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ABC LUNES 17 4 2006 Internacional 25 para extirpar la plaga de los secuestros Ante una nutrida multitud de más de 100.000 peregrinos, Benedicto XVI celebraba también su 79 cumpleaños con un mensaje en el que la paz ha sido el elemento central y vertebrador de su discurso. El Sumo Pontífice subrayó asimismo su preocupación por el programa nuclear de Corea del Norte y por la posibilidad de que este empeño haya contribuido a un aumento de la tensión en el mundo asiático. Pese a los esfuerzos de los países vecinos- -China, Japón, Corea del Sur- -por desactivar esta crisis, y las presiones por parte estadounidense, el régimen norcoreano no acaba de avenirse a razones y su programa nuclear constituye una de las amenazas potenciales para la paz mundial. EL HONOR DE LOS COUSO a exigencia hacia nosotros mismos es, probablemente, lo que diferencia nuestra civilización de otras que nos parecen bárbaras y ajenas. Lo cuenta Jenofonte en la Anábasis. Cuando muchos se preguntaban cómo fue posible que unos miserables mercenarios griegos se abriesen paso a través del hostil imperio persa, Jenofonte contesta algo así como que los griegos tienen leyes y, a diferencia de otros pueblos, saben que hay que esforzarse para cumplirlas. A algunos les puede parecer un pensamiento esotérico, pero para el autor de la Anábasis ahí estaba la clave de la superioridad sobre los persas. ALBERTO La familia de José SOTILLO Couso exige mucho, y a algunos les parece injustificable tanta pertinacia. Probablemente, a éstos se les ha olvidado que, si hablamos con orgullo de nuestra civilización, es porque durante siglos ha habido quiénes, contra toda conveniencia, nos han recordado que tenemos leyes y que, incluso en la guerra, hay que hacer un esfuerzo para cumplirlas. Yo no llegué a conocer a Couso. Los avatares de la guerra nos mantuvo en distintos hoteles. Pero sí recuerdo que, cuando atacaron el Palestina, todos pensamos al principio que habían sido los iraquíes. Y por supuesto que a nadie se le pasó entonces por la cabeza pedir cuentas a Sadam. Después, cuando nos enteramos de que habían sido los norteamericanos, no salíamos de nuestro estupor. A los nuestros no les está todo permitido. Por supuesto que uno acepta que una guerra es un lugar peligroso. Nadie había pedido garantías sobre nuestra seguridad. Pero si estoy orgulloso de la reacción de mis compañeros y de la inagotable lucha que desde entonces ha mantenido la familia de Couso es porque, como gentes civilizadas, como los griegos de Jenofonte, nunca aceptaron la barbarie como inevitable. Ni siquiera en la guerra. Tal vez la de los Couso parezca una causa perdida, pero causas como ésta nos recuerdan que aún quedan gentes con honor entre nosotros. A veces he hablado con algún miembro de la familia. No he visto en ellos atisbo de rencor ni de envenenada ideología. Sólo la tenacidad de pelear por una causa perdida, pero justa. No quiero que esto parezca una hagiografía. Pero, cuando tanto se habla de que en las guerras uno se desengaña sobre la condición humana, emociona que haya gentes que no se dan por vencidos para ser exigentes con nosotros mismos. Lo que más apreciamos de nuestra civilización está construido sobre causas perdidas. Tal vez los jueces seguirán evitando meterse en problemas y procurando no parecer impertinentes ante los poderosos. Pero la diferencia entre nuestra sociedad y la de Sadam es que, en la nuestra, hay quienes exigen algo más que un cómodo encogerse de hombros ante las leyes y que no se rinden a la barbarie. L Central nuclear de Natanz, en una imagen tomada por satélite AFP Irán amplía sus instalaciones nucleares y refuerza su protección bajo tierra Teherán asegura a sus vecinos que su poder está al servicio de toda la región su capacidad nuclear, aunque con la intención de ganar control sobre sus armas por si cayeran en manos indeseadas MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. A medida que crece la amenaza de un ataque militar contra las instalaciones nucleares de Irán, la república islámica amplía sus instalaciones y refuerza las capas de tierra que las protegen bajo la superficie, según muestran las imágenes de satélite dadas a conocer ayer por la organización estadounidense The Institute for Science and International Security (ISIS) Según la lectura que sus expertos hacen de las fotografías que la organización ha comprado a la empresa comercial de satélites Digital Global, las instalaciones para la conversión de uranio de Isfahan tienen un tercer túnel de entrada que no existía en las imágenes tomadas en febrero del año pasado. Los montones de tierra que se detectan a su lado muestran que las excavaciones continúan. No es el único descubrimiento que el ISIS mostró ayer con fotografías puestas también en su website www. isis- online. org. En la planta de enriquecimiento energéb Washington afina AP que al menos cuarenta altos diplomáticos serían sustituidos. La mayoría de los afectados eran diplomáticos vinculados con el anterior gobierno reformista o que habían seguido una trayectoria moderada y pragmática. Uno de los cambios más inmediatos será el del actual representante ante el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) Aliasghar Soltanieh, quien anunció que en el futuro será embajador en Austria. El representante diplomático en Viena, por otro lado, será trasladado a Berlín. A nadie se le escapa que todos estos cambios están relacionados con el actual pulso nuclear que el país mantiene frente a la comunidad internacional. tico de Natanz, las imágenes muestran la ampliación de las salas de centrifugado y la adición de nuevas capas de cemento que la ocultan y protegen de un ataque aéreo. Según sus cálculos, las instalaciones han pasado de 8 a 17 metros bajo tierra. La información coincide con la teoría de la revista New Yorker, que la semana pasada publicó que EE. UU. estudia un ataque nuclear sobre las instalaciones iraníes, ante el temor que un ataque convencional no logre destruirlas. El gobierno estadounidense ha negado la información publicada por el mismo periodista que sacó a la luz el escándalo de la prisión de Abu Ghraib. De hecho, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, la ha calificado de fantasilandia Washington también afina su capacidad nuclear, aunque más bien con la intención de ganar control sobre sus armas en caso de que caigan en manos indeseadas. A final de año la Administración Nacional de Seguridad Nuclear anunciará cuál de los dos proyectos que concursan es el escogido para reemplazar gradualmente a lo largo de una década sus 6.000 cabezas nucleares. El plan consiste en que a cambio de la capacidad para desactivarlas a distancia, el Gobierno norteamericano estaría dispuesto a reducir ligeramente su fuerza destructiva.