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32 Madrid MARTES 11 4 2006 ABC (Viene de la página anterior) Aunque no se sabe la causa exacta del accidente, el sindicato de conductores apunta a un fallo mecánico Los representantes de los trabajadores recalcan la falta de seguridad en el material y en las instalaciones mover los trenes y empezar a analizar lo ocurrido, algo que no sucedió hasta casi las dos de la tarde. De momento- -dijo Javier González- -tendremos que analizar el estado de los frenos de la T- 4 para poder informar rigurosamente. Los dos vehículos son un amasijo de hierro y están en el interior del túnel, así que hasta que no podamos transportarlos a talleres y reproducir el estado de sus piezas no podremos saber algo de lo ocurrido Justamente a la retirada de los vehículos se estaba esperando para poder abrir el servicio de la línea 6 que estuvo cortado primero entre Argüelles y Lucero, pero que después se amplió hasta Oporto. La tragedia en la estación del Metro, de la línea 6, afectó a los usuarios por la interrupción del servicio Hijo, hermano, tío y sobrino de empleados en el Metro, Juan José siguió la tradición. Su compañero Miguel Ángel, otro veterano de las fatigas nocturnas en el subterráneo, también sufrió el drama de un fatal accidente que acabó con sus vidas Falta de seguridad Los representantes de los distintos sindicatos quisieron tomarse con mucha prudencia lo sucedido, pero todos recalcaron la falta de seguridad que vienen denunciando tanto en el material móvil como en las instalaciones. Eloy Gómez, del Sindicato de Conductores, recordó los paros que vienen realizando en los últimos días y uno de sus puntos de reivindicación centrado justamente en la necesidad de mayor seguridad. No quiso, naturalmente, aventurar la causa del accidente pero habló de la posibilidad de un fallo mecánico- -dijo- puesto que el conductor de la plataforma de transporte asegura que echó el freno de mano Es la primera vez en 30 años que ocurre una desgracia semejante TEXTO: MIGUEL DOMINGO GARCÍA MARIO DÍAZ FOTO: CHEMA BARROSO ¿Técnico o humano? La consejera de Transportes, que acudió a la estación de Puerta del Ángel varias veces durante la mañana, aseguró que ha sido un desgraciado accidente en el que, como siempre, concurren varias causas. No podemos saber si trata de un fallo técnico o humano. Habrá que esperar a la investigación judicial Cualquier especulación- -añadió María Dolores de Cospedal- -sería temeraria. Ahora, que tras la llegada del inspector de trabajo se nos ha autorizado a mover los vehículos, serán trasladados a la estación de Laguna para precintarlos y que se pueda efectuar la investigación policial Habrá que esperar también a los resultados de la investigación que abrirá la Compañía del Metropolitano madrileño para determinar las causas del accidente. Los trabajadores de Metro han convocado para hoy paros de cinco minutos a las 12.00, 18.00 y 24.00 horas en recuerdo de los fallecidos. MADRID MÓSTOLES. Compartieron puesto de trabajo durante más de 25 años, categoría profesional- -oficiales de la línea eléctrica del Metro- -y, lo que es peor, un trágico e inesperado final. El fatal accidente golpeó ayer a dos familias, a la de Miguel Ángel Muñoz Manchado- -de 51 años- y la de su compañero de fatigas nocturnas, Juan José Cañedo Guijarro- -de 47- La desgracia llegó en plena madrugada, mientras sus mujeres y sus hijos dormían. El dolor despertó bruscamente a sus allegados, que corrieron, conmocionados, al segundo gran escenario de la tragedia: el Anatómico Forense. Allí se fueron concentrando, desde primeras horas de la mañana, sus viudas y sus hijos- -los tres de Miguel y las gemelas de Juan José- junto a un nutrido grupo de amigos y compañeros. Eran muy profesionales y muy buenas personas. Tenían una larga experiencia, derivada de su trayectoria explicaba un compañero suyo que, muy afectado, no quiso revelar su nombre. Nuestra labor no es peligrosa. Es difícil que ocurra una desgracia así; en los 30 años que llevó en esta empresa nunca ha ocurrido Igual se expresó Fernando Chicharro (UGT) que acudió a prestar sus condolencias. Hoy es un día triste, hemos venido a arropar a la familia, a apoyarles en estos duros momentos comentaban otros colegas. Difícil encontrar consuelo cuando acabas de perder a tu padre, a tu mari- do, a tu amigo. Así se sentían en el tanatorio de Móstoles los allegados de Miguel Ángel alternando los llantos y el consuelo mutuo con las especulaciones sobre lo ocurrido. Vivían en Móstoles desde que se casaron, antes lo hicieron en Aluche le recordaban Ángeles y Fabiola, dos primas de su mujer. Miguel conoció a su mujer en Madrid, aunque él era soriano y, su esposa, de Santa Cruz de Pinares (Ávila) Iban allí en verano y, como es electricista, siempre arreglaba cositas le recuerdan, convencidos de que disfrutaba con su trabajo: Decía Ari, su mujer, que siempre se iba tan contento cada noche a trabajar Indignación entre los compañeros En el tanatorio de la M- 30, el dolor y la indignación se mezclaban entre los familiares y compañeros que acudieron a dar su adiós a Juan José. Dolor porque la muerte llegara de manera inesperada e indignación porque se debiera, como han denunciado algunos compañeros, a un fallo de seguridad que se podía haber prevenido Ha tenido que ocurrir una desgra- Las víctimas, que habían pasado media vida en el suburbano, eran muy apreciadas por sus colegas cia para que presten atención señalaba una de sus sobrinas. Juan José había nacido en Ventas, aunque al casarse se había trasladado a Canillas. Había pasado más de media vida en los túneles: 26 años, en labores de mantenimiento, tras los que había llegado a ser oficial. Entró con 20 años en la empresa, recogiendo el testigo de su padre. Como él, otros familiares mantienen esta vinculación, casi heredada: tres de sus cuatro hermanos y sus sobrinos. Durante años había participado activamente en la sección sindical, militando por el sindicato Solidaridad Obrera, del que fue delegado hasta 2001. Como tal conocía y había denunciado numerosas veces carencias en las condiciones en que trabajaban sus compañeros y que, según ellos mismos denunciaban ayer, han acabado en esta tragedia. La noche del accidente a Cañedo le tocaba la guardia de la zona de Cuatro Caminos, donde le correspondía el arreglo de roturas o averías puntuales, en ningún caso el trabajo rutinario de mantenimiento recordaban compañeros del sindicato- el vagón en el que trabajaban tenía 50 años, y ya tenía en la ficha varios avisos de fallos en los frenos... una serie de coincidencias que si no existieran ahora quizá estarían vivos recordaban amargamente sus compañeros de trabajo. Hoy, al mediodía, Juan José Cañedo será enterrado en el cementerio de la Almudena.