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D 7 16 4 06 Ganó casi mil quinientas carreras y es una de las leyendas del turf español. Carudel fue un caballero (nunca mejor dicho) dentro y fuera de la pista. Lo sigue siendo. Y también el director de la Escuela de Aprendices del reabierto Hipódromo de la Zarzuela de Madrid. Cuando atacaba desde atrás, braceando sin usar el látigo, en la recta de llegada, él y su animal parecían un ser mitológico, un centauro -Uno de mis primeros recuerdos es el de usted sobre Todo Azul con la chaquetilla blanca de lunares rosas de la cuadra Esperanza mientras cruzaba la meta en el Gran Premio de Madrid. ¿Allí empezó su leyenda, don Claudio? Todo Azul era un atleta, aunque no era un caballo fácil. Aquel fue un buen triunfo, pero si repaso mi carrera tengo que decir que he sido un privilegiado, tanto como jockey como en mi trabajo de entrenador. Además, tuve la suerte de entrar en la cuadra Rosales, en la que estuve veintiún años. Aquello fue un privilegio, y una gran ventaja para mí como profesional. La Rosales estaba a la última en cuanto a instalaciones y sistemas de trabajo, era lo mejor de lo mejor. Aunque luego, claro, había que ganar los domingos. -Ahora, dirige la Escuela de Aprendices del Hipódromo de la Zarzuela. En ella, ¿qué es lo más importante para que los jóvenes no pierdan los estribos? -Lo primero, por supuesto, es que les gusten los animales y en especial, evidentemente, los caballos. Convertirse en jockey es un trabajo realmente bonito, pero también es una profesión muy sacrificada, al margen de las exigencias de la báscula y de la altura. En la Escuela se empieza desde cero, y al principio, más que montar, el aprendiz es un mozo de cuadra que limpia, asea, cuida, cepilla y mima al caballo. ¿Y el siguiente paso para que se lo monten bien los chavales? -La siguiente etapa es cuando salen de la Escuela y se reparten por las cuadras. Llegado ese momento todavía les queda mucho por aprender, y también tienen que entenderse con el preparador, aprovechar todas las lecciones que éste les dé. En ese momento, la mayoría todavía están asustados. Actualmente sólo están cuatro meses en la Escuela y quizá deberían estar por lo menos seis. -Supongo que los caballos que usan con los aprendices tam- GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 16 D 7 LOS DOMINGOS DE Claudio Carudel EX JOCKEY, EX PREPARADOR Y DIRECTOR DE LA ESCUELA DE APRENDICES DEL HIPÓDROMO DE LA ZARZUELA El caballo no sabe dónde está la meta, el jinete sí, y es quien falla to, porque yo tampoco era un jinete de excesiva fuerza física. Y tampoco muy amigo de usar el castigo. Además, a mí me gustaba correr a la espera... y a veces no llegaba. Parece una obviedad, pero el caballo no sabe dónde está la meta, y el jockey sí. -Hablando del castigo... ¿Aunque están preparados específicamente para ello, los pura sangre sufren, como sufren los toros en la plaza? -Comparado con los toros no tiene nada que ver. Pero son animales muy sensibles y sienten miedo porque saben que en la carrera se les va a exigir al máximo. A veces sudan, a veces se encabritan, por el ruido, por la gente. -Usted no se distinguía, desde luego, por ser un jinete que abusase del castigo, de la fusta. -No, y a los buenos aficionados no les suelen gustar ese tipo de montas, a palos con el caballo toda la carrera. En Inglaterra está penadísimo, y también aquí los jueces tienen la potestad de sancionar a un jinete que realice una monta excesivamente agresiva. -En los mejores tiempos del hipódromo se podía hablar de dos jinetes galácticos. Uno era usted y el otro Román Martín, el Madrid y el Atleti. ¿Cómo eran sus relaciones? -Siempre mantuvimos una buena relación de amistad y, además, era un excelente profesional al que siempre le tuve un enorme respeto. Sabía que siempre andaba a la espera de mis errores para liármela, aunque también me ayudó a superarme. Yo sabía que si Román estaba en una carrera tenía que darlo todo de mí mismo. Y no es necesario recordar que me venció muchísimas veces. ¿Con qué caballo estuvo más cerca de sentirse como un centauro? -Tuve la suerte de montar magníficos ejemplares, pero hay dos animales excepcionales que no puedo olvidar: Teresa y Chacal. mdelafuente abc. es Todo Azul EL ATLETA Tenía un físico impresionante, pero era un animal complicado. No soportaba ir en el pelotón ni notar otros caballos alrededor, por eso se retrasaba tanto. Pero cuando se relajaba, tenía un final majestuoso. Era un atleta, el único que ha ganado el Gran Premio con 63 kilos encima Teresa, el amor DESUVIDA Aunque la negra Teresa era inquieta, nerviosa y una vedette de la pista, Claudio Carudel bebió y bebe los vientos por aquella yegua de la cuadra Rosales. Los jockeys no pueden apostar, pero el rubio en una carrera de 2.000 metros y con la pista bien, se apostaría todo por ella. Con esas condiciones, siempre me jugaría un 1 fijo IGNACIO GIL bién serán especiales, serán auténticos profesionales. -Claro. Todos los caballos son cedidos y suelen ser caballos viejos, con algunos achaques, pero muy profesionales, muy tranquilos, casi son ellos los que enseñan a montar a los jinetes. ¿A lo largo de su carrera hubo algún animal al que no le cogiera el tranco, ni siquiera el tranquillo? -En general, me llevé bien con todos los caballos que monté. Había que adaptarse a ellos para intentar sacarles el máximo rendimien- Carudel no era partidario de abusar de la fusta. Es algo que no gusta a los buenos aficionados