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34 Internacional MIÉRCOLES 12 4 2006 ABC El Gobierno de Israel decide poner un simbólico fin a la era de Ariel Sharón El fundador de Kadima dejará de ser primer ministro el próximo viernes b Se pone así fin a la era de Ariel Sharón, quien logró su última victoria, casi como el Cid Campeador, desde la cama del hospital, al imponerse el partido que él creó hace sólo unos meses, el Kadima, en los comicios del 28 de marzo, aunque con menor ventaja de la imagina si el veterano Arik hubiera encabezado la lista electoral. La titular israelí de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, asegura que los suicidas palestinos que atacan a nuestros soldados no son terroristas, sino combatientes JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Ehud Olmert podrá trabajar en la oficina del primer ministro de Israel en cuanto termine la festividad del Pésaj, la Pascua judía. Hasta ahora lo hacía en su despacho del Mi- nisterio de Industria y Comercio, del que era titular. Y es que el Gobierno, reunido ayer en sesión extraordinaria en su sede de Jerusalén, votó por unanimidad la incapacidad permanente del todavía primer ministro, tres días antes de que se cumplan los cien que estipula la Ley. La reunión del Ejecutivo se adelantó por el comienzo esta noche del Pésaj. Todas las actividades administrativas quedan aparcadas hasta después del fin de semana. Hasta el propio Olmert, por vez primera desde que cayera en coma Sharón, se desplazará a la Galilea con su mujer Aliza para descansar cuatro días. Se trata de la primera ocasión en la historia de Israel en la que un primer ministro es declarado incapaz. Sharón, víctima de una grave hemorragia cerebral la tarde del 4 de enero y en coma desde entonces, se encuentra ingresado en el hospital Hadassah de Jerusalén aunque se especula sobre su inminente traslado a un centro de rehabilitación de Tel Aviv o a su rancho en el desierto del Neguev. Cerrar la coalición Esa será la principal tarea a corto plazo de su sucesor. Olmert debe cerrar la coalición de Gobierno con sus previsibles socios (laboristas, jubilados, ultraortodoxos, etcétera) y entonces, una vez forme el Ejecutivo, podrá ser primer ministro por derecho propio y dedicarse a la anexión de parte de Cisjordania para delimitar las nuevas fronteras de Israel. Una de las personas que sin duda acompañarán a Olmert en la nueva tarea que le espera será la titular de Asuntos Exteriores, y viceprimera ministra en el próximo Gabinete, Tzipi Livni, quien ayer sorprendió a la concurrencia con unas palabras casi revolucionarias en este país. Livni aseguró que los suicidas palestinos que atacan a soldados israelíes no son terroristas, sí lo son en cambio quienes atentan contra civiles. Los primeros son nuestros enemigos, y por ello deben ser golpeados sin misericordia, pero no son terroristas son combatientes Las declaraciones de Livni a la cadena de televisión norteamericana ABC crearon un fuerte revuelo que ella intentó matizar: Digo esto porque hay que impedir que los terroristas se beneficien de legitimidad alguna, nadie en el mundo debe poder mirarme a los ojos y decirme que un terrorista que se hace explosionar en un restaurante, en una discoteca o en un centro comercial lo hace por motivos legítimos En el trasfondo también la participación del padre de Livni, en tiempos del mandato británico, en ataques contra los soldados de Londres. Todo hay que decirlo. La madre, Safiya, y algunos de sus hijos heridos lloran la muerte de la niña Hadeel Al Ghabeen, de 8 años, ayer en Gaza AFP JERUSALÉN. ¡A casa, corred, todos a casa! Un proyectil disparado por la artillería israelí, desviado de su objetivo, acababa de explosionar a sólo unos metros de la casa de la familia Al Ghabeen, en la localidad de Beit Lahiya, al norte de Gaza, y Mohamed, el padre de la chiquillería que jugaba en el patio, dio la orden equivocada sin saberlo, sin quererlo. ¡A casa, corred, todos a casa! gritaba con tanto miedo como sus pequeños creyendo que las paredes de su modesta vivienda serían suficientes para proteger a la familia de los bombardeos. Craso error. Minutos después, otro proyectil caía en el desconchado hogar de la familia, acababa con la vida de Hadeel, de 8 años, y hería a tres de sus hermanos, de uno, tres y cuatro años de edad, y a su madre, Safiya, embarazada de 8 meses. Y a otros nueve familiares, algunos de mayor consideración que otros, todos ellos refugiados en la casa, convertida en apenas unos segundos en un in- Otra niña palestina, de 8 años, muerta en Gaza; sus hermanos y su madre, embarazada de 8 meses, heridos; su casa, alcanzada por un proyectil de la artillería israelí El infierno de la familia Al Ghabeen J. CIERCO En los últimos días, Israel ha estrechado su cerco militar a Gaza, con un bombardeo muy duro por tierra, mar y aire sobre la Franja. Han caído más de 1.400 proyectiles en menos de una semana, mientras se han contado 17 personas muertas, entre ellos tres niños menores de 10 años, y decenas de heridos. Flecha del sur La operación, bautizada como Flecha del sur se mantendrá incluso durante la celebración de la Pascua judía, el Pésaj, en la que se conmemora el tránsito de los judíos de Egipto por el desierto hacia la libertad. Tránsito muy duro también para los habitantes de la ciudad de Gaza, sobre todo los que viven y mueren en el norte de la Franja mediterránea, para aquellos que incluso se han enfrentado con los milicianos palestinos para evitar que lanzaran cohetes artesanales Qassam Ya lo saben: Mientras no haya calma en Israel, no la habrá en Gaza fierno del que no todos pudieron escapar. ¡A casa, corred, todos a casa! Palabras que resuenan todavía en la cabeza de Mohamed y de Safiya. Como también lo hacen las pronunciadas poco antes del entierro de Hadeel, ayer por la mañana, por el ministro israelí de Defensa, Saúl Mofaz: Mientras no haya calma en Israel, no la habrá en Gaza Mofaz pidió perdón. Como también lo hicieron otros altos mandos militares. Todos ellos culparon a los milicia- nos palestinos que lanzan cohetes Qassam desde el norte de la Franja contra el sur de Israel, aunque el padre de Hadeel negara que durante el día de ayer se dispararan cohetes desde las proximidades de su casa. La víspera, en cambio, el Ejército israelí había ordenado estrechar el margen de seguridad de los proyectiles, a menos de 100 metros de los lugares habitados, con mucho mayor riesgo para esos civiles como por desgracia a la postre se demostraría.