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16 4 06 EN PORTADA Meinhof El chic comunista (Viene de la página anterior) ración contra nuestra democracia a finales de esa década y en la siguiente; con subproductos tan marginales y peligrosamente célebres como el descarrilamiento de mi madre y la banda terrorista más sugestiva de Europa occidental: la Fracción del Ejército Rojo o RAF. Sobre ésta no quiere hablar Bettina Röhl, pero no puede no hablar. Durante toda la conversación traza líneas de no pasar, pero se pierde igual en ellas. Por ejemplo, entre una infancia burguesa- -en cuyo salón sus padres brindaban con intelectuales y revolucionarios- -y su posterior envío a un campo de entrenamiento palestino, a fin de que no tuviera otra educación que ser la terrorista del futuro. El intento de Röhl de separar historias que penetran su propia vida es enternecedor, digno del mejor cirujano y, tal vez, imposible. Lo que para el resto es una historia, para Röhl no pueden no ser varias, aunque íntimamente ligadas. Lo demuestra esa gradación por la que sólo una de cada cuatro veces dice mi madre o mi padre y el resto Meinhof y Röhl En el propio libro So macht Kommunismus Spass! (algo como: Así mola el comunismo) una sola vez dice mamá y papá El lugar del yo juega alguna mala pasada mientras lucha por tomar distancia de investigadora y, a la vez, la pluma busca liberar a sus padres de un mito negro y, cuanto más mítico, más negro. Reconoce que es preocupante que su madre haya pasado a la leyenda como Santa Juana de Arco y su padre como el granuja por haberse parado a tiempo ante el abismo. Es importante deshacer el mito, mi madre era de carne y hueso, con familia, hijos, miedos, debilidades, y a la vez un gran talento periodístico. Además de un exacerbamiento ideológico que la descarriló Meinhof en su época de periodista. Tal vez la más famosa de su tiempo: escribe brillantemente, pero también piezas de propaganda al servicio de la RDA Una gran periodista, tal vez la más famosa de su tiempo, que escribe brillantemente pero también inmensas piezas de propaganda y desinformación al servicio de la RDA la Alemania oriental. Lo que ofende a la investigadora Röhl es que quisieran acabar con la RFA con su aún frágil democracia, y encima desde bases armadas en dictaduras tiránicas. Agrega: Tras aquella pancarta de más democracia se luchó a ve- ¿Por qué tendría yo que ajustar cuentas con una terrorista? Ulrike Meinhof se desmontó a sí misma... Sólo puedo intentar humanizar la rigidez del mito ces contra nuestra democracia Y la duda sigue: ¿Por qué no pudo Meinhof poner su talento al servicio de una Alemania mejor y más democrática? Pero la gran amiga de Meinhof, Gudrun Ensslin, la había puesto ya en contacto con aquel casquivano granuja de Andreas Baader; Röhl cree que Ensslin, la novia de Baader, a diferencia de su madre, sí sería ese tipo de terrorista que previamente ya está un poco loco Están el delincuente, la iluminada, el frío, el cañero y la pirada. Pero Röhl rehúsa hablar de terrorismo, tal vez porque es cuando se siente más hija y menos investigadora. Además, siempre es justificatorio Vidas fracasadas Pero la hija niega el ajuste de cuentas en el seno de una gran historia familiar de la izquierda alemana como ha descrito su libro el Frankfurter Allgemeine. ¿Por qué tendría yo que ajustar cuentas con una terrorista? El comunismo se ha desmontado por sí mismo, Ulrike Meinhof se desmontó a sí misma... Por ella sólo puedo intentar humanizar la rigidez del mito, presentar a mis padres como seres humanos, cuyas vidas fracasaron No siempre fue así. En su villa de Blankenese, Meinhof y Röhl fueron uno de los focos más in de la época: famosos, literatura, combate, martinis y maletines de dinero del Este. Así sí era divertido el comunismo. Un comunismo que no se iba a realizar en ningún otro lugar de aquellos que les pagaban Prime- Ulrike con su hija (a la izquierda) y una imagen reciente de Bettina Röhl