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4 Opinión VIERNES 14 4 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil HACIA LA ACCIÓN MULTILATERAL E SETENTA Y CINCO AÑOS DESPUÉS H ACE setenta y cinco años que se proclamara en España la II República. Tres cuartos de siglo constituye un tramo temporal suficiente para pasar del recuerdo a la historia y situar en ella aquel acontecimiento que desembocó, trágicamente, en la Guerra Civil. El régimen republicano, con una imprecisa legitimación electoral y una adhesión popular en las grandes ciudades que se superpuso a la victoria cuantitativa de las candidaturas monárquicas en las elecciones municipales del día 13 de abril de 1931, naufragó porque no se asistió de las ayudas de un sistema que nació con una vocación revolucionaria, después del llamado error Berenguer con la dictablanda, y tras la dictadura de Primo de Rivera, consentida por Don Alfonso XIII cuando ya la Constitución de 1876 se había agotado. La II República concitó en su momento todas las ansias de renovación, incluidas las que alentaban los sectores conservadores y liberales liderados por Ortega, Pérez Ayala y Marañón, pero no supo encontrar en ninguno de sus convulsos capítulos el punto de consenso nacional adecuado para su perdurabilidad. La deriva republicana tuvo pronto hitos emblemáticos: desde la declaración independentista de la Generalitat de Cataluña hasta la quema de iglesias y conventos, pasando por una beligerancia antimonárquica injustificada en la realidad sociológica y electoral de la ciudadanía española. El deterioro del régimen se produjo casi en una progresión geométrica y devino en abierto desafío antidemocrático ante la intolerancia izquierdista de la alternancia en 1933 que propició la Revolución de 1934, antesala de una tragedia que se confirmaría el 18 de julio de 1936, inmediatamente después del asesinato del jefe de la oposición, José Calvo Sotelo. La II República plantea, tres cuartos de siglo después, una cierta ensoñación en determinados sectores sociales en España. Tiene el republicanismo la épica que acompaña los propósitos frustrados que se presentan a la posteridad como oportunidades perdidas. Pero los mitos y leyendas que acompañan ahora al régimen republicano responden a una sectaria idealización de lo que en realidad ocurrió. Hubo desintegración, desgobierno, partidismo y a todo ello concurrieron unos y otros, incapaces de sellar- -como sí ocurrió en la Transición de 1978- -un pacto de convivencia y de integración nacionales. La Monarquía se retiró discretamente a un segundo plano- -el Rey se negó a lanzar a un compatriota contra otro en fraticida guerra civil mientras los grandes intelectuales del momento, los de la generación de 1914 y de 1927, que habían eclosionado antes de la proclamación republicana y protagonizado unas décadas brillantísimas en la literatura y el pensamiento españoles, volvieron grupas sobre su entusiasmo inicial- No es esto, no es esto -y abandonaron la experiencia más traumática de cuantas se han ensayado en nuestra historia política. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó el pasado día 5 en el Senado que la España de hoy mira con orgullo y satisfacción a la II República No parece, sin embargo, que ésa sea la realidad. La España de hoy no vivió aquel régimen; la inmensa mayoría desconoce su trayectoria y los ciudadanos españoles disfrutan ahora de una democracia en la que la Monarquía parlamentaria que encabeza Don Juan Carlos es una institución que, en la Constitución de 1978, ofrece plena estabilidad, libertad y justicia a un país que no mira al pasado, sino al futuro, que no desea empantanarse en memorias históricas sectarias y vengativas, que ha apostado por la conciliación y la tolerancia. Los españoles no quieren ningún ajuste de cuentas, sino disfrutar del orgullo y la satisfacción de un logro sin precedente: vivir en democracia sin otros riesgos que los de un mundo en permanente transformación en el que el futuro nacional debe ser un proyecto compartido de vida en común En 1931, no pudo ser; setenta y cinco años después, es ya posible. L consenso de la comunidad internacional a la hora de afrontar el desafío nuclear de Irán supone una buena noticia, el único aspecto positivo de una situación complicada y de incierto futuro debido a la cerrazón del Mahmud Ahmadineyad, presidente de la República islámica y uno de los principales quebraderos de cabeza de todo el planeta. Tanto China como Rusia han secundado el discurso crítico de Estados Unidos y la Unión Europea contra Irán después de que este país anunciase que ya es capaz de producir energía nuclear a gran escala. La situación es tan complicada que cualquier renuencia de peso a condenar el unilateralismo atómico e insensato del régimen de Teherán aportaría más nubes al futuro. Sólo el consenso puede resultar útil en tan complicada coyuntura y en tan tormentosa región. Por eso, también resulta positiva la reacción unánime ante el nuevo Gobierno palestino de Hamás: Naciones Unidas ha decidido suspender sus relaciones con el Ejecutivo de Ismael Haniyeh hasta que no renuncie a la violencia y reconozca al Estado de Israel. La ONU sólo mantiene abierta la comunicación para las tareas humanitarias que desempeña en ese territorio. Firmeza y acción común, no existe otra receta. EL ERROR DEL NACIONALISMO ECONÓMICO A empresa francesa Eiffage ha acudido a una entidad financiera pública de ese país para blindarse e impedir que la española Sacyr, principal accionista de la sociedad, mejore su posición en el consejo de administración. Asistimos a un nuevo ejemplo de nacionalismo económico. Y no en un sector estratégico ni intervenido, como es el de la energía en Francia, sino en uno supuestamente liberalizado, como el de la construcción y las concesiones de obras. El mercado único tiene aún obstáculos que la Comisión Europea debiera preocuparse en desbrozar para hacer realidad el principio esencial que rige en la Unión: la igualdad de oportunidades y de normas para todos. Parece que, pese a lo esbozado en la agenda de Lisboa, algunos Gobiernos son incapaces de resistirse al impulso intervencionista. Le pasó al francés cuando evitó que la italiana Enel se hiciera con el control de Suez, la segunda eléctrica del país. Ya antes, el Ejecutivo galo había removido tierra y cielo para impedir que la estadounidense Pepsico comprase Danone. Claro que España, país con un mejor expediente liberalizador, también echó un notable y reciente borrón (ya le ha costado un expediente en Bruselas) al tratar de impedir el Gobierno de Zapatero, y a golpe de real decreto, la opa de la alemana E. ON sobre Endesa. Parece que Europa no termina de creerse su propia esencia y prefiere abonarse al error. L NAVARRA, PRIMERA PIEDRA DE TOQUE N O son precisamente las grotescas bravuconadas de Arnaldo Otegi Batasuna verificará si España y Francia aceptan un País Vasco Independiente las que han de convertirse en el principal motivo de preocupación general en estas primeras semanas del alto el fuego declarado por ETA. Es Navarra, a todas luces, la primera piedra de toque del proceso abierto el pasado 22 de marzo. La patronal ha denunciado que la banda sigue enviando cartas de extorsión a los empresarios de la Comunidad Foral, bajo el sonrojante y desvergonzado formato de invitación a participar en el proceso de paz a través de una contribución económica La verificación sobre la veracidad de la tregua no va a resultar tan sencilla como lo fue el primer y optimista informe remitido por el Ministerio del Interior el pasado día 5, en el que certifica la total inactividad de la banda. Parece que no. A esta vertiente puramente criminal hay que sumar otros hitos, ya desde la esfera política que orbitan sobre Navarra y que son fuente de preocupantes síntomas que conducen a pensar en que hay un riesgo cierto de que esa Comunidad se convierta en mercancía de transacción en las futuras conversaciones con los terroristas. Entre ellos destaca el órgano común vasco- navarro que están a punto de formar Batasuna- -ETA, según la Justicia- -y el PSE, o la escandalosa fuga del representante socialista en la Mesa del Parlamento navarro para no suscribir la declaración oficial que proclamó que la Comunidad Foral no será nunca moneda de cambio en la negociación. El Gobierno de Zapatero debe mostrarse inflexible y dejar claro que Navarra ha de quedar fuera del proceso Dejárselo claro a ETA, para que cese de inmediato la extorsión, y a la corriente dominante en los socialismos vasco y navarro, que no están dando la talla en un momento tan importante como el que se avecina. Ante la abundancia de pistas, ya resulta superflua la colección de excusas con las que desde Ferraz y La Moncloa se intenta justificar la actitud de los dirigentes del PSE y del PSN y su aproximación al entramado batasuno. Como sospecha Juan Cruz Alli, presidente de CDN y socio de UPN en el Gobierno foral, los socialistas parecen dispuestos a que se someta a referéndum la anexión al País Vasco. Las dimensiones del error que supondría ceder a esa pretensión son difícilmente cuantificables por su descomunal tamaño. Si Zapatero quiere seguir adelante ha de dejar claro a la opinión pública, y en especial a los navarros, que el proceso ajustará su contenido al actual marco territorial y de derechos de España y los españoles.