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10 LUNES 17 4 2006 ABC Nacional El juez Del Olmo se basa en once informes policiales para desvincular a ETA del 11- M La Policía ve ridículo que los etarras necesitaran a la red de Trashorras b El magistrado constata que la SIN COINCIDENCIAS ETA 11- M Los investigadores de las Fuerzas de Seguridad han buscado durante dos años puntos de colaboración entre el 11- M y ETA. De momento, no han encontrado ninguno y las coincidencias detectadas se consideran un mero azar CARAVANAS DE LA MUERTE La caravana interceptada a la banda terrorista ETA llevaba 506 kilogramos de cloratita de fabricación propia; y la que cargaron los islamistas, unos 200 kilogramos de goma- 2 sustraída en la mina Conchita, en Asturias DIFERENTE ACCESO AL EXPLOSIVO Mientras que los islamistas pactaron la compra de los explosivos en Asturias con unos delincuentes comunes a través de Rafa Zuhier, los etarras Gorka Vidal e Irkus Badillo sólo mantuvieron contactos con miembros de su propia organización, sin más conexiones externas por seguridad última vez que ETA empleó goma- 2 fue en 1996, y que en 2002 había almacenado 2.500 kilos de dinamita y no tenía por qué recurrir a la trama asturiana del 11- M D. MARTÍNEZ N. COLLI MADRID. El juez Juan del Olmo se ha basado en once informes de la Comisaría General de Información- -la mayoría con anexos- -para desvincular a ETA de la célula islamista del 11- M y de la trama asturiana que facilitó la dinamita goma- 2. En uno de ellos se llega a calificar de ridículo suponer que ETA tuviera la necesidad de abastecerse en la red que dirigía Trashorras, por cuanto en 2002 la banda tenía almacenados, según estimaciones de las Fuerzas de Seguridad, entre 2.000 y 2.500 kilogramos de dinamita Tytadine. Los investigadores sólo encuentran un punto en común: la campaña de las elecciones generales de 2004, ya que los etarras y los islamistas, como cualquier banda terrorista, siempre buscan cometer sus atentados en periodos en los que tienen asegurada la notoriedad. conclusiones que desvinculan por completo a una de la otra. La primera destaca que los vehículos transportaban explosivos completamente diferentes. El de ETA llevaba 506 kilogramos de cloratita de fabricación propia, y el de los islamistas, unos 200 kilogramos de goma- 2 sustraída en la mina Conchita, en Asturias. Ambas sustancias fueron analizadas por los especialistas en desactivación de explosivos de la Policía y la Guardia Civil, que no hallaron ninguna analogía en la naturaleza y el origen del material. Atentar hacia las elecciones de 2004 En segundo lugar, el informe policial detalla las sustanciales diferencias en el modus operandi Así, precisa que el vehículo utilizado por los etarras del comando Gaztelu -el Renault Trafic matrícula 4887 ND 23- -fue sustraído el 27 de noviembre de 2003 en Vallniers (Francia) y los etarras le colocaron unas placas falsas con la numeración de un camión matriculado en San Sebastián. La fecha del robo confirma, según el informe policial, que los etarras planearon con tres meses de antelación cometer un atentado en Madrid con motivo de las elecciones generales de 2004. Pero fue en la mañana del 28 de febrero de 2004 cuando los miembros del comando se trasladaron al sur de Francia, donde otro miembro de ETA les hizo entrega de la furgoneta bomba, que ya estaba preparada, a falta de conectar los temporizadores. Para realizar esta operación, Gorka Vidal e Irkus Badillo llevaban escritas en un papel las instrucciones. Las dos caravanas de la muerte Del Olmo mantiene bajo secreto los once informes policiales y no los ha incluido en el auto de procesamiento por no haber encontrado durante los dos últimos años de investigación ningún dato que vincule a los imputados con ETA. Durante este tiempo, uno de los episodios que han marcado la contienda política es la coincidencia de que dos vehículos cargados con explosivos- -el conducido por el islamista Jamal Ahmidan y el de los etarras Gorka Vidal Álvaro e Irkus Badillo- -tuvieran el 29 de febrero de 2004 el mismo objetivo: Madrid. Este paralelismo ha sido utilizado de forma reiterada por aquellos que aún creen que no se ha investigado lo suficiente para descartar la mano de ETA en el 11- M. Los informes de la Comisaría General de Información que están en poder del juez recogen de forma exhaustiva cada uno de los pasos que han dado los investigadores en la búsqueda de puntos de colaboración De momento, no se ha encontrado ninguno y las coincidencias detectadas se consideran un mero azar El estudio sobre las dos caravanas de la muerte después de detallar los pasos que siguieron los vehículos y sus ocupantes, expone cinco Esta caravana de la muerte integrada por la Renault Trafic y un monovolumen que hacía las veces de lanzadera fue interceptada a las 00: 40 horas de la madrugada del 29 de febrero de 2004 por la Guardia Civil en las proximidades de Cañaveras (Cuenca) Para los investigadores, y así lo recogen sus informes, este procedimiento no tiene nada que ver con el seguido para los atentados del 11- M, pese a que también el 29 de febrero de 2004 los islamistas Jamal Ahmidan El Chino Adennabi Kounjaa y Mohamed Oulad Akcha, autores de la matanza, partieron desde Tineo (Asturias) a Madrid tras haberse abastecido el día anterior en la mina Conchita de la goma- 2. Para ello utilizaron dos vehículos, un Golf de color negro- -que, al parecer, transportaba la dinamita y que ocupaban Kounjaa y Oulad- -y un Toyota Corolla- -con placas falsas y sustraído en Madrid el 18 de septiembre de 2003- -conducido por El Chino Dos formas de actuar distintas Los investigadores creen que se trata de dos formas de actuar diferentes. Y hacen hincapié en que los islamistas pactaron la compra del explosivo con unos delincuentes comunes a través de Rafa Zuhier, pero los etarras Vidal y Badillo sólo mantuvieron contactos con miembros de su propia organización. También precisa el informe que gracias a las investigaciones sobre los teléfonos móviles que portaban los inte- Furgoneta usada por ETA en su caravana de la muerte el 29 de febrero de 2004