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30 Internacional MARTES 11 4 2006 ABC Masivas manifestaciones vuelven a exigir la legalización de millones de sin papeles en EE. UU. El presidente expresa su deseo de que al final prospere la regularización se marcha de vacaciones sin haber llegado a un acuerdo mínimo para reformar el desbordado sistema de inmigración estadounidense PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Dentro de la primavera bastante caliente generada por el visceral debate político de qué hacer con más de doce millones de sin papeles masivas manifestaciones han vuelto ayer a ocupar el centro de las grandes ciudades de Estados Unidos en busca de algún tipo de compromiso y legalización. Las concentraciones, bajo el repetido lema en español de sí se puede han vuelto a poner de manifiesto la emergencia de un movimiento sobre todo hispano empeñado en que se reconozca las aportaciones de los inmigrantes- -legales o ilegales- -a la prosperidad económica del gigante americano. Esta demostración de visible presencia en las calles- -auspiciada por organizaciones religiosas y medios de comunicación locales- -se produce después de que el Senado federal no lograse la semana pasada llegar a un acuerdo mínimo para regularizar la situación de todos estos millones de indocumentados. Prevaleciendo por ahora el pronunciamiento en diciembre de la Cámara Baja a favor de medidas punitivas y de construir una valla de seguridad en la frontera de EE. UU. con México. El compromiso que no ha prosperado en la Cámara Alta se basaba en tres bloques. Para los inmigrantes ilegales, con más de cinco años de permanencia en Estados Unidos, se ofrecía la posibilidad de ciudadanía en el plazo de seis años tras el pago de las correspondientes multas, el aprendizaje de inglés y su regularización con Hacienda. Para los que hubieran estado en el país entre dos y cinco años, se les ofrecía salir y volver rápidamente con visados temporales de trabajo. Y para los que llevaban menos de dos años, la oferta considerada se limitaba a la repatriación pero con posibilidad de solicitar visados legales. Esta difícil búsqueda de consenso político ha quedado interrumpida temporalmente por un receso parlamentario de dos semanas. Vacío aprovechado por el presidente para expresar ayer su comprensión hacia los manifestantes y su deseo de que prosperen medidas de regularización. En este debate, la Casa Blanca es partidaria de permib El Congreso Federal sos de trabajo temporales para satisfacer necesidades laborales no cubiertas y permitir que la vigilancia fronteriza se concentre en las verdaderas amenazas a la seguridad de Estados Unidos. Durante las concentraciones de ayer, los manifestantes se pusieron de acuerdo para lucir camisetas blancas como símbolo de sus aspiraciones pacificas. Además de haber reducido el despliegue de banderas nacionales como la de México, detalle que molestó extraordinariamente a sectores conservadores estadounidenses que consideran incompatible las aspiraciones de ciudadanía con estas evidentes demostraciones de patriotismo hacia terceros países. En más de 50 ciudades Con protestas en más de medio centenar de ciudades, incluida una gran marcha sobre Washington, los propios organizadores se han visto sorprendidos por su poder de convocatoria. Sustancialmente superior al de otras causas como los pacifistas partidarios de una inmediata retirada de Irak. Lo que ha llegado a plantear comparaciones con la lucha por los derechos civiles protagonizada por los afro- americanos hace más de medio de siglo y especulaciones sobre su impacto electoral. En opinión de Eliza Leighton, del grupo CASA de Maryland que participó ayer en la masiva manifestación en la capital federal, los inmigrantes es- Un emigrante de origen mexicano se manifiesta con sus dos hijas en Saint Louis AP Los manifestantes se pusieron de acuerdo para lucir camisetas blancas como símbolo de su pacifismo tán perdiendo su miedo ante lo que consideran como una tremenda injusticia. Con todo, ayer y durante el fin de se- mana también se han producido algunas contramanifestaciones a favor de fronteras seguras y criticando posibles medidas de amnistía. En el último sondeo publicado por el Washington Post y la cadena ABC, un 75 por ciento de los estadounidenses cree que su Gobierno no está haciendo todo lo posible por detener el flujo de trabajadores indocumentados, en su gran mayoría hispanos que saltan la frontera con México. Bush califica de especulación salvaje las informaciones sobre un ataque nuclear a Irán P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Tras un fin de semana en el que prestigiosos medios de comunicación de EE. UU. han detallado las posibles opciones militares barajadas por el Pentágono para hacer frente al desafío nuclear de Irán, el propio presidente Bush salió ayer a la palestra para calificar esas informaciones periodísticas como salvaje especulación De acuerdo con el ocupante de la Casa Blanca, en estos momentos el uso de la fuerza no se presenta como necesario para impedir que la teocracia iraní logre la capacidad o los conocimientos para desarrollar armas nucleares. Durante un acto en la escuela de es- tudios internacionales de la Universidad Johns Hopkins, Bush ha reconocido que aunque aquí en Washington la prevención se asocia con la fuerza en estos momentos el pulso con Teherán significa diplomacia El presidente también ha presumido de haber anticipado antes que muchos el desafío nuclear de Irán en su doctrina del eje del mal Declarándose complacido del consenso internacional en torno a que los iraníes no deben hacerse con armas nucleares En ocasiones anteriores, tanto el presidente Bush como destacados miembros de su Gobierno han indicado que frente a las ambiciones nuclea- res de Teherán no se podía descartar por completo la opción militar. Según la última edición de la doctrina estratégica de la Administración, la mayor amenaza para la seguridad nacional de EE. UU. proviene de Irán. Habiéndose llegado ya hasta el Consejo de Seguridad de la ONU para que Teherán termine su programa de enriquecimiento de uranio. Al distanciarse de las informaciones beligerantes publicadas por el diario Washington Post y la revista New Yorker, la Casa Blanca recalcó ayer que el Pentágono se está limitando a realizar planes de contingencia normales Según el portavoz, Scott McClellan, que no ha desmentido o confirmado el posible uso de minicargas nucleares para destruir instalaciones iraníes en búnkeres subterráneos, aquellos que intentan obtener amplias conclusiones en base a estos planes están mal informados o no tienen conocimiento del modo de pensar de este Gobierno