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ABC MARTES 11 4 2006 23 Chirac y Villepin entierran el plan de empleo juvenil por la creciente presión de las protestas Ollanta Humala habla de reconciliación mientras espera conocer a su rival de la segunda vuelta Nadie tenía prisa con el recuento, como tampoco el Ministerio del Interior en facilitar los datos Anoche, millones de italianos maldecían la nueva ley electoral y su jungla de arabescos matemáticos derecha o una izquierda que tenga que contar con los votantes El abandono del sistema electoral mayoritario fue una decisión de última hora de Silvio Berlusconi cuando empezó a temer seriamente la posibilidad de perder las elecciones. Aprobada en los últimos meses de la legislatura, la nueva ley, estrictamente proporcional, sería su regalo envenenado a Prodi. El escrutinio electoral, como el de este colegio de Roma, volvió a revelar una gran lentitud AP Fieles a sus estilos, el Professore desplegó una estrategia tranquila y sobria, que algunos han calificado de triste, mientras el Cavaliere disparó todos sus fuegos de artificio y capacidad histriónica Regalo envenenado Como da un peso proporcional a cada partido dentro de cada una de las coaliciones, el nuevo sistema debilita a los dos líderes, pues les hace más vulnerables al chantaje de los partidos pequeños, que tienden a amenazar con forzar la caída del Gobierno si no se les conceden sus caprichos. Pero el regalo envenenado es mucho más letal para Prodi, puesto que su coalición llega a los quince partidos mientras que la de Berlusconi es de diez y ha sido rodada- -para bien y para mal- -durante cinco años. Anoche, millones de italianos maldecían la nueva ley electoral y la jungla de arabescos matemáticos que lleva consigo para asignar los escaños en la Cámara de Diputados y en el Senado. El Gobierno les había dicho que con el nuevo sistema el escrutinio sería más sencillo. Pero las urnas habían cerrado a las tres de la tarde y la noche avanzaba sin resultados. El ministro del Interior seguía comentado las cifras de participación a las distintas horas del día, un dato que ya no interesaba a nadie. La noche seguía avanzando y los resultados del primer escrutinio, el del Senado, seguían sin llegar. Era un espectáculo surrealista. Vivir para ver. Pelea de estilos hasta el final J. V. BOO ROMA. El segundo duelo entre Romano Prodi y Silvio Berlusconi fue tan reñido y peleado como el desarrollo de la campaña electoral en la que ambos contendientes se fajaron en un combate no exento de golpes bajos. Fieles a sus estilos, el Professore desplegó una estrategia tranquila y sobria, que algunos han calificado de triste, mientras Berlusconi disparaba todos sus fuegos de artificio y capacidad histriónica. Prodi ha realizado un desafío de David contra Goliat pues Berlusconi jugaba esta vez con todo el poder en sus manos. No sólo es muchísimo más rico que en 1996 sino que, además, ha contado con toda la maquinaria del Gobierno y ha unido, a sus tres cadenas televisivas, el control de las tres de la RAI. El estruendo que llegó a crear en los últimos días de campaña no ha tenido precedentes en Italia. Berlusconi era el gran hermano de la novela de George Orwell, omnipresente en todas las pantallas de televisión y en centenares de entrevistas radiofónicas. La Italia que simpatiza con Romano Prodi se perfiló al término del primer debate televisivo. El norte, las mujeres, los jóvenes y los licenciados superiores están con el Professore El sur, los hombres, los viejos y los simples bachilleres, con el Cavaliere Romano Prodi vuelve a la política italiana cargado de experiencia. El catedrático de Economía en la Universidad de Bolonia y profesor invitado en Harvard y Stanford ha trabajado en la Administración como ministro de Industria del 1978 al 1979, presidente del IRI (el INI italiano) del 1982 al 1989, primer ministro del 1996 al 1998 y presidente de la Comisión Europea del 1999 al 2004. Es un experto en economía que, en 1996 emprendió un vigoroso saneamiento presupuestario hasta conse- guir en 1998 la entrada de Italia en el euro. Los gobiernos de Massimo D Alema y de Giuliano Amato, que completaron la legislatura del centro izquierda se caracterizaron por rigor en las cuentas públicas y modernización del sistema productivo. En 2001 los ciudadanos eligieron a Berlusconi frente a Francesco Rutelli, con la seguridad de que un empresario tan brillante conseguiría desburocratizar Italia y dinamizar todavía más la economía. La tremenda sorpresa fue que sólo mejoraron las cuentas de Mediaset, ya que gran parte de las empresas que se anunciaban en la RAI se trasladaron espontáneamente a las cadenas del Cavaliere Para sorpresa general, Berlusconi comenzó enseguida a utilizar el Parlamento para hacer leyes a la medida de sus intereses, sobre todo para blindarse frente a la Justicia. Ahora, incluso manteniendo el control del Senado, podría perder la coraza.