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6 Opinión MIÉRCOLES 12 4 2006 ABC AD LIBITUM VISTO Y NO VISTO EL MAL EJEMPLO FRANCÉS LA TAZA Y MEDIA ral del Barroco- -la inmensa originalidad del Barroco esSO es para Pemán la Semana Santa andaluza: la pañol- que es todo un orbe mental y estético. Apoteosis taza y media que se ofrece al que no quiere caly sacrificio de la forma: presentada por Octavio Paz, la do. fiesta barroca es la exaltación de la cultura en su exprePor primera vez en la historia (de la estadística) los sión suprema. D Ors quiere hacer surgir a esta edad- -la jóvenes españoles que se declaran católicos en las encuesEdad Barroca, fascinada y desgarrada por la coexistentas apenas llegan a la mitad. ¿Agnósticos? El ochenta por cia de los contrarios: la sensualidad y la muerte, la fe y la ciento de esos jóvenes ignoraría el significado de esta preduda- -del impacto con América: Esta enfermegunta, y el veinte por ciento restante tendría difidad, esta fiebre, esta inflamación, esta infección cultades para escribir sin h la palabra agnostide la cultura europea, de las almas europeas ante cismo La situación ha llevado a la clase política la dificultad de someter a las normas eternas de la de provincias a ofertar la Semana Santa de sus razón los nuevos, monstruosos y misteriosos elepueblos con la etiqueta De interés turístico comentos de sensibilidad que provienen de este mo si hablaran de los muslos pimpantes de la IgarOriente Occidente constituyen la esencia del fetiburu en Oropesa, y no del documento máximo nómeno conocido con el calificativo de de la Cristiandad, la Pasión de Cristo, el drama religioso que informa, según está dicho, y con ra- IGNACIO RUIZ barroco QUINTANO En las Actas de Trento se manda a que el artista zón, la mejor civilización humana. instruya y confirme al pueblo recordándole los artícuTodo el problema de las religiones lo reduce Pemán, los de la fe, que le mueva a la gratitud ante el milagro, que como es sabido, a la exacta relación del Cuerpo y el Alma. le ofrezca modelos a seguir y le excite a adorar y aun a Alma sin Cuerpo: budismos y nihilismos orientales, proamar a Dios Nacida a orillas de la herejía religiosa, la testantismos y jansenismos espiritados, fríos, iconoclasSemana Santa andaluza es un pleno producto de la Contas y desnudos. Cuerpo sin Alma: paganismo, culto a la trarreforma. Pemán la defiende porque, frente a ella, se pura naturaleza física. Equilibrio y síntesis del Alma y el ha podido pronunciar alguna vez, dice, la palabra irreveCuerpo: catolicismo, con sus dogmas, con sus imágenes, rencia exceso Jamás la palabra heterodoxia con su liturgia, con su incorporación del espíritu a ese- -Al revés: es la taza y media que se ofrece al que no modo de civilización que se llama Roma. El catolicismo, quiere caldo. arguye Pemán, no es doctrina de limitaciones y exclusioPero esta generación pide un signo En los Ejercicios nes: la Reforma, bautizada, se llama Trento; la Razón, Espirituales que predicó a Juan Pablo II y a los miembros bautizada, se llama Tomás de Aquino; Platón, bautizado, de la Curia Romana durante la Cuaresma de 1983, el carse llama Agustín... Y el paganismo, la idolatría, el politeísdenal Ratzinger reconocía que el argumento de Marx semo, bautizados, se llaman la Semana Santa de Sevilla, gún el cual el cristianismo ha dispuesto de tiempo sufiincluidos, naturalmente, los fajines del Baratillo y la Maciente para demostrar sus principios y dar pruebas de su carena, y los que no comprenden tan sublime prodigaliéxito creando el paraíso en la Tierra tiene impresionados dad antieconómica, los que se asustan de la exuberancia a no pocos cristianos que piensan que es necesario un vital y litúrgica de Sevilla- -Dios exaltado en una liturgia cristianismo que renuncie al lujo de la vida espiritual. de inutilidades sublimes- -es que andan todavía aqueja Pero es justamente así como impiden la verdadera transdos de frialdades jansenistas o esquematismos protestanformación del mundo- -contesta Ratzinger- que no puetes... ¡Que también el espíritu tiene sus marxismos! de surgir más que de un corazón nuevo. Tras de la Semana Santa española está la marea gene- E SPAÑA, entendida como ser vivo, tiene el alma atormentada, los músculos más vigorosos de lo que corresponde a su alimentación, una mala salud de hierro reforzada por una pasmosa capacidad de recuperación tras sus muchos alifafes y una alegría vital, envidia de propios y extraños, que se corresponde con la profunda insensatez colectiva que solemos lucir con demasiada frecuencia. La mala memoria nacional, alivio para muchas de las penas comunes, ha despilfarrado la experiencia y las enseñanzas de la Historia y, en el presente, la soberbia que es común a las diecisiete identidades que le caben en el cuerpo, dificulta las enseñanzas que poM. MARTÍN drían derivarse de los FERRAND males que padecen nuestros vecinos. Aún así conviene predicar que la experiencia ajena, cuando no un remedio, es una buena chichonera. Jacques Chirac, más vacío que solemne, y su primer ministro, Dominique de Villepin, más rancio que eficaz, están protagonizando una peripecia que, nociva para su país, podría ser un ejemplo vivificador para el nuestro y, por extensión, para todo el ámbito de la UE. No existe ningún país democrático en el que el Estado tenga más fuerza, presencia y capacidad interventora que en Francia y ello, en razón del ritmo de los tiempos, empobrece material y espiritualmente a una nación que, además de ser el ombligo del Continente, ha sido durante siglos manantial de culturas, germen de sutilezas, almacén de cortesías y faro de pensamientos e ideas. La vocación social de los franceses, bien alimentada por su clase dirigente, es la de formar parte de la Administración- -lo segurito- -o, en su defecto, trabajar en empresas que se le parezcan. Así, instalados en el inmovilismo, se ha ido macerando una decadencia que se palpa y que, de no ser atajada, colocará el país en uno de los furgones de cola del tren de la Unión. Consciente de ello, Villepin trató de flexibilizar la situación con un Contrato del Primer Empleo que durante los últimos tres meses ha puesto en pie de guerra a la juventud francesa, protagonista de uno de los gestos más reaccionarios que se recuerdan en Europa desde el mítico 68. Sin entrar en el fondo del asunto, lo que resulta más significativo es que el presidente de la República, conmovido por los gritos de la calle, y el primer ministro, en crisis de autoridad, han decidido tragarse su iniciativa de empleo, retirar el proyecto del conflicto y, lisa y llanamente, rendirse ante el alboroto de una juventud incapaz de entender que también hay vida y esperanza sin un empleo fijo para toda la vida. La felicidad, si es que puede hablarse de ella en términos que no sean personales, no devenga trienios ni genera derechos pasivos. El Estado y el Gobierno han claudicado frente al desorden y Francia lo pagará muy caro. Aquí somos propensos al contagio... E