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14 Nacional MARTES 11 4 2006 ABC Bono se despide de los militares besando la bandera, símbolo de que juntos podemos más El Jefe del Estado Mayor de la Defensa le rinde un desgarrado adiós como compañero y buen soldado b El ministro de Defensa reiteró antes de su relevo hoy por la mañana que se va- -dijo- porque quiero y que al irse siente un profundo amor a España LAURA L. CARO MADRID. Bono se va igual que vino, no por la ceremonia grandilocuente de por medio- -que la hubo, aunque fue ayer un solemne acto de liturgia castrense, diametralmente opuesto a su toma de posesión- sino por el mensaje: la misma exaltación de España, a cuyo honor quiso dedicar ayer de forma expresa su última orden al frente del Ministerio de Defensa al cerrar el acto con un sereno ¡Viva España! A cuenta de un rito que llamó de la despedida de la bandera por parte del ministro y de cuya tradición nadie supo dar demasiada cuenta, el hasta hoy titular de Defensa se hizo rodear por los jefes de los Estados Mayores y de la Defensa, los integrantes de los Consejos Superiores de los Ejércitos y de la Guardia Civil y las autoridades de su departamento, para proclamar por última vez ante los militares desde su puesto- -a expensas de lo que esta mañana pueda hablar en su relevo- -que se siente profundamente español Y para besar públicamente la enseña nacional a modo de adiós al cargo que ha desempeñado desde abril de 2004, lo que hizo al son de La canción del soldado del maestro Serrano, cruzando el Patio de Armas del Cuartel General del Ejército abarrotado de uniformes y de periodistas, y más cabizbajo de lo que se esperaba de él. El ministro se fundió en abrazos con los jefes de su cúpula militar, en la imagen, con el JEMAD, general Félix Sanz el que dijo lo que ha dicho a lo largo de dos años, centrado esta vez en la bandera. De la que proclamó que es la emoción y la inteligencia de que juntos podemos más, y podemos ofrecer a nuestros hijos un futuro mejor que divididos o que separados. La expresión inteligente de que juntos, los españoles somos más que separados En presencia de dos de sus hijos, José y Ana, reclamó que la bandera no es símbolo de un partido político sino de todos, no es símbolo de la derecha ni de la izquierda ni sólo símbolo para los militares sino que representa a todos y el deseo libre y democrático de querer vivir juntos reflexión ésta que constituye una de las más repetidas y que más ha utilizado durante su etapa como miembro del CHEMA BARROSO La España separada Fue el de Bono un discurso, en contra de pronósticos, templado y despojado de golpes de efecto tan de su estilo, en Gobierno para contrarrestar los envites del Estatuto de Cataluña. Sí, siento emoción ante la bandera y ante el Himno nacional. Claro que sí. Y no siento vergüenza de expresarlo ni en privado ni en público añadió. Agradeció el buen consejo de Su Majestad el Rey, la complicidad del presidente del Gobierno, rindió admiración a los militares, a todos, y a la Discurso íntegro del Jefe del Estado Mayor de la Defensa, general de Ejército Félix Sanz Roldán Excelentísimos Señores: Me corresponde, como militar más antiguo, el honor, también la tristeza, de dirigir a nuestro Ministro unas palabras de despedida, al dejar su actual cargo, que con tanta eficacia ha desempeñado, por un período algo superior a dos años. Dos años, Ministro. Dos años en los que hemos visto, juntos, como progresaban nuestros sueños. Tú, Ministro, has hecho progresar a los tuyos: que España pudiera contar con unas Fuerzas Armadas respetadas y mejor dotadas, fieles a sus ideales de servicio a España y a los españoles, y eficaces en el desempeño de sus misiones, marcadas por la Constitución. Nosotros, los militares, bajo tu mando, también hemos visto avanzar los nuestros, que han coincidido, ¿cómo no? con los tuyos: estamos mejor equipados que hace dos años, somos respetados, podemos mantenernos fieles a nuestro ideal de servicio a España y orgullosos en el desempeño de nuestra misión. Hoy, Ministro, nos dejas. Te vas como el buen soldado al que se refería MacArthur en su ceremonia de retiro: cuando ya está bien cumplida tu misión; o como el viejo soldado de los Tercios, que dejaba el suyo, simple y llanamente porque así era su voluntad, sin que nadie le obligara a ello y sólo cuando consideraba llegado el momento de establecer una nueva relación con sus compañeros de armas. Esta nueva relación, Ministro, sabemos exactamente cuál va a ser: la hemos deducido de tu trabajo eficaz, de tu cariño constante y de tu sacrificio permanente por los Ejércitos, la Armada y la Guardia Civil. Lo hemos deducido, también, de tus largas vigilias, de tus despachos has- ta el amanecer, de tu preocupación constante por tus subordinados, de tu ingente trabajo para dar forma a la legislación necesaria para que disfrutemos de un sueldo más digno, de tu lucha en el Parlamento para que la ley de Tropa y Marinería viera la luz y se pueda dar fin al mal endémico de falta de soldados y marineros, consiguiendo el milagro laico de que hoy tengamos cinco mil más que hace un año. Y porque eres hombre de palabra y la has cumplido. Sí, Ministro. Por todas esas razones y por una más y muy principal: por el respeto y el cariño que has mostrado siempre por todos aquellos que han perdido la vida sirviendo a España de uniforme, y por consolar a sus familias y honrarles como merecen. Quiero recordar tu vela solícita de 20 horas, a bordo de un Hércules desde Herat a Madrid, acompañando a nuestros compañeros fallecidos en acto de servicio el pasado mes de agosto. Desde el cielo, ellos te lo habrán agradecido, de la misma forma que, desde el Palacio de Buenavista, te lo agradecemos todos nosotros. Siempre tendrás nuestro cariño respetuoso y nuestra leal amistad. Te recordaremos como a un compañero que, por dos años, ocupó la alta responsabilidad de ser Ministro y que, siéndolo, nunca se olvidó de ser compañero. Y echaremos de menos tus palabras, expresión siempre acertada de tu forma de pensar. Nadie ha pronunciado tantas veces España como tú lo has hecho. Nadie se ha emocionado más que tú ante nuestra bandera, y nadie ha incorporado las virtudes de lo militar a su gran patrimonio ético y humano como lo ha hecho el ministro Bono. Tu norma de vida es paradigma claro de que el amor a España y el respeto a la bandera no es patrimonio de los militares, sino de los ciudadanos de bien. No me resulta difícil imaginar a un joven universitario, alférez del Regimiento Pavía grabando a fuego en su cora- zón aquella estrofa del himno que proclama la patria espera que sus jinetes defiendan su bandera Tampoco debe escapar a nuestra inteligencia la posible relación entre tus más de veinte años en Toledo y que ayer declararas en un periódico que su anhelo es que España sea grande y fuerte Señor ministro: He necesitado cuarenta años de servicio para encontrar a un hombre que proclama como parte de su norma vital estrofas de nuestros himnos, y me siento muy orgulloso de que ese hombre vestido de paisano haya sido ministro de Defensa de España. Despedirte con los honores que te corresponden es signo de que respetamos tu autoridad. Pero queremos también todos nosotros romper el protocolo y ofrecerte algo que nunca se ofrece al llegar el final de esta ceremonia: hoy, todos los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas de España y su Guardia Civil, de cualquier empleo o en cualquier situación, quieren ofrecerte tu Guión de ministro.