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44 DOMINGO 16 4 2006 ABC Sociedad El Papa urge a no ser meros espectadores en un Vía Crucis en defensa de la familia Benedicto XVI llevó la Cruz en la primera y en la última estación b En una noche cargada de emoción por el recuerdo de Juan Pablo II, el Santo Padre se postró por completo sobre el suelo de la basílica de San Pedro JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. El primer Vía Crucis nocturno de Benedicto XVI en el Coliseo diagnosticó el Calvario del mundo contemporáneo, caracterizado por el sufrimiento de los niños abandonados y explotados, las amenazas contra la familia y la división del mundo entre la soberbia de los ricos y la miseria de tantas personas que sufren hambre y sed Ante este Vía Crucis, dijo el Papa, no podemos ser sólo espectadores. No es posible la neutralidad como Pilatos, el intelectual escéptico, que tomó una posición contraria a la justicia para mantener su carrera En una noche cargada de emoción por el recuerdo de Juan Pablo II, Benedicto XVI llevó personalmente la Cruz en la primera y en la última estación. Lo hizo ya el año pasado, todavía como cardenal Ratzinger, mientras Juan Pablo II seguía el Vía Crucis por televisión desde su capilla privada sosteniendo en sus manos un crucifijo. Benedicto XVI mostraba signos de cansancio por las ceremonias de la Semana Santa y el recuerdo de los últimos días de su predecesor. Al final del Vía Crucis- -en una meditación espontánea, sin texto escrito- el Santo Padre subrayó que el Camino de la Cruz es también el camino de la misericordia, de la misericordia que pone un límite al mal, como hemos aprendido del Papa Juan Pablo II. Pidamos a la Madre de la Misericordia que nosotros sepamos ser también hombres y mujeres de misericordia para contribuir a la salvación del mundo co que intenta quitar del medio a la familia En la tercera y última se lamentaba de que el mundo se compone de dos habitaciones separadas. En una se muere de abundancia y en la otra se muere de pobreza. ¿Por qué no comprendemos que los pobres son la terapia de los ricos? Cambio de costumbres En un ligero cambio respecto a las costumbres litúrgicas de su predecesor, Benedicto XVI se postró por completo sobre el suelo de la basílica de San Pedro al comienzo de los oficios del Viernes Santo, en los que encomendó la homilía al predicador de la Casa Pontificia, el padre capuchino Raniero Cantalamessa, quien denunció la gigantesca explotación comercial de versiones falsas de la vida de Jesús y sus apóstoles como en el Código Da Vinci o el llamado Evangelio de Judas Ante la mirada atenta de Benedicto XVI, el predicador del Papa afirmó que se habla mucho de la traición de Judas, pero no nos damos cuenta de que se está repitiendo. Se vuelve a vender a Las tres caídas de Jesús El texto del Vía Crucis, que el Papa encargó este año al arzobispo Angelo Comastri, su Vicario para la Ciudad del Vaticano, era muy gráfico al relacionar con el mundo contemporáneo las tres caídas de Jesús camino del Gólgota. En la primera se denunciaba la difusión, con una propaganda sutil, de una estúpida apología del mal, un absurdo culto de Satanás que exalta el capricho, el vicio y el egoísmo En la segunda caída se denunciaban las leyes contra el matrimonio y el conjunto de agresiones contra la familia. Parece que se quiera llevar a la práctica un anti- Génesis, un orgullo diabóli- El Pontífice celebra hoy su 79 cumpleaños con la alegría de la Pascua, e impartirá a mediodía la bendición Urbi et Orbi El año pasado Benedicto XVI ya portó la Cruz, aún como cardenal Ratzinger, mientras Juan Pablo II lo seguía por televisión Benedicto XVI, portando la Cruz el pasado viernes por la noche en el tradicional Vía Crucis del Coliseo romano REUTERS