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ABC DOMINGO 16 4 2006 Cultura 51 Shelley y John Masefield. Sería en 1957, con su título The Comforters cuando asentó su carrera como novelista. La obra narra la historia de una mujer recientemente convertida al catolicismo que cree que su vida está siendo escrita por alguien sentado a la máquina de escribir. El carácter autobiográfico lo retomaría decididamente en su mayor éxito, llegado en 1962 con The Prime of Miss Jean Brodie una historia centrada en una profesora de una escuela para chicas de Edimburgo que enseña a sus alumnas puntos de vista liberales en materia política y de sexo. Instalada para entonces en Estados Unidos, Spark publicó la novela serializada en la revista The New Yorker Fue un best seller, que inmediatamente se llevó al teatro y conocería también una versión cinematográfica, galardonada con un Oscar a la mejor actriz (Maggie Smith) En 1968 se trasladó a vivir a Roma- -se consideraba sobre todo europea- -y enseguida fijó su residencia definitiva en Civitella della Chiana, en la Toscana. En Italia produciría sus hipnotizadoras novelas, con muchos componentes del género negro y gran contenido satírico, como Memento Mori Su último título, The Finishing School apareció en 2004. Hallan en Grecia tesoros relacionados con la venta ilegal a museos y coleccionistas La policía comenzó a investigar tras el juicio a Marion True, conservadora del Getty b Cristos Mihailidis era, junto a su socio Robin Symes, uno de los mayores proveedores en el mercado de objetos de arte etruscos, romanos, helenistas y de Oriente Medio BEGOÑA CASTIELLA CORRESPONSAL ATENAS. El culebrón generado por el tráfico de obras de arte de gran valor arqueológico, su dudosa procedencia legal y posterior venta a importantes museos y colecciones privadas continúa. Con el descubrimiento del caso del anticuario italiano Giacomo Medici, las autoridades italianas y griegas reclaman valiosos objetos de su patrimonio vendidos ilegalmente, en posesión actual del norteamericano Museo Getty. Durante la investigación y posterior juicio, entre otros, de Marion True, antigua conservadora de dicho museo, han empezado a salir a la luz pública los nombres de muchos anticuarios, comerciantes y coleccionistas internacionales y las autoridades italianas y griegas empezaron a investigar seriamente sobre unas informaciones relacionadas. Una de ellas apuntaba a Cristos Mihailidis, conocido vendedor de antigüedades que, desde Londres y con su socio Robin Symes, era uno de los mayores proveedores en el mercado mundial de objetos de arte etruscos, romanos, helenistas y de Oriente Medio. Mihailidis falleció al caerse en su casa italiana en 1999 y su hermana Despina, casada con el armador Papadimitriu y tambien residente en Londres, exigió su herencia. Esto llevó a un largo y complicado juicio contra Symes, que aseguró entonces que nunca habían sido socios, aunque vivían juntos (pero platónicamente como llegó a exigir que publicaran los diarios ingleses durante el juicio) Symes terminó perdiendo el juicio y, además, se quedó en bancarrota al derrumbarse su prestigio y su negocio. Mihailidis, además, había ayudado presuntamente a Marion True a comprarse una residiencia veraniega en la isla griega de Paros, hecho que acabó siendo lo que le llevó a dimitir de su puesto en el Museo Getty. Al término de la II Guerra Mundial comenzó a escribir historias cortas, novelas y poesía cia mediática Iris Murdoch, sobre todo desde que su marido se puso a contar declives físicos y mentales. Sumó el humor ácido a la omnisciencia narrativa: dos esfuerzos complementarios que dan como fruto una suerte de ficción teológica, comedia de las últimas verdades, todo bajo control, bajo la mirada gélida de la novelista. Currículum vitae fue su autobiografía, de formación coralina y filo acerado, finesse que desborda las formas del refinamiento y percibe el tacto de la tragedia. Ahí se despachó a gusto con el recuerdo de un antiguo novio. Convertida al catolicismo, acabó por situar en una abadía una intriga inspirada en el caso Watergate. Nada era imposible para la imaginación de Muriel Spark, ni por supuesto la crueldad. Tanta sutileza ambigua irradiaba su extraña luz en las antípodas de la literatura más actual, tan carente de espíritu. Apareció hace unos años por Madrid, invitada por el British Council con una cojera ideal de algo más que gran dama. Leyó una páginas de su obra y la sala se pobló de ángeles con sonrisa de diablo y diablos con aspecto de escribir novelas que en gran parte son poesía. Muriel Spark muere sobrada de dotes para toda ficción superior. FOTOS: AP En la imagen, tres de las esculturas halladas por la policía en la isla de Sjinuses en las Cícladas. El botín asciende a medio centenar de piezas Inventariando el botín Esta semana el Ministerio de Cultura griego, junto con el fiscal Ioanis Diotis y la policía han investigado dos propiedades que pertenecían a la familia Papadimitriu en Grecia: una lujosa villa en el barrio ateniense de Psijicó y una residencia veraniega en la isla de Sjinuses en las Cícladas. Y continúan, después de una semana, inventariando el botín en Atenas, entre más de 40 objetos de mármol, incluyendo una estatua romana de Afrodita (posible copia de una obra de Praxíteles) y otras tres esculturas del mismo periódo (un filósofo, una kori es decir una doncella, y un emperador) dos enormes capiteles de la época pa- leocristiana y muchos tesoros más. En la isla se dice que en el jardín hay un templo antiquísimo reconstruido con columnas y capiteles de mármol antiguo, mosaicos y un icono bizantino; y en la casa, valiosos objetos utilizados como decoración y muchísimas cajas. Los arqueólogos de varios departamentos del Ministerio de Cultura siguen haciendo el inventario, que no se dará a conocer hasta que se complete, mientras que el fiscal Ioanis Diotis y su equipo están completando los trámites judiciales de este caso, relacionado con su intervención en la casa griega de Marion True hace pocas semanas, donde se confiscaron 17 objetos de valor arqueológico. Independientemente del carácter y origen de la colección, en Grecia no ha sido declarada a su entrada, ni tampoco su posesión, siendo por ello totalmente ilegal. La señora Despina Papadimitriu tampoco tiene el permiso necesario para ser propietaria y coleccionista legal de obras de arte. No ha podido ser arrestada, al no encontrarse en el país (reside en Londres) Sus abogados han hecho público que las propiedades griegas son de una compañía panameña, pero está claro que el caso continuará.