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14 Nacional EL DEBATE SOBRE LA NEGOCIACIÓN CON ETA EL PAPEL DEL PNV LUNES 17 4 2006 ABC Evolución electoral del PNV Número de VOTOS 600.000 550.000 500.000 Carlos K Garaicoetxea Elecciones autonómicas Elecciones municipales José Antonio Ardanza Juan José Ibarretxe 604.222 (42.72 451.178 450.000 400.000 350.000 300.000 250.000 200.000 1979 1980 (42.02 468.117 (38,67 398.204 354.925 392.406 350.322 (35,5 (37,7 349.102 (39,4 289.701 297.816 (21.01 (28.49 (30,1 304.346 271.208 310.659 (38,1 (29.84 240.293 (28,3 264.647 (23,0 (23.71 (22,4 1983 1984 1986 1987 1990 1991 1994 1995 1998 1999 En coalición con EA 2001 2003 2005 Infografía: EDUARDO REVALDERÍA 1986 Escisión de EA (obtiene 181.175 15,84 1989 Tregua. Conversaciones de Argel 1998 Pacto de Estella 1999 Tregua trampa de ETA El éxito del proceso de paz podría abrir la puerta a un pacto a la catalana formado esta vez por el PSE y Batasuna, al que se sumaría EA, y que estaría en condiciones de disputar la hegemonía al peneuvismo La encrucijada del PNV sin ETA ANA ANTOLÍN VITORIA. Sin que ETA haya entregado las armas resulta prematuro hablar de coaliciones de gobierno con Batasuna, una formación todavía ilegal, pero un pacto a la catalana en el País Vasco podría desalojar al PNV de Ajuria Enea. Son múltiples las cábalas sobre los cambios que el alto el fuego y el consiguiente proceso de paz ocasionarán en el cuerpo electoral vasco. Los partidos coinciden en que el mapa político vasco se simplificará- -en la actualidad hay siete formaciones en la Cámara autonómica- -y también en que está en juego la hegemonía política en el mundo abertzale. Los socialistas han demostrado en Cataluña que son capaces de jugar con las rivalidades entre los nacionalistas, y de eso hay mucho en el País Vasco. El fracaso de Estella, la ruptura de la tregua del 98, la ilegalización de Batasuna, el plan Ibarretxe o el adelanto de las elecciones autonómicas de 2005, sin que la izquierda abertzale tuviera garantizada su presencia electoral, son algunos episodios de la lista de agravios. Las elecciones forales y municipales de 2007 serán la prueba de fuego y determinarán el futuro juego de alianzas. De momento, el PNV acusa a la izquierda abertzale y a los socialistas de tejer una pinza electoral, que incluiría a EA (la representación vasca de ERC) para desalojarle de Ajuria Enea. El PNV, que ha ejercido hasta ahora de motor de la política vasca, observa la nueva situación a la cola del pelotón y sumergido en una profunda crisis que desató el relevo en la presidencia del partido de Xabier Arzalluz. En enero de 2004, Josu Jon Imaz se hizo con las riendas del partido tras vencer a Joseba Egibar, con sólo el 60 por ciento de los votos. La reválida por el timón del partido se jugará en 2008, antes de las próximas elecciones autonómicas, y el pulso entre ambos promete. Egibar, el hombre fuerte en Guipúzcoa, discrepa públicamente con Imaz, entre otras cosas, por su acercamiento al PSOE y al PP. El delfín de Arzalluz cree que sólo la unidad abertzale evitará esa pinza entre el PSE y la futura marca electoral de Batasuna. so de ETA, parecen los primeros pasos de una ruptura que, si se produjera durante la actual legislatura, tendría importantes consecuencias, dado que el tripartito que sustenta a Ibarretxe (PNV, EA y EB) suma un escaño menos que el PSE y el PP juntos. La pregunta es si sumarán más votos juntos o separados en una situación de paz, toda vez que la experiencia ha demostrado que la izquierda abertzale acumula más votos en escenarios sin violencia. Durante la tregua de 1998, la izquierda abertzale alcanzó su récord de votos, mientras que el PNV y EA, incluso, retrocedieron. Por el contrario, en épocas de fuerte actividad terrorista y de asesinatos, es el Divorcio de EA Esta disparidad de criterios tras el alto el fuego de ETA afecta también a la alianza entre el PNV y EA, que con un discurso netamente soberanista se ha distanciado de la formación de Imaz en estos primeros compases para acercarse a Batasuna. Antes del verano decidirán en asamblea si dejan solo al PNV. El apoyo de EA a la manifestación del 1 de abril en Bilbao, su presencia en el acto ilegal del BEC en Baracaldo y su participación en el Foro Nacional de Debate, que cuenta con el impul- La experiencia demuestra que la izquierda abertzale acumula más votos en escenarios de paz Egibar, partidario de mantener el frentismo nacionalista, cuestiona el acercamiento de Imaz al PSOE y al PP PNV el que sale beneficiado. El mayor pico electoral del PNV en los últimos años coincide, precisamente, con las elecciones posteriores al anuncio de la ruptura de la tregua de 1998. El PNV alcanza la hegemonía política a partir de las elecciones de 1979 y 1980. Tres años después, en 1983, se produce el primer conato de crisis antes de las nuevas elecciones, entre el lendakari, Carlos Garaikoetxea, y el entonces presidente del partido, Xabier Arzalluz, que llega a ofrecer Ajuria Enea a José Ángel Cuerda. En plena crisis, Garaikoetxea resulta reelegido en el 84, en una victoria histórica por mayoría absoluta que no ha vuelto a repetirse. El PNV obtiene más de 450.000 votos, el 42 por ciento de los sufragios. La escisión del partido se produce en septiembre, precedida de la expulsión del aparato navarro del partido por su afinidad con Garaikoetxea. En enero del 85 entra José Antonio Ardanza, y en las autonómicas del 86 nace Eusko Alkartasuna. A pesar de la división, el PNV logra seguir siendo el partido más votado, con 271.208 sufragios, pero pierde las elecciones al quedarse a dos escaños por debajo del PSE (19- 17) Los socialistas deciden, entonces, ceder Ajuria Enea al PNV, y comienza una etapa de cohabitación presidida por José Antonio Ardanza, durante los años de vigencia del Acuerdo