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38 Madrid DOMINGO 16 4 2006 ABC La Semana Santa madrileña culmina con la procesión de la Soledad, celebrada ayer, Sábado Santo Devoción, silencio y respeto TEXTO: M. ASENJO FOTOS: JULIÁN DE DOMINGO Y EFE MADRID. Las procesiones de Semana Semana en Madrid se han caracterizado por el respeto y la religiosidad con la que miles de personas las han seguido desde el Domingo de Ramos y que están haciendo de la Semana Santa madrileña una de las más reputadas de España. La lluvia que caía en la capital la tarde del Viernes Santo hizo temer a miles de fieles que la procesión de Jesús de Medinaceli no pudiera concluir su recorrido por las calles del centro. Pero no fue así y, a pesar de que la talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno debió ser protegida de la lluvia por un inmenso plástico transparente, el desfile procesional se desarrolló según lo previsto entre el fervor y la religiosidad de la multitud- -había no sólo madrileños, sino también infinidad de extranjeros y de personas llegadas de otras comunidades autónomas- -que acom- pañaban al Cristo con fama de conceder todo lo que se le pide y considerado como el Señor de Madrid En una carroza de unos 3.500 kilos de peso y 4 metros de altura y al paso que marcaban los esclavos con sus túnicas y capirotes morados, la imagen de Jesús, que este año estrenaba peluca de pelo natural y una túnica morada bordada en oro, salió de su basílica a las siete de la tarde y, durante varias horas, recibió las oraciones, los aplausos y el canto desgarrado de las saetas, donde se mezcla la súplica, el dolor y la alabanza. La imagen de Jesús Nazareno, un Ecce Homo de mirada serena y compasiva, coronado de espinas y amarrado, es venerada en Madrid desde hace 324 años, y todos los viernes del año, pero especialmente el primero de marzo, cuando decenas de miles de personas- -medio millón este año- -acuden La imagen de Jesús de Medinaceli desfiló entre el fervor de los madrileños