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ABC MIÉRCOLES 12 4 2006 61 FIRMAS EN ABC BASILIO RODRÍGUEZ CAÑADA ESCRITOR Y PRESIDENTE DEL PEN CLUB DE ESPAÑA GLORIA, LA DE LOS BESOS A MANO ...Se la relega, injustamente, casi en exclusiva, como autora de literatura infantil. Es la excusa que esgrimen los que tratan de arrebatarla el lugar que le corresponde por derecho propio en la Historia de la Literatura Española... A melancolía de esta tarde de lluvia me hace recordar a amigos que ya no están entre nosotros. Así vuelve a resurgir Gloria. Me siento verdaderamente afortunado por haber disfrutado con la amistad y el cariño de Gloria Fuertes. Pocas personas son capaces de aunar el encanto, la cordialidad, la sencillez, la calidad humana y literaria, como los conjugaba, con naturalidad, Gloria. Todas llegan a perder sus encantos ante la más fuerte de las mujeres, que hilvana bellos manteles bordados entre poemas hechos a medida. Ahora, cuando ha pasado algo más de siete años desde que nos dejó huérfanos a tantos hijos adoptivos, cuando su ausencia se suma a la de otras personas queridas, aunque intentemos mitigar el dolor con el bálsamo de los momentos compartidos, es menester reflexionar sobre el paso de Gloria por L nuestras vidas, así como sobre su papel en el panorama literario español y, especialmente, reivindicar la herencia poética que nos legó. La vida de Gloria no fue fácil. Las penas y sinsabores superaron con creces a las vivencias gratas, aunque sean estas últimas las que guardó en el baúl de la memoria hasta el final de sus días. Era una mujer acostumbrada a sufrir. Pero también albergaba en su interior un inagotable caudal de amor vitalista. Corriente viva que encauzaba hacia los territorios más áridos y olvidados: el abandono de la vejez, el rechazo social por los marginales, la soledad que a tantos nos atenaza, el desamor que nos espera a la vuelta de cada esquina, la desilusión... Para todos tenía una palabra de consuelo, un verso de esperanza, un poema reparador. Siempre mira tiernamente a los ojos, y nos entrega un cariño sincero mediante cálidos besos a mano. También a mí me tomaba de la mano cuando el dolor resultaba más intenso y me parecía insoportable. Supo infundirme aliento a través de inteligentes palabras pronunciadas con voz ronca, insertando las pausas en su lugar correspondiente. Y me sedujo. Lo reconozco. Supo ganarme el corazón con sencillez y desde entonces una de mis arterias más anchas lleva su nombre. Pero, sobre todo, Gloria era reina in- JOAQUÍN ALONSO ALONSO ESCRITOR KENIA Y SU EMBRUJO ENIA, país tropical algo mayor que España y de unos 35 millones de habitantes, se halla en el África oriental, a orillas del océano Índico. Independiente desde 1963, tiene dos clases de moradores: los negros, bantúes, que son la gran mayoría, y los indios (algo más de dos millones) cuyos antepasados llegaron de la India en el siglo XIX. Unos y otros tienen hoy en día la nacionalidad keniana. Antigua posesión árabe, portuguesa, alemana y británica, a la última metrópoli se debe que en Kenia se conduzca por la izquierda. Su idioma oficial es el suahili, legua bantú hablada en buena parte del África oriental, pero el inglés se usa extensamente. Kenia fue escenario de la famosa película Memorias de África basada en una historia real sucedida allí hace casi un siglo. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) tiene su sede en Nairobi (dos millones y medio de almas) la capital del país, aunque en realidad estas oficinas distan unos 20 km. de la ciudad. El PNUMA es un vastísimo conjunto K de edificios y jardines. En uno de sus tres restaurantes entraban a diario avecillas a buscar comida de mesas abandonadas o migas del suelo. Eran aproximadamente del tamaño de gorriones y algunas eran gorriones auténticos, pero la mayoría eran pajarillos silvestres multicolores. Una diferencia notable entre gorriones y especies silvestres era que los gorriones, más acostumbrados a la urbanización, escapaban fácilmente por puertas y ventanas entreabiertas, mientras que las especies silvestres- -desconocedoras del vidrio transparente- -chocaban contra éste en su vuelo de huida. Caían al suelo aturdidas, pero al instante encontraban la salida y remontaban el vuelo. Existe en Kenia un pueblo nilótico, ganadero y nómada, los masái, que recorren el país con sus ganados, mas el gobierno, en su afán de integrarlos en el conjunto de la población, ha comenzado a introducir entre ellos- -aun en su vida nómada- -a maestros y misioneros católicos. El catolicismo representa el 30 por ciento de la población keniana, pero es la religión más numerosa de cuan- tas conviven en Kenia. Jomo Kenyatta, el padre de la patria era católico y por eso sus exequias se celebran cada año en la ingente catedral católica de la Sagrada Familia con honores de Estado. La liturgia está un tanto africanizada y tiene un coro brillante. Mombasa (700.000 habitantes) a orillas del océano Índico, es la segunda ciudad de la nación y está unida a Nairobi por vía aérea, ferrocarril y carretera. Desde la altura domina la ciudad y el puerto un recinto fortificado denominado Fuerte Jesús, construido por los portugueses en el siglo XVI. Se asemeja a un castillo europeo y es digno de visitar. Mombasa es también famosa por sus playas y hoteles lujosos frente al mar. Kenia destaca asimismo por la calidad y variedad de su artesanía. Su rica fauna es tal vez su mayor atractivo: elefantes, jirafas, rinocerontes, hipopótamos, cebras, cocodrilos, leones, leopardos, antílopes y un largo etcétera. Los simios están por todas partes: acuden con sus crías a cuestas a las carreteras a pedir limosna (plátanos) y casi todos los conductores se detienen un poco y se los dan, o puede encontrárselos usted cerca del mar en el balcón de su hotel de Mombasa escogiendo alimentos de la bandeja de su desayuno, pero estos monos nunca se enfrentan al hombre y saltan a los árboles cercanos. Nadie les hace daño tampoco, y es que ello forma parte del embrujo de Kenia. discutible de un inmenso territorio habitado por la curiosidad, la ilusión y la inocencia: la infancia. Sí, ciertamente, Gloria era una niña grande que se había negado a crecer. ¡Qué niña era! Cada mañana, después de dar los buenos días al sol, alimentar a los pájaros y regar las plantas, se ceñía su corona de nubes blancas, asía su cetro de flores y se dedicaba a poner nombre a las cosas, a encomendar trabajos manuales a los duendecillos y a iluminar los más oscuros recodos de cada casa. A estas tareas dedicaba buena parte de su jornada de reina. Su amor a la Humanidad es tan grande que le han instalado un trono en las nubes para gobernar vastos territorios habitados por enanos aprendices y otros sabios geniecillos del bosque. Agotada por la intensa actividad matutina se acomodaba bajo la sombra de una higuera para dormir la siesta. De esta manera, se zambullía en el mundo de los sueños para encontrar la inspiración. Pero, ay, con la tarde venía a rondar la tristeza a su ventana. Y a Gloria no le gustaban las canciones tristes. Por eso, de siete a nueve invitaba a sus amigos para compartir un sorbo de poesía y unos dulces de primavera. Qué bien nos alimentaba aquellas tardes en las que nos hacía un hueco en su vida para aspirar las esencias más puras de su mullido corazón. Aún me vienen esos aromas en momentos de añoranza y me parece sentir, de nuevo, la calidez de sus palabras. Gloria escribió mucho y bien. No es porque yo lo diga, sino que lo argumentan muchos otros que me aventajan en conocimientos y sabiduría, aunque por supuesto no me refiero a los críticos, ya que la mayoría no supo o tal vez no quiso apreciar su obra. Fue adscrita a los postulados surrealistas y postistas de posguerra y en su amplia producción literaria supo combinar con acierto el humor y la crítica social, aderezado, todo ello, con sus propias vivencias. Su palabra es ley, regia habilidad que la proclama imperial dueña y señora de la orden de las eñes mayúsculas. Pero a Gloria se la relega, injustamente, casi en exclusiva, como autora de literatura infantil. Es la excusa que esgrimen los que tratan de arrebatarla el lugar que le corresponde por derecho propio en la Historia de la Literatura Española. Pero no importa. En realidad, nada importa. Porque, al fin y al cabo, para quienes tuvimos la fortuna de leerla y, sobre todo, de conocerla personalmente, Gloria siempre será una institución literaria, una malabarista de las palabras, una señora de la poesía, una persona irrepetible. Además, logrará que innumerables niños sigan accediendo al mundo de la lectura con sus divertidos pareados. Ése es su triunfo, callado y absoluto, su gran verdad. Con argumentos tan consistentes supo burlar, incluso, a la propia parca: Triunfé con mi poesía pero no asistí a mi triunfo. Si tengo algo mejor que hacer tampoco asistiré a mi entierro. Gloria sigue estando con nosotros.