Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30 Internacional JUEVES 13 4 2006 ABC VELO Y LATIGAZOS n estos momentos de congoja, lo de la Reina Sofía es un alivio. Podríamos divagar sobre los lazos entre Arabia Saudí y el terrorismo islámico, pero hoy no toca eso, aunque sea el opulento Reino petrolero el gran suministrador mundial de fanáticos y dinero. Estoy seguro que al Rey Abdalá bin Abdelaziz y sus parientes les duele escuchar que los facinerosos del 11- S eran súbditos suyos, como lo son muchos de los que perpetran carnicerías en Irak. También que buena parte de los millones donados por príncipes y emires para obras caritativas ha servido para financiar las redes del ALFONSO odio. ROJO Quizá por eso me choca que le haya dicho al Rey Juan Carlos que es preciso dar una oportunidad a Hamás y que para combatir el terrorismo se tengan en cuenta sus causas Dan ganas de lanzarse a saco, pero hoy toca indumentaria. Que la Reina de España haya roto el protocolo y no se haya cubierto con un velo, estuviera o no pactado con los saudíes, es digno de aplauso. Lo cómodo, lo políticamente correcto, es suprimir el vino y servir naranjada en las recepciones oficiales cuando ellos vienen aquí. Y embozar a nuestras mujeres cuando vamos allí. Las periodistas españolas, la esposa del ministro Moratinos y la esposa del embajador, se han pasado la visita cubiertas con la púdica abaya negra, que impone la tradición. Supongo que a ellas no les habrá importado, pero esto de la ropa no es baladí. El pequeño desafío de la Reina tiene su importancia, en un país donde nacer mujer es casi una tragedia. En su encuentro con Juan Carlos, Abdalá y su hermano Faisal alabaron la Alianza de Civilizaciones como cauce para solventar problemas entre Occidente e Islam. Es de suponer que el Rey de España asistió, muy cortés, pero casi estoy seguro de que le entraron las mismas dudas que a mí. En internet, que es un espacio de libertad, se cuelan a veces testimonios dramáticos. El último que he encontrado es la carta de un joven saudí, describiendo la patética situación en que viven sus hermanas. Cuenta Jaled- -un seudónimo- -que en el carné de las chicas no aparecen sus caras, sino la foto de su padre. Que no pueden salir a la calle sin ir acompañadas de un varón de la familia. Tampoco conducir o tomar un taxi solas. Concluye diciendo que, comparadas con otras mujeres saudíes, son bastante dichosas porque pueden ir a centros comerciales, maquillarse debajo del velo, escuchar música y ver muchos canales de televisión El traje fucsia o la falda por media pantorrilla de la Reina Sofía no atenuarán el calvario de las hermanas de Jaled, pero merecen un aplauso. ¡Por favor, no quiero morir! El Tribunal que juzga al único inculpado por el 11- S escuchó ayer las grabaciones del vuelo United 93 el que se estrelló en Pensilvania b El Tribunal de Alexandria (Vir- E ginia) donde se juzga a Zacarias Moussaoui revivió ayer el drama de la rebelión y los últimos momentos de los pasajeros MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL WASHINGTON. Cuando la premiere de la película United 93 abra el martes el Festival de Cine de Tribeca, Hollywood tendrá ante sí el reto de igualar el dramatismo que se vivió ayer en la sala del tribunal de Alexandria (Virginia) donde se decide la vida o la muerte de Zacarias Moussaoui, el único inculpado por los atentados del 11- S de 2001. El empeño del gobierno en llevarle a la silla eléctrica ha servido para que se haga pública la grabación recogida en la caja negra del vuelo 93 de United Airlines, que según la comisión del 11- S se hubiera estrellado contra el Capitolio de no ser por el motín de los pasajeros, que provocó que se estrellara en Pensilvania. Llantos, súplicas, gritos de dolor, silencios desgarradores. Las voces en árabe y en inglés resonaron en la sala mientras Mussaoui, impertérrito, miraba de soslayo el reloj, repachingado en la silla con cara de hastío. Señoras y caballeros, les habla el capitán: Por favor siéntense y no se muevan de sus asientos. Tenemos una bomba a bordo La voz no pertenecía al capitán Jason Dahl ni a su primer oficial Leroy Homer. Sus cuerpos yacían ya degollados. En su lugar, el terrorista libanés Ziad Jarrah había tomado los mandos, pero el mensaje no sonó por los altavoces, sino por el canal de los controladores aéreos. El diálogo en Una de las pocas imágenes de las labores de rescate del vuelo United 93 árabe da fe de la confusión mientras los secuestradores buscan el botón correcto. Eran las 9.32 de la mañana. Las Torres Gemelas estaban en llamas, pero los 33 pasajeros a bordo de este avión no lo sabían aún. Les quedaba media hora de vida, y muchos no tardan en entenderlo. No, por favor, por favor. No me haga daño, no quiero morir la mujer que solloza es una de las azafatas, arrastrada hasta la cabina del piloto. Sus súplicas se apagan repentinamente. Probablemente está muerta. ¡Sientáte! ¡Cállate! espeta la voz con acento árabe a otro hombre que ruega por su vida. El silencio triunfa de nuevo. Ya está, vuélvete dice un secuestrador. Todo está bien, he terminado Los pasajeros han sido concentrados en los asientos traseros. Algunos han logrado llamar a su familia, y así han descubierto lo que ocurre fuera. Les quedan pocas dudas de cuál será su suerte. Hola cariño, tienes que escucharme atentamente dejó grabado la AP azafata CeeCee Lyles, de 33 años, en el contestador de su marido. Estoy en un avión que ha sido secuestrado. Quiero que sepas que te quiero. Por favor, díselo a los niños, los quiero mucho. He oído que han estrellado aviones contra el World Trade Center. Espero poder ver tu rostro de nuevo, cariño Se le quiebra la voz. Te quiero, adiós Antes de que cuelgue se la escucha llorar. La rebelión a bordo ya estaba urdida. Uno de los secuestradores yacía ensagrentado en el suelo. Los que pilotaban el avión lograron repeler el primer envite, pero los golpes y el ruido de vajilla en la puerta hacen sospechar que los amotinados volvieron a la carga con un carro de servicio. ¡Estoy herido! dice alguien en inglés. ¡A la cabina! Si no, todos vamos a morir El jefe de contabilidad de 32 años Todd Beamer lidera. ¡Adelante! En la cabina, uno de los secuestradores pregunta al otro: ¿Eso es todo? Quiero decir, ¿lo tumbamos? Sí, túmbalo. Alá es el más grande La Asamblea francesa aprueba, con los votos de la derecha, la ley que reemplazará el CPE EP PARIS. La Asamblea Nacional francesa dio ayer su visto bueno a la propuesta de ley para el acceso de los jóvenes a la vida activa en la empresa el mecanismo anunciado el pasado lunes por el presidente, Jacques Chirac, para remplazar el polémico Contrato Primer Empleo (CPE) derrotado por las movilizaciones estudiantiles y sindicales. La proposición de ley, que necesita aún el visto bueno del Senado, superó el examen de la Cámara Baja sólo con los votos del centro dere- después de las vacaciones parlamentarias de dos semanas que comenzarán este viernes. Los sindicatos y organizaciones estudiantiles han advertido de que seguirán en alerta hasta comprobar que el CPE está definitivamente enterrado. cha (la UMP de Chirac y los centristas de la UDF) con un resultado de 151 votos a favor frente a 93 en contra. Socialistas, comunistas y Verdes votaron en contra y arremetieron contra un texto que calificaron de improvisado fruto de un bricolaje elaborado a escondidas y copiado de viejas recetas del pasado Según fuentes parlamentarias citadas por los medios locales, la proposición de ley podría empezar a ser debatida por el Senado hoy mismo, o tal vez tendría que esperar a Trescientos millones al año La nueva ley prevé, para reemplazar al CPE, cuatro medidas de apoyo a los jóvenes de entre 16 y 25 años que tengan dificultades para lograr empleo, y se estima que los beneficiarios serán unos 160.000 jóvenes. Las medidas costarán al Estado 150 millones de euros en lo que queda de 2006, y el doble, 300 millones, en 2007. El Partido Socialista advirtió de que la ley no puede aprobarse porque la Constitución prohíbe a los parlamentarios aumentar los presupuestos.