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28 Internacional MARTES 11 4 2006 ABC Niños soldados o niños obreros, dos formas encadenadas de explotación que hacen de la República Democrática del Congo un infierno perfecto para la infancia La alternativa del diablo TEXTO Y FOTOS ALFONSO ARMADA ENVIADO ESPECIAL KINSHASA BUKAVU (República Democrática de Congo) Cuando la miseria aprieta y la guerra revienta todas las costuras de la cordura, no hay convenciones ni tratados que resistan. Así ha sido en la República Democrática de Congo hasta ayer mismo, y en gran medida lo sigue siendo. Picapedreros, porteadores, pastores... o soldados. El Congo sigue siendo un infierno perfecto para los niños: paraíso de la explotación infantil y de los niños soldados. La alternativa del diablo. Picapedreros como Janette, de diez años, que gana 1.600 francos congoleños (dos euros) al mes por hacer los pedruscos añicos en Kinshasa, la capital. Porteadores como Gasana, de cinco años, que entre Bukavu y Uvira, al este, suele llevar sobre la cabeza cargas de 14 ladrillos macizos y por cada 300 transportados del secadero a la carretera recibe 25 francos congoleños (unos cuatro céntimos de euro) O las armas: dos formas de explotación. Unos 33.000 niños fueron reclutados- -muchos por la fuerza- -para pelear en las dos guerras encadenadas que entre 1996 y 2002 han causado casi cuatro millones de muertos en este país olvidado. Niños como Isaac, de 15 años, que en un centro de desmovilización de Bukavu, junto al lago Kivu, dice: Cuando sea mayor seré soldado Con una población que ronda los 60 millones de almas, la RDC ocupa el noveno lugar en el cuadro de mortalidad de niños que no superan los cinco años: de cada mil nacidos mueren 205. Con una esperanza de vida que no roza la cincuentena, el 41 por ciento de la población no ha recibido ninguna formación: el 42 por ciento sólo primeras letras, poco más del 15 por ciento ha pisado el instituto y un 0,7 por ciento logrado un título universitario. que a un tiro de piedra levanta España es porque no producen lo bastante No son competitivos. En La Haya, a miles de kilómetros del Congo, la Corte Pena Internacional acaba de abrir su primer proceso por crímenes de guerra contra Thomas Lubanda, ex jefe guerrillero en Ituri, en el oriente congoleño, acusado de reclutar kadogos (pequeños combatientes) Niños congoleños transportan ladrillos por la selva de Bukavu a Uvira Primera guerra mundial africana En 2003, cuando se puso fin a un conflicto bautizado como la primera guerra mundial africana, la RDC fue, junto a Costa de Marfil y Liberia, el país donde más niños fueron reclutados. Y las campañas contra el trabajo infantil se siguen estrellando contra la renta per cápita del antiguo Zaire: 100 dólares anuales (el de Sierra Leona, que en los informes anuales publicados por el Programa de la ONU para el Desarrollo lleva varios años como farolillo rojo, es de 150 dólares) Según el recuento de Unicef, por lo que respecta al trabajo de menores (entre cinco y 14 años) el 28 por ciento de los infantes congoleños se ve obligado a trabajar. Una cifra que, sin embargo, no es la peor de África: lejos del 65 por ciento en Níger, el 60 por ciento en Ghana, Chad, Burkina Faso y Sierra Leona, con sueldo ínfimos que apenas palían su miseria. Kingabwa es uno de los muchos barrios de chabolas de Kinshasa: barro, basura, hojalata y enfermedades. Sin un mal dispensario, en el distrito de Bribano se construye la primera escuela con ayuda de la Agencia Española de Cooperación, que ha invertido 45.000 euros: 460 niños va a poder aprender las primeras letras a partir del otoño. A tres manzanas de donde la sucinta cuadrilla de carpinteros y albañiles levanta paredes, junto al número 11 de la Avenue Frontière, al pie del terraplén de un afluente del Congo por el que suben piraguas cargadas de arena, un puñado de niños de entre cinco y 14 años desmenuzan, sentados en el suelo, pedruscos con piedras. dicen que les pagan 1.000 francos al mes (menos de un euro y medio) por trabajar desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde. La jefa del pelotón picapedrero, la única que maneja un martillo, se llama Janette, y recibe 600 francos más que el resto. Otra colega diminuta, opera con un trozo de hierro. el resto, con piedras más grandes que sus dedos, estrellan piedra contra piedra. Diema, encargada de la explotación, dice que gana 15.000 francos mensuales y si no venden su escoria a la escuela Activos y dinámicos Niños como los 114 que acoge el Centro de Tránsito y Orientación para ex niños soldados de Kivu Sur, en el centro de Bukavu. Desde que abrió sus puertas en 2002, con patrocinio de Unicef, han desmovilizado a 1.003 niños cuenta su director, Kwamiso Mulumka: Muchos son activos y dinámicos, solían ocupar posiciones en el frente. Aunque a veces surgen peleas, la convivencia es pacífica entre antiguos adversarios. Nuestro papel, además de facilitar su integración, es ponerles en contacto con sus familias. Vienen de forma voluntaria, y pueden entrar y salir. No están encerrados. No es una cárcel. Pero saben que a las siete se cierra la puerta. No se les castiga. Están obligados a ayudar en la cocina, limpiar, acarrear agua... Se levantan a las seis y se acuestan a las nueve de la noche, reciben clases y dos comidas, pero no desayuno. Aunque la mayoría son muchachos- -entre los 14 y los 17 años- -hay tam- Picapedreros como Janette, de diez años, que gana dos euros al mes por hacer los pedruscos añicos Porteadores como Gasana, de cinco años, que suele llevar sobre la cabeza cargas de 14 ladrillos macizos