and roll es la forma de expresión más brutal, horrible y viciosa Tan claro como la Secretaría del Consejo de Ciudadanos Blancos del Norte de Alabama: El rock es una forma de rebajar al hombre blanco al nivel del negro Además, el subyugante libro de Gary Herman- -que también habla de ocio y negocio, de excesos y defectos, de muertos y vivos- -está ilustrado con fotografías que le pondrían los pelos de punta al mismísimo Pier Luigi Collina. Músicos camino del juzgado como McCartney y Morrison; morreos y sobeteos de variado género; Debbie Harry enseñándolo todo de cerebro para abajo; Lou Reed, dándole al pico (de heroína, claro) en el escenario; Marianne Faithfull, en la UVI tras su intento de suicidio en Sidney; Marley aspirando los mejores humos; el cadáver de Otis Redding sacado de las aguas de un lago donde se estrelló su avioneta; Lennon a punto de pegar a una camare- Imagine un imbécil En marzo de 1974, a Lennon le echaron de Troubadour, un club de Los Ángeles. ¿Sabes quién soy yo? le preguntó John a la camarera con una toalla en la cabeza. Claro- -le contestó ella- un imbécil con una toalla en la cabeza La banda americana Slipknot, en el Festival Roskilde en 2004 ra. Para qué seguir. Pero lo importante no es el morbo, sino la disección, la lección de anatomía que Herman hace sobre el cuerpo (a veces frío) del rock and roll. Del sueño de rebeldía a los excesos de la fama. Del gueto a formar parte de una industria que hoy por hoy es una de las más lucrativas del planeta. No es fácil- -escribe Herman- -considerar a estos personajes como traidores, y mucho más difícil es aceptar que se puedan haber convertido en el enemigo. Pero el negocio del rock es un mundo comercial severo y realista que tiene tiempo para el idealismo y las ideas radicales sólo cuando éstas venden. Las estrellas no pueden librarse de esto; son víctimas de todos los vicios que la sociedad, loca por el dinero y el poder, ha cultivado durante siglos Ya lo dijeron los Pink Floyd: Money REUTERS De Guinness Alice Cooper: Vivía a 100 por hora y mi combustible era el alcohol. En dos años y medio ni un solo día permanecí sobrio. Me zampaba cuarenta botes de cerveza al día. En la banda nos gastábamos unos 250.000 dólares al año en alcohol Violencia ¿gratuita? Slipknot: Si pudiéramos tirotearte en un concierto lo haríamos y si pudiéramos, volaríamos el escenario Zeppelin, magia potagia Su guitarrista, Jimmy Page, adoraba la magia. ¿Negra? Vean: Keith Relf (del círculo zeppeleniano) de los Yardbirds se suicidó; la esposa del organizador de sus giras, también; en 1977 el hijo de Robert Plant (el cantante) falleció a los cinco años durante una gira de los Zeppelin; en 1979, Philip Hale, amigo intimo de Page, murió en casa de éste de sobredosis; en 1980, en otra de las casas de Page, murió el batería Jon Bonham. El rock y los políticos Desde una perspectiva bastante distinta otros tres expertos escrutan el rock y su historia pero con la vista puesta en la industria, en la música como producto del consumo de masas, la influencia de la tecnología en la historia del rock, las relaciones entre el rock y la políticos, los factores de raza en la música popular, el impacto que la música ejerce sobre la sociedad, la apari- ción de la world music. El título, La otra historia del rock (Ed. Robinbook) Un libro que pone el dedo en muchas llagas y que plantea preguntas cuyas respuestas ni siquiera están en el viento: ...después de las Spice la música de todas ellas perdió buena parte de su personalidad y fue diseñada tan sólo para mantener su visibilidad ante los ojos del público, ¿acaso no podría decirse lo mismo de los Rollling Stones? También bajo el cielo más o menos estrellado del rock se cobija el diarionovela Pégate un tiro para sobrevivir (Reservoir Books) o, como dice el subtítulo, Un viaje personal por la América de los mitos de Chuck Klosterman, amenísimo viaje iniciático del autor, que recorre los aproximadamente diez mil kilómetros que separan Nueva York de Seattle. Y lo hace mientras escucha seiscientos CD, mientras mantiene tres relaciones sentimentales fallidas, mientras hace continuas, divertidas y cínicas alusiones al rock, a los músicos, al cine y a todo lo que se ponga por delante de su viejo Ford Taurus de alquiler. Un libro apasionante y con tanta magia que permite que realmente creamos que vamos en el asiento del copiloto del coche de Chuck. O como el Dean Moriarty de Kerouac, en el camino, en el camino del rock. Un camino a menudo sin retorno.