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ABC MARTES 11 4 2006 49 La Generalitat catalana autoriza con condiciones el traslado a Aragón de las obras en litigio de la Franja El británico Morrissey, primer número uno de la era de las descargas discográficas digitales Crónica de la II República Edición: Editorial Destino. Prólogo de Valentí Puig, edición de Xavier Pericay. Contenido: El libro reúne 956 textos escritos entre 1931 y 1936 para el diario La veu de Catalunya traducidos por primera vez al castellano. También se recogen otros 105 artículos escritos directamente en castellano y publicados en diarios de provincias Las provincias de Valencia; El Norte de Castilla El Sol de Madrid, o El día de Palma de Mallorca) y que nunca habían sido reunidos en un libro. La mayoría de estos últimos también son inéditos en catalán. Además se publica un cuadernillo de fotografías de la época, perfiles de los protagonistas, cronología del periodo y un índice onomástico. Antecedentes: El editor de Destino, Josep Verges, reunió la mayoría de los textos publicados por Pla en La Veu... pero no los escritos en castellano, en 3 volúmenes de la Obra Completa Se trató de una compilación sin mayor trabajo editorial la República y el alzamiento militar de 1936. 956 artículos fueron escritos en catalán para La Veu... y ninguno había sido traducido antes al castellano. Por último, 105 fueron escritos directamente en castellano y tampoco han sido traducidos al catalán. El público catalán al que se dirigía era afecto a la Lliga, no así sus lectores castellanos, por lo que estos otros artículos están menos sujetos a inclinación partidista de su periódico Pla, que no era ni antirrepublicano ni antimonárquico, sino un pragmático que buscaba la modernización del Estado y la concesión del Estatut- -añadió Pericay- manifestó cierta simpatía por la República. Luego se produjo un cambio de posiciones frente al nuevo régimen a la vista de los acontecimientos que se van sucediendo, cambio que al final se convierte en animadversión. En marzo o abril de 1936. Pla huye literalmente de Madrid, aduciendo razones de salud aunque, como ha señalado Sentís, era un hombre miedoso y en Madrid no había día en que no se produjera un atentado, algo que también sucedía en Barcelona, donde se sentía amenazado por los anarquistas de la FAI, así que el autor se encerró en el Ampurdán, de donde no se moverá hasta que se exilia en Marsella en septiembre de 1936. Tampoco se moverá mucho de allí cuando regresa después de la guerra Y es que, como apostilló Puig: Quienes echaron leña a la guerra civil, son los que hoy acusan a Pla de haberse vendido a Franco Volviendo a Pericay, se trata de un libro muy ameno, en el que se dan varias alternancias. De género: artículos, crónicas, reportajes, etc. entre los que destacan los realizados en el País Vasco y Asturias en 1934. Y alternancias de tiempo: crónicas del día dictadas telefónicamente o telegrafiadas, y crónicas diferidas, remitidas dos o tres días después de los sucesos, y por ello más elaboradas literariamente Valentí Puig aún añadió las alternancia de estados de ánimo, como las que demuestran su evolución frente al nuevo régimen PLA, O LA SOLEDAD LÚCIDA SERGI DORIA Valentí Puig y Xavier Pericay, ayer en la presentación del libro son algo repetitivos, porque hay que pensar que Pla tenía necesidad de publicar mucho, ya que Cambó pagaba poco, así que además enviaba otros artículos en castellano a diarios regionales como Las provincias de Valencia, El Norte de Castilla El Día de Palma de Mallorca o El sevillano en los que mu- ENESTO AGUDO chas veces trataba de nuevo el mismo tema, aunque siempre eran diferentes a los escritos en catalán. También decidimos dejar fuera una serie dedicada al campo catalán por su localismo Enseguida, su editor desmenuzó la edición: El volumen reúne 1.061 artículos publicados entre la proclamación de Una imagen clásica de Josep Pla ABC l periodista es un náufrago profesional había escrito Josep Pla en 1925. En 1942, el ampurdanés observa un paisaje silente desde un desvencijado autobús: Veo dos cristales rotos; otro se ha encasquillado y no sube ni baja. Las Revoluciones ajan las cosas. En España, hoy, hasta los árboles parecen sobados y manoseados El escritor solitario bebe, fuma y cavila entre viajantes de comercio que juegan a cartas en una fonda. Es el Pla de Viaje en autobús el escepticismo de Baroja y la observación de Azorín; la anécdota que supera a la categoría. Josep Pla. Palafrugell, 1897- Llofriu, 1981. Murió un lluvioso 23 de abril. Cultivó el periodismo y un dietarismo deudor de Montaigne. Tres tramos en su biografía. Juventud, sin egolatría. El veinteañero que escribe en 1918: Al menos ahora, en Cataluña, hay unanimidad, todos tenemos la gripe Primeras líneas de El cuaderno gris que pulirá hasta 1966. El joven Pla viaja a Francia y la Unión Soviética; escribe en los diarios y aplica su pluma sardónica al dislate de un país que acabará manoseado por la guerra civil. Estamos ya en el segundo tramo. Pla como pequeño propietario rural: abomina de las revoluciones y columbra la Historia en las notarías. En la Lliga de Cambó concilió conservadurismo y catalanismo. En el 36 escapa a Marsella y de ahí a San Sebastián. Según algunos hipócritas, fue el único catalán del bando franquista... Pla pasa la posguerra solo, reflotando una cultura torpedeada por la guerra. El tercer tramo lleva a Pla más allá de la muerte. Más de cuarenta volúmenes de Obra Completa: 30.000 páginas. Al mayor prosista catalán del siglo XX, el establishment nacionalista le niega el reconocimiento. Cuatro dietarios. En la revista Destino el calendario sin fechas de la soledad heroica. Dipsomanía, cigarros y maestría del adjetivo. Máscaras: misoginia y boina de payés encubren amores y mundología. Lucidez escéptica. Vacuna literaria contra la retórica fanfarrona. ¿Ilusiones? las justas. Hay que reservarlas para aliñar las pasiones del amor y humanizar la ironía (Lo escribió en el autobús de posguerra. Quizá en un sobre. Hacía frío y estaba, seguramente, solo) E