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6 Opinión VIERNES 14 4 2006 ABC AD LIBITUM ÍDOLOS DE LA CUEVA LA REPÚBLICA SEGÚN ZAPATERO DESVELANDO EL MUNDO ¿Buscamos hombres y mujeres las mismas cosas en AS vacaciones son cómplices de la lectura. Me ellas? Una encuesta publicada recientemente en el dispongo, como muchos conciudadanos, a suReino Unido y realizada sobre un universo de varomergirme en alguno de los libros que he resernes cultos de clase media, revelaba que la novela que vado- -acariciando de antemano el momento del enmás les había ayudado en momentos cruciales de cuentro- -para esta agradable convalecencia que son su vida era El extranjero, de Albert Camus. Un resultalos días sin obligaciones. Y, al igual que la inmensa do muy diferente al obtenido el pasado año a partir de mayoría de los lectores españoles, mis preferencias una consulta similar llevada a cabo sobre un se inclinan por la novela: más del 70 por ciento universo femenino de la mismas característideclara que es el género que prefiere, el que cas: la novela que muchas mujeres consideramás compra, del que más disfruta. ban fundamental para sus vidas, la que más les Desde sus mismos orígenes- -un cazador rehabía inspirado en momentos difíciles era gresa de un largo viaje y cuenta, aderezándolo Jean Eyre, de Charlotte Brontë. a su antojo, lo vivido en otros lugares- -la ficEn un caso, se nos cuenta una historia de ción ha gozado de un estatuto especial. Necesiuna mujer independiente- -una huérfana que tamos nuestra dosis cotidiana de historias casi MANUEL se hace a sí misma con esfuerzo y buen senticomo alimentarnos o respirar. Y el modo de obRODRÍGUEZ do- capaz de renunciar dolorosamente a su tenerla es variado: en forma de mitos, por ejemRIVERO amor cuando descubre el compromiso oculto plo. O de chismes. O como narraciones escridel hombre querido. Finalmente, y tras la tragedia, tas, o en películas, incluso a través de videoclips muJane encuentra su recompensa en un célebre final fesicales, o de esos anuncios que nos venden un autoliz lector -nos dice, empleando un término epicemóvil mediante relatos instantáneos de desnudo arno en inglés- me casé con Rochester En el otro, mazón argumental. Sin embargo, la forma más elala de Meursault, un personaje taciturno, extranjero borada que reviste la ficción es la novela. Por eso, al mundo y a sí mismo, juzgado por asesinato, y que, desde hace al menos doscientos años, filósofos y crítifinalmente, es condenado porque no muestra pena ni cos se vienen preguntando acerca de su impacto en arrepentimiento, porque se niega a fingir lo que la nuestras vidas, de su capacidad para- -más allá del sociedad espera que sienta alguien en su lugar. El acuentretenimiento o el disfrute que procura- -transforsador resume su mayor delito: Señores del jurado, al mar nuestra conducta o modificar nuestra visión día siguiente de la muerte de su madre, este hombre del mundo. se bañaba, iniciaba una relación irregular e iba a reírLas encuestas revelan que las mujeres leen más nose a una película cómica. No tengo más que decirles velas que los hombres. Y las leen durante más tiempo. Meursault y Jane Eyre sólo tienen en común su esAl parecer, los varones las leen sobre todo en su juventatuto de criaturas de ficción. A través de ellos- -y de tud, como una especie de guía o rito de paso a la edad todos sus compañeros- -la novela nos ordena un munadulta. Por eso tienden, en general, a concentrar su do que carece de trama y no ofrece más significado lectura a finales de la adolescencia, relegándolas más que el que le confieren las religiones o las ideologías. tarde por ensayos, biografías, o los llamados libros La novela explica o desvela el aparente caos. Ahí resiútiles textos para aprender una destreza o profundide su poder, su atracción y su consuelo. Felices lectuzar en el conocimiento del mundo. Las mujeres lectoras de estos días. ras, en cambio, las frecuentan durante toda su vida. N O es de extrañar que José Luis Rodríguez Zapatero, poseedor de una cultura de almanaque, sienta la emoción del 14 de abril en el 75 aniversario de la proclamación de la II República. Pero, ¿de qué República hablamos a la hora de los recuerdos? Hubo una, liberal y burguesa, impulsada por José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Salvador de Madariaga, Ramón Pérez de Ayala... que no es, evidentemente, la que añoran y reivindican en su espíritu el hoy presidente del Gobierno y sus más radicales y fervorosos amigos separatistas. La otra República, la que terminó alzándose con el santo y la limosna, la rotunda y excluyentemente marxista que cuajó en M. MARTÍN el Frente Popular, la verFERRAND tebrada por el PSOE, es la que inspira la memoria de Zapatero y, por ello, la que hoy impregna el sentimiento de aquéllos que mantienen encendida una luminaria roja con gorro frigio que muy poco tiene que ver con la realidad. Ser republicano es, por supuesto, tan serio y respetable como no serlo; pero centrar el espíritu de la República en el fracaso de la proclamada en 1931 es, muy en la línea española más clásica, como celebrar la batalla de Trafalgar. Sólo aquí nos complacen las derrotas y nos encandila regocijarnos con su memoria. La ambición de una III República, una quimera que no parece latir en los pulsos ciudadanos, podría ser algo con sentido; pero la añoranza de la II, culminación de la desgracia nacional, sólo acredita en sus nostálgicos la incapacidad para liberarse de apriorismos y ver el pasado con la nitidez que exige el paso del tiempo. Decía Niceto Alcalá Zamora, ya en su exilio de Buenos Aires, que cada cual suele llamar desgracia a las culpas propias y culpa a las desgracias ajenas Es el caso de un personaje como Zapatero que, puestos a ser socialista, prefiere el modelo de Indalecio Prieto, o quizá de Francisco Largo Caballero, que el más asentado y democrático de Julián Besteiro. Esa ensoñación, dicen que hereditaria, sólo acredita la incomprensión del pasado en relación con un mundo nuevo, el nuestro, en el que las radicalizaciones ya no tienen sitio y la izquierda encuentra dificultades para su propia definición en el ámbito de los países desarrollados. En la efeméride del 14 de abril parece claro que la República comenzó a fraguarse en septiembre del 23, con la dictadura de Miguel Primo de Rivera. No se puede renunciar a los supuestos democráticos ni por razones de fuerza mayor y la consecuencia inexorable termina siendo una reacción revolucionaria más o menos descarada en sus formas. Ahora, Zapatero, en un nuevo alarde de política- ficción, sin entender el tracto de la Historia y con el endeble punto de apoyo de una lágrima familiar, quiere centrarnos en una República que nunca existió y llegar a la canonización civil de Manuel Azaña. Sería divertido de no tratarse del jefe de Gobierno de un Estado que tiene las costuras flojas. L -Me parece que José Bono está pasando esta Semana Santa no muy lejos de aquí.