Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 13 4 2006 Internacional 33 Bachelet consigue que el Parlamento chileno suba las pensiones mínimas EP SANTIAGO. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, logró en la noche del martes un triunfo en el Parlamento al lograr que se aprobase el aumento de un 10 por ciento de las pensiones mínimas y asistenciales para los ciudadanos más pobres, una de las medidas más importantes de las 36 que se puso como meta para sus primeros 100 días de gobierno. Justo cuando se cumplió un mes desde su llegada a La Moneda, y mientras ralizaba una visita de Estado a Brasil, Bachelet recibió el apoyo de la mayoría de la alianza de centro izquierda con la que gobierna, que se impuso por 20 votos contra 17 de los senadores de la oposición derechista, que estaba en contra de la medida. El incremento de los montos de las pensiones mínimas y asistenciales, que beneficiará a 1,2 millones de chilenas y chilenos, se financiará con el mantenimiento del Impuesto al Valor Añadido (IVA) en un 19 por ciento. El monto del IVA, por ley, debía volver al 18 por ciento original, pero los senadores decidieron mantenerlo un punto más arriba para financiar esta iniciativa gubernamental que tendrá un costo de 148 millones de euros. Urnas de la exposición con las cartas de los presos y un dibujo sobre un trozo de olivo en su interior Los presos palestinos en las cárceles israelíes son una cuenta pendiente clave en Oriente Próximo porque son la que más de lleno toca a decenas de miles de familias. Tayseer Barakat habla de ello en su exposición de Ramala Cartas enjauladas TEXTO Y FOTO JUAN CIERCO RAMALA. Cuarenta y ocho pequeñas urnas de cristal. Cuarenta y ocho en recuerdo al año, 1948, en el que se creó el Estado de Israel y se precipitó la Nakba, al expulsión y el éxodo de centenares de miles de palestinos de sus casas, de sus tierras, de sus aldeas. Cuarenta y ocho urnas transparentes. Limpias. Frágiles. Inaccesibles. Cerradas a cal y canto. Como una cárcel. Como decenas de celdas. Cuarenta y ocho urnas que encierran cuarenta y ocho tacos de madera de olivo. El árbol más simbólico y cercano a esa Palestina que no existe pero sufre día a día. Cuarenta y ocho tacos de madera de olivo, abiertos en canal, con siluetas anónimas, sin rostro, entre barrotes, dibujadas a fuego lento, cocinadas en la imaginación de un artista también refugiado. Cuarenta y ocho cartas manuscritas. De hombres y mujeres, de ancianos y niños, de presos palestinos en cárceles israelíes pero también en celdas tan poco refinadas como éstas durante el mandato británico de los años 30. Cartas de sólo unas líneas, con apenas un puñado de palabras de solidaridad, de amor, de desesperación, de nostalgia, de amistad, de soledad, de ternura... Cuarenta y ocho urnas. Cuarenta y ocho tacos de madera. Cuarenta y ocho cartas, alguna tan significativa como la que Ali envió en 2001 a su madre en Nablus desde la prisión de Asqalan, en Israel: Mamá, queridísima mamá. ¿Cómo estás, cómo está mi padre? He aprendido a leer y a escribir, mamá. Saluda a todo el mundo. Tu hijo Ali con letra de niño de 6 años, con tantas faltas de ortografía como palabras tiene la misiva. Urnas, cartas, tacos de madera... un archivo, una biblioteca de la vida de miles, decenas de miles, centenares de miles de personas afectadas por un conflicto sempiterno que les condena a la guerra, a la cárcel, a la nada. Papeles, cartas, palabras que conectan al individuo con el grupo, con la vida, con su familia, con la libertad... Capturé dos cucarachas Queridos padres, os saludo. Estoy bien. No os preocupéis. He adelgazado un poco en la cárcel pero mi salud es buena. Mamá, quiero contarte una cosa pero por favor no pienses que estoy loco. Hace siete días capturé a dos cucarachas. Juego con ellas. Las he encerrado en una cajita y cada día las doy un poco de azúcar. Una es negra, la otra marrón. Quizás las case cuando sean más mayores. Cada día las dejo libres por la celda unas horas. Saluda a todos de mi parte, mamá. Tu hijo, Mohamed Cartas que leyó una tras otra, sin descanso, con la ayuda de su hijo de 8 años, el artista palestino, Tayseer Barakat, quien impresionado por lo que iba leyendo tenía necesidad de leer Escritos encerrados en urnas con tacos de madera de olivo y siluetas anónimas dibujadas a fuego lento más, de conocer más, de saber más, de hablar con ellos a través de cuarenta y ocho urnas, cuarenta y ocho tacos de madera de olivo, cuarenta y ocho trozos de papel. Todo comenzó con las cartas que leí de un preso a su hija, desde que tenía 5 años hasta que tuvo 27. Sólo se veían un par de veces al año pero a lo largo de esos 22 años él la guió, llevó su mano en la distancia, la tuteló... Su historia me impresionó. Al leer sus cartas nunca pensé en el arte sino en la experiencia humana que las rodeaba explica Barakat junto a sus urnas transparentes en el corazón de Ramala. Quiero decirte algo pero por favor no te enfades. He pensado en escapar de todo esto, de esta vida, he pensado en el suicidio pero no he tenido el coraje de hacerlo. Te necesito tío... Echo tanto de menos ir al colegio. Por favor sal de la cárcel y llévame al colegio Extracto de la carta de Shuruq, una niña de 13 años del campo de refugiados de Yenín, a su tío, encarcelado en una prisión del Neguev en 1999. El número que ha encontrado un nombre. Así ha llamado Tayseer Barakat una exposición que habla con la fuerza del alma herida de la cuenta más pendiente que tienen los palestinos y los israelíes en Oriente Próximo. Lo hace a través de cuarenta y ocho pequeñas urnas de cristal, transparentes, limpias, frágiles, cerradas a cal y canto; a través de cuarenta y ocho tacos de madera de olivo; de cuarenta y ocho cartas enjauladas con siluetas teñidas a fuego lento. Radicales islámicos apedrean los locales de Playboy en Indonesia EFE YAKARTA. Un centenar de musulmanes extremistas apedrearon ayer la oficina de la empresa editora de Playboy en Indonesia causando la rotura de cristales y otros daños, y exigieron la retirada de los quioscos de la primera edición, que salió a la venta el viernes pasado. Los agresores, miembros del Frente de Defensores Islámicos (FPI, en sus siglas en indonesio) se enfrentaron a guardias de seguridad en su intento por ocupar las oficinas de la editorial. Los dirigentes del FPI han calificado la publicación de Playboy en el país de terrorismo moral y sus militantes montan guardia junto a quioscos y puestos ambulantes para intimidar a los vendedores de la revista. Decenas de ejemplares han sido requisados y destrozados por este grupo extremista desde que la revista salió al mercado, aunque la versión indonesia no incluye desnudos. Indonesia es el país con la comunidad musulmana más numerosa del mundo.