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86 VIERNES 14 4 2006 ABC Gente Boris Becker aprende y enseña El ex tenista, padre de una niña fruto de un fugaz desliz con una modelo, hace campaña en Alemania por el uso del preservativo TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL FOTO: AFP Kevin Spacey, fuego cruzado con Altman. El actor norteamericano ha salido al paso de las socarronas críticas de Robert Altman, compañero de viaje en su último fracaso teatral en Londres. Spacey no entiende que Altman diga ahora que no conocía bien el proyecto. Se sabía la obra de principio a fin ha asegurado. enista Boris Becker, de 38 años de edad, asume que no hay como aprender para enseñar y, en su campaña de salud en Alemania contra el sida, espeta un tan modesto como desarmante: La protección es necesaria, lo sé por experiencia Seis años después de que su preciosa hija con una modelo rusa tuviese su origen extramarital en un affaire si poco romántico no menos pasional, en un retrete londinense, el veterano as del remate en corto ha concedido en el lanzamiento de la campaña de televisión que gracias a Dios, el resultado de mi comportamiento fue una maravillosa niña y no una terrible enfermedad Elt Participa gustoso En aquel entonces, el propio Becker no había parecido muy puesto al relacionar extrañado la fecundación con un raro episodio de contagio oral. Ahora se lo han explicado y participa gustoso en la divulgación televisiva; pero lo que no parecen haberle explicado es el funcionamiento del arco magnético en el aeropuerto, pues, en el anuncio para el Centro Federal de Instrucción en la Salud, el pluricampeón se saca del bolsillo, para que no pite el arco ¡un preservativo! Ni que fuera una variante medieval en hierro forjado. La confusión sirve para que, enarbolando la goma o preservativo, explique a los viajeros la importancia de mantener siempre unas relaciones sexuales seguras: Yo debería saberlo mejor que nadie aduce con candidez bávara, como quien ya ha caído. Becker dice haber aprendido la responsabilidad de protegerte contra el sida pero como en el marco de la seguridad no entraba a buen seguro la aquiescencia de su mujer, la presentadora televisiva Barbara Becker, con la que tenía otros dos niños y eran envidiada pareja, el ignaro episodio se saldó con sus maletas alineadas en la puerta, así como subsiguientes años de no dar bola ni lograr sentar la cabeza. Con todo, Becker se felicita aún por el limpio desenlace médico de su aventura: Toda mi vida he sido bendecido con una increíble buena suerte. Pero uno no puede confiar en eso Por una cosa o por otra, el portavoz alemán de Instrucción en la Salud considera al campeón pelirrojo como el emblema ideal para esta promoción, después de que el ritmo de contagio en Alemania aumentara entre las nuevas generaciones: Su historia confiere a sus palabras una credibilidad especial Algo que oralmente no sirvió ante su mujer. El tenista alemán, en una imagen de archivo