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14 Nacional EL AUTO DE PROCESAMIENTO DEL 11- M MIÉRCOLES 12 4 2006 ABC (Viene de la página 12) derado autor por cooperación necesaria, pues suministró el explosivo que emplearon los terroristas islamistas en ambos escenarios. A los otros ocho- -Antonio Toro, Carmen Toro, Iván Granados, Javier González, Emilio Llano, Raúl González, Sergio Álvarez y Antonio Iván Reis- todos ellos miembros de la trama asturiana de los explosivos, les imputa un delito de tráfico, transporte o suministro de sustancias explosivas. Respecto de los siete suicidas de Leganés, Juan del Olmo evita expresamente cualquier pronunciamiento que suponga una imputación concreta, aunque sus nombres aparecen de forma constante en la resolución, pues fueron factor personal determinante en la secuencia que llevó a los atentados del 11 de marzo La participación en la ideación, preparación y ejecución de los atentados del 11- M de los 29 procesados se deduce de los informes policiales que conforman el apartado de hechos del auto. El magistrado se sale de los usos judiciales y, en lugar de construir un relato en el que se especifique en qué consistió la intervención de cada uno de los procesados y, en cada caso, qué indicios permiten afirmar que así fue, incorpora uno tras otro al voluminoso escrito- -de 1.460 folios- -informes técnicos elaborados por la Policía y por la Guardia Civil a lo largo de los dos años de investigación. La parte dispositiva del auto es el único apartado en el que Del Olmo desvela quiénes y cuántos del total de imputados pasan a ser procesados y es ahí donde les atribuye de manera individualizada los delitos por los que van a ser juzgados Ver gráfico en la página 15 Sin embargo, no precisa el número de terroristas que intervinieron en la colocación de las mochilas- bomba dentro de los vagones. dividuos se suicidaron en el piso de Leganés al verse cercados por la Policía. Un mes después, el círculo se amplió a los procesados Basel Ghalyoun y Abdelilah El Fadoual El Akil, así como el también suicida Serhane el Tunecino jefe espiritual del grupo. Primeros contactos El 1 de octubre, El Tunecino fue detectado en las proximidades de su domicilio y su actitud era la de una persona que toma numerosas medidas de seguridad y realiza maniobras evasivas antes de reunirse con alguien. El primer encuentro que El Tunecino mantuvo con El Chino se remonta precisamente a octubre de 2003 y se produjo en el piso de la calle Virgen del Coro, donde los islamistas mantenían reuniones de adoctrinamiento para la yihad En esa cita estuvo también el procesado Mouhannad Almallah Dabas. A Jamal Ahmidan, El Chino se le atribuye un papel muy relevante en la financiación de los atentados, tanto por sus relaciones como por su capacidad decisoria y los recursos económicos a su disposición El auto asegura que, directa o indirectamente, se perfila como la figura central en todo lo relativo a la financiación, planificación y ejecución operativa de los atentados Placas falsas Jamal Zougam declaró como testigo en el juicio de la célula de Abu Dahdah POOL Los atentados del 11- M costaron 105.000 euros MADRID. Del Olmo dedica un apartado del auto de procesamiento a la financiación de los atentados, que según la Comisaría General de Información costaron 105.000 euros (casi 17 millones de pesetas) En esta cifra se incluyen los gastos generados por la adquisición de explosivos (entre 31.875 y 45.000 euros) y el alquiler de inmuebles, teléfonos y tarjetas SIM (54.271) A esta cantidad hay que sumar los 51.795 euros en metálico acumulados por los miembros de la célula para hacer frente a a éstos y subsiguientes gastos La mayor parte de los recursos necesarios para financiar la operación fueron obtenidos por medios ilícitos, a través del tráfico de drogas o el robo de vehículos. Además, señala el informe, los terroristas utilizaron indistintamente para sus fines medios adquiridos expresamente para los mismos y bienes de su propiedad e incluso de sus familiares. Como ejemplo de ello, la utilización de vehículos particulares o el acopio de dinero en efectivo en las fechas previas a los atentados. La Policía también destaca que la actividad laboral de los sujetos investigados se caracterizaba por escasa cualificación y temporalidad ADN y tráfico de llamadas Esta atípica construcción del auto que pone fin al grueso de la instrucción sobre el más sangriento atentado conocido en Europa sí evidencia el nivel científico y tecnológico de la investigación tanto policial como judicial, de la que destacan básicamente tres apartados: el análisis de los explosivos, los restos de ADN y huellas y el tráfico de llamadas telefónicas. Son los dos últimos los que han aportado los indicios que han permitido identificar a los autores de la matanza- -ya sea en grado de consumación, cooperación necesaria o conspiración- -y a sus colaboradores, así como los que han permitido ubicarles en los distintos escenarios del crimen. Gracias al intensísimo rastreo de las llamadas telefónicas, la Unidad Central de Inteligencia (UCI) de la Policía pudo fijar hitos temporales que, unidos a otros elementos de prueba- -declaraciones de testigos, entre otros- -permitió concretar el desarrollo de los acontecimientos desde seis meses antes de los atentados. De esta forma se pudo saber que ya en agosto de 2003 Jamal Ahmidan El Chino -jefe operativo de la célula- -mantuvo contactos con los hermanos Mohamed y Rachid Oulad Achka y con Asrih Rifaat Anouar. Estos cuatro in- Bouchar fue detenido en Serbia y extraditado a España en 2005 POOL En ese mismo mes, se observa cómo Hicham Ahmidan (imputado pero no procesado) encarga la confección de tres placas de matrícula falsas y se sospecha que Mohamed Afalah (uno de los que consiguió huir tras la explosión de Leganés y que presumiblemente se suicidó en Irak con posterioridad) también se había unido al grupo. En los meses de otoño de 2003, El Chino empezó a realizar gestiones para localizar una finca en las afueras de Madrid. El Tunecino fue quien le facilitó el contacto para alquilar la propiedad de Morata de Tajuña, lugar donde los terroristas confeccionaron las bombas. El alquiler se concreta a finales de 2003, aunque su formalización no se producirá por el propio Jamal Ahmidan (con documentación falsa) hasta el 28 de enero de 2004. En la finca, junto a Jamal Ahmidan El Chino vivían los hermanos Rachid y Mohamed Oulad Okcha, Asrih Rifaat, Serhane El Tunecino el también suicida Abdennabi Kounjaa y los procesados Otman El Gnaoui y Hamid Ahmidan. Un testigo explicó al juez que sólo estos últimos realizaban actividades, en concreto labores de albañilería, mientras que el resto no desempeñaban ocupación alguna. La investigación tecnológica y los análisis de ADN han sido claves en el auto de procesamiento El Chino se perfila como la figura central de la planificación, financiación y ejecución de la matanza La maquinilla de Bouchar Los análisis de ADN permiten corroborar la presencia de varios de los habitantes de la finca de Morata en otros escenarios de la preparación de la matanza de los trenes. Así, Abdelmajid Bouchar, uno de los procesados como autor material, estuvo en el piso de Leganés- -de donde consiguió huir al percatarse de la presencia de la Policía cuando bajó la bolsa de la basura- -y también en la finca de Morata, donde se ha encontrado su ADN en una maquinilla de afeitar, lo que demuestra que su presencia en la casa no era casual.