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16 4 06 GRANDES FIRMAS EL POPULISMO CHIRAQUIANO En este artículo publicado el 10 de marzo de 1979 Raymond Aron describía ya las características que todavía hoy definen el sello político del actual presidente de la República Francesa. El discurso de Jacques Chirac, hace veintisiete años, atacaba el laissez- faire la preferencia por lo extranjero y la abdicación del Estado l domingo 4 de marzo, en el Club de Prensa, Guy Thomas se dirigió a Jacques Chirac con estas palabras: Vengo de la Unión Soviética, de un país en el que 260 millones de hombres se preparan para la guerra. ¿No considera usted que, en estas circunstancias, nuestras disputas resultan irrisorias? Comparto este sentimiento y apenas he necesitado convencerme de que debía comentar las filípicas del presidente del RPR en vez de la gran política de Pekín, Moscú y Hanoi. ¿Es necesario añadir que el rumor de la dimisión de Raymond Barre recuerda los usos y costumbres de las anteriores Repúblicas? Suponiendo que un día el presidente de la República sustituya al primer ministro, para cambiar, no de política, sino de chivo expiatorio, no lo hará bajo la presión de Jacques Chirac. Barre no estaba en peligro: aquí le tenemos, gracias a sus adversarios de la mayoría, con su futuro próximo más garantizado aún. El discurso de Jacques Chirac es del mismo tipo que el de los socialistas y los comunistas: atacan abstracciones maléficas, el liberalismo conservador, el laissez- faire la preferencia por lo extranjero y la abdicación del Estado. François Mitterrand arremete contra las compañías multinacionales; Georges Marchais, contra el imperialismo y la dominación germano- estadounidense. En cuanto a las sugerencias denominadas positivas siguen siendo tan vagas que, por decirlo de algún modo, no resisten un análisis serio. Por ejemplo, Jacques Chirac propone la recuperación económica mediante un esfuerzo masivo de las inversiones. ¿Quiere que el Estado aumente las inversiones en el sector que depende directamente de él? El Estado lo lleva haciendo desde el comienzo de la crisis. ¿Quiere que fomente unas inversiones en el sector privado? Es la Empresa la que toma la decisión de invertir, no el Estado. Las decisiones se toman en función de las posibilidades financieras, de las perspectivas del mercado y de las oportunidades de exportación. Claro está, el Estado puede modificar la fiscalidad durante algunos meses: las empresas acelerarán sus inversiones para disfrutar de estas ventajas, pero no aumentarán por ello el volumen global. Georges Pompidou se marcó como objetivo la construcción de una gran industria, y de 1969 a 1974, decía Jacques Chirac el domingo pasado, la producción industrial aumentó un 40 Desde 1974, la progresión se ha detenido. Raymond Barre ha respondido: ¿quién era el primer ministro de 1974 a 1976? Dejemos esta réplica que zanja esta discusión. El crecimiento económico fue rápido durante la última fase de los 30 Años Gloriosos, retomando el título de Jean Fourastié. Pero este crecimiento, inaugurado por una devaluación y acompañado por la inflación, no podía prolongarse; desde ese momento, la devaluación monetaria, muy lejos de contribuir al restablecimiento del equilibrio exterior, como en 1969, agrava el déficit. Por eso, el mantenimiento del valor del franco sigue siendo la principal prioridad. Según Le Monde, los tres partidos de la oposición, RPR, PS (Partido Socialista) y PC (Partido Comunista) decretan la vuelta a un crecimiento anual de entre el 5 y el 6 según unos métodos, por lo demás, bastante diferentes. ¿Por qué iba Francia a alcanzar semejante nivel, algo único entre los países europeos, cuando la industria francesa, vulnerable, sin tradiciones exportadoras comparables a las de la República Federal de Alemania, lucha por su supervivencia en un clima de competencia despiadada? Al escuchar las palabras de Jacques Chirac, uno creería que Europa o la política actual provocan el hundimiento de sectores enteros de la industria francesa. Japón también ha reducido el potencial de sus astilleros porque la crisis ha disminuido los encargos y porque en otros países han surgido nuevos astilleros. Los de Francia sólo han sobrevivido gracias a las subvenciones del Estado. Ni la siderurgia ni el textil desaparecen; Francia, después de los demás países, y de golpe, se ve obligada a reducir la mano de obra empleada en la siderurgia. La culpa no la tiene el plan Davignon, sino un exceso mundial de potencial siderúrgico. E Raymond Aron Jacques Chirac da la salida a una etapa del Tour de Francia en la década de 1970 ABC