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16 Nacional EL AUTO DE PROCESAMIENTO DEL 11- M MIÉRCOLES 12 4 2006 ABC Entrada a Mina Conchita en Asturias, donde fueron robados los explosivos utilizados en la matanza de Madrid DANIEL G. LÓPEZ El auto avala la cadena de custodia de la mochila bomba encontrada en El Pozo Recoge el testimonio de 18 policías para eliminar toda sospecha de manipulación de pruebas Olmo asegura en el auto que la vigilancia sobre el artefacto no sólo está aclarada y precisada, sino preservada ya que siempre hubo control policial PABLO MUÑOZ MADRID. El instructor del sumario de la matanza de Madrid, Juan del Olmo, ha querido aclarar, en el auto de procesamiento del 11- M- -dictado el pasado lunes y conocido ayer- hasta la mínima duda que pudiera haber surgido sobre la mochila bomba sin estallar encontrada en la estación de El Pozo, y cuya desactivación fue la clave para poder aclarar la autoría del salvaje atentado. El magistrado, sabedor de que cualquier sombra en este punto podría dar al traste con toda la instrucción, hace referencia al testimonio de dieciocho policías que, uno tras otro, garantizan en todo momento- -desde la recogida de efectos de la estación hasta la localización de la mochila bomba en la comisaría de Puente de Vallecas- -la cadena de custodia. No deja, por tanto, resquicio que permita pensar en una posible manipulación de pruebas. b Juan del en la que aporta once secuencias de lo ocurrido, que le sirven para mantener su conclusión de que la cadena de custodia no está sólo aclarada y precisada, sino preservada ya que en todo momento la Policía mantuvo el control sobre todos los efectos recogidos en la estación. Tras explicar que las prioridades en los primeros momentos de la tragedia fueron el auxilio de las víctimas y tomar las medidas oportunas para garantizar la seguridad de todos las fuerzas actuantes, el juez destaca que se señaló a un responsable para el control y supervisión de la recogida de objetos. Y precisa que el encargado de ese trabajo, cuya declaración reproduce, en ningún momento ha afirmado que viera, y mucho menos que recordara, todos los efectos recogidos en la citada estación. Añade que si los efectos fueron recogidos bajo control y supervisión policial en la estación de El Pozo, se introdujeron, bajo esa misma supervisión, en bolsones que fueron cerrados, y dichos bolsones se trasladaron por efectivos policiales uniformados a recintos bajo control policial el pabellón del Ifema la vigilancia hasta que esos efectos llegaron a la comisaría estuvo igualmente garantizada. Bolsones cerrados El auto recuerda además que todos los agentes de la Comisaría de Puente de Vallecas aseguran que los bolsones en todo momento los vieron cerrados (ninguno los refiere abiertos, rotos o desgarrados) que los bolsones que se dejaron en el pabellón 6 de Ifema hasta donde fueron llevados antes de llegar a dependencias policiales fueron recogidos en idénticas condiciones a los que se tenían cuando se depositaron en ese recinto custodiado policialmente que fueron allí depositados tras la indicación recibida por un jefe o comisario de Policía Científica que en dicho pabellón realizaba su labor y que cuando fueron a recogerlos hubo de intervenir el comisario de su Comisaría para que les permitieran recogerlos (lo que es expresivo de un control real de los efectos allí depositados) Del Olmo recuerda asimismo que el pabellón número 6 de Ifema era el recinto que se había ordenado para recibir los cadáveres y restos orgánicos Según el auto, había un gran control policial en los accesos a Ifema y en el pabellón donde se guardaron los efectos La custodia de la cadena de evidencias se ajusta de forma rigurosa y estricta a protocolos diseñados Exposición de hechos Del Olmo, de forma excepcional en un auto de casi 1.500 folios, no se remite exclusivamente a declaraciones o informes de las Fuerzas de Seguridad, sino que hace una exposición de hechos de los distintos focos de los atentados A ello se unía que serviría como instalación centralizada para la recepción de los efectos recuperados, a fin de su identificación por sus titulares o familiares, y devolución posterior. Todo ello implicaba un alto grado de control policial en el acceso al espacio que permitía llegar al pabellón 6 de Ifema, y un estricto control interior del propio pabellón Concluye el instructor que en todo caso, la custodia de la cadena de evidencias implica el control y fijación de los elementos personales intervinientes en su localización y obtención, traslado y entrega, recepción y análisis, y determinación de los lugares de depósito de las muestras de las que se obtengan resultados, desde su origen hasta su pericial, llegado el supuesto, siempre en depósito a disposición judicial. Y todo ello hasta que finalmente sean entregadas materialmente al Órgano Jurisdiccional o reclamadas por éste en el momento procesal obligado Desde el momento en que se advierte que lo que se considera una simple operación de relación y recuento de efectos para devolver a sus titulares, se transforma en la constatación de la existencia de un artefacto explosivo, la custodia de la cadena de evidencias se ajusta de forma rigurosa y estricta a protocolos perfectamente diseñados, atendiendo al factor de riesgo personal que todo artefacto explosivo comporta. Con la única y peculiar salvedad de que intervienen tres servicios policiales sucesivos