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52 Cultura MARTES 11 4 2006 ABC PAULO MENDES DA ROCHA Arquitecto. Ganador del premio Pritzker En lo nuevo debe haber una monumental antigüedad Paulo Mendes da Rocha habla directamente de la esencia de las cosas. Ayer nos recibió en su estudio y sometió sus ideas sobre el paisaje, la naturaleza y la habitabilidad del mundo a las preguntas de ABC. Palabra a palabra, sus respuestas nos deslumbran TEXTO: VERÓNICA GOYZUETA CORRESPONSAL. FOTO: REUTERS SAO PAULO (BRASIL) Con el galardón más importante de la arquitectura, el brasileño Paulo Mendes da Rocha, de 78 años, no pretende jubilarse ni acomodarse. ¿Planes de parar? ¡Dios me libre! responde inmediatamente. En su amplio y desordenado estudio se ve trabajo por todos lados: maquetas, dibujos en la pizarra, centenas de archivos y mesas de trabajo llenas de diseños y de papeles. La mesa de reunión en que nos sentamos tiene decenas de hojas de e- mails que se acumulan hace meses y que nunca serán respondidos. Mi secretaria los imprime y me dice cuáles son los más importantes, pero no los respondo. Cuando se quedan viejos los echo a la basura dice como un chico malcriado. La edad tampoco la aparenta. Mendes da Rocha luce muy elegante y juvenil. Niemeyer (el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer) todavía trabaja y tiene veinte años más que yo. Es parte de la vida, vivir es trabajar y yo no siento que trabajo bromea. Talvez sea la forma en que lleva la vida lo que lo mantiene tan activo y jovial. ¿Sabe cómo trabaja un arquitecto? pregunta. Cruza los brazos, después se lleva la mano a la cabeza y se pone a pensar qué es lo que los otros desean. La arquitectura es muy fácil, sólo es necesario estar atento dice siempre risueño. Su pensamiento es poético como su obra y preocupado con cuestiones sociales, con una ciudad que abrace a todos y no mande a los pobres a vivir en la calle o en la periferia. Esa concepción de casa popular está equivocada protesta. Ya sobre su apellido, Da Rocha que fue sugerido por uno de los jurados como una coincidencia con su trabajo, el arquitecto señala: Esa es una imagen comenta. Pero una roca también puede ser un scotch on the rocks dice entre un cigarrillo y otro. ¿Cómo recibió la noticia del premio Pritzker? -Creo que sin duda, esa decisión refleja una mirada sobre América Latina y particularmente sobre Brasil. Me siento como si tuviese el derecho de decir que son los arquitectos brasileños los que están siendo distinguidos. En el fondo no lo veo como si la distinción fuese para uno u otro, sino sobre cuáles son las cuestiones fundamentales de esa forma de conocimiento para resolver las cuestiones del mundo, prin- cipalmente la ciudad contemporánea, que es lo que está en la pauta de estos eventos. ¿Y cuál es esa reflexión del lenguaje arquitectónico? -Hoy más que nunca estamos construyendo, edificando una consciencia mundial sobre la naturaleza. Lo que se llama cultura popular contiene una fuerza enorme, mueve el mundo. El pasaje de la Edad Media al Renacimiento se debe a la fuerza de la cultura popular. Hoy se establece una nueva cultura popular mundial sobre el concepto de naturaleza y eso cambiará la posición de la arquitectura, más allá del edificio como algo aislado, sino a la arquitectura de la propia geografía, la arquitectura del lugar, del habitat humano. -Usted es el segundo brasileño que recibe el premio. ¿Cómo ve el trabajo de Oscar Niemeyer, su predecesor en el galardón? -Todos nosotros, la generación de arquitectos de la segunda mitad del siglo XX en adelante, tenemos a través de la obra de Niemeyer una reflexión indispensable. Su obra provoca profundas y reales emociones y reflexiones sobre la arquitectura, desde el punto de vista del conocimiento universal. ¿Qué es lo bello en arquitectura? ¿Qué es lo quiere decir cuando se dice que una arquitectura es bellísima? ¿Qué es lo que se puede decir cuando se dice que un artefacto, una cosa hecha por el hombre, es bellísimo? Es bello porque es nuevo y en lo nuevo debe haber una monumental antigüedad y sabiduría. Para ser nuevo tiene que ser algo muy antiguo, convocar memorias. Pero la arquitectura no tiene que ser bella, tiene que ser oportuna, basarse en el deseo humano y tratar de encantar a los otros. ¿Cómo nació su vocación? -No tengo ninguna vocación, no lo siento así. Por formación soy afortunado, porque mis dos abuelos por parte de padre y madre eran de cierta manera ingenieros. Mi abuelo italiano (por parte de madre) era un constructor en Vitória. Mi otro abuelo era un ingeniero militar, fue director de la dirección de navegación del Río San Francisco. Mi padre era ingeniero, fue director de la Escuela Politécnica de aquí (una de las más importantes de São Paulo) Tuve esas lecciones y tengo la impresión que la ingeniería me hizo ver la fuerza de la transformación del ingenio humano. Nací en una ciudad portuaria que se transforma por el trabajo humano, por la posibilidad concreta de realizar proyectos. Quien ve en un puerto en el que llega un navío que llega de Grecia o de Polonia una especie de rascacielos que llega a la ciudad, se acostumbra a confiar en la posibilidad de construir lo que imagina. Desde niño nunca dudé de lo que es posible hacer. -Usted es un representante del llamado brutalismo paulista, una arquitectura que usa materiales y formas simples. ¿Cuál es el secreto para crear obras monumentales a pesar de las limitaciones? -Nosotros somos de la naturaleza, pero no me refiero al paisaje, sino a la fenomenología de la naturaleza. Son poquísimos recursos y no se necesita más. Siete notas musicales para todas las sinfonías, 25 letras para todo lo que Shakespeare y García Lorca escribieron. El arquitecto tiene que conocer los recursos de construcción como un poeta trabaja con las palabras. Para la arquitectura de hoy no hacen falta infinitos recursos. Estamos tan lejos de la realización de los deseos humanos sobre el hábitat, la ciudad está tan lejos de cumplir los deseos, que lo bueno sería contar con pocos recursos y una gran visión sobre los deseos y los ideales humanos. Lo que falta es satisfacer el deseo aislado. En Vigo estamos trabajando en una asociación intelectual -Usted está realizando un proyecto en la Universidad de Vigo ¿Cómo es trabajar en España? -El trabajo en Vigo es extremamente interesante porque se refiere mucho a esa transformación de naturaleza, geomorfología, topografía. Lo que hay en Vigo es una gran dificultad de instalación de las construcciones en un terreno de topografía muy enérgica. Es para expandir la universidad, que es una necesidad frente al mundo actual y la experiencia histórica de Vigo, como un gran centro tecnológico relacionado al mar, como una puerta del mundo en la historia de la navegación, a la biología marina y las aguas, una cuestión planetaria urgente. Esa universidad es muy activa y tiene planes de expansión rápida en esa dirección de formación de cuadros. Nos llamaron e hicimos una propuesta de construir una geografía artificial, amparada en la misma extensión con construcciones elevadas, una calle elevada. El proyecto despertó interés y vamos a iniciar la construcción de una parte en los próximos meses. Para ello me asocié al estudio de arquitectos de Alfonso Penela, un ilustre arquitecto de Vigo; y tuvimos un fuerte apoyo del vicerrector, Alberto Gago. Estamos haciendo todo con tecnología, sabiduría y ciencia de Vigo, lo que es indispensable. No es una asociación comercial, es una asociación intelectual. ¿Cuál es la que considera su mejor obra? -Es imposible decir. Ese trabajo no existe aún. Si lo tuviese no haría el próximo.