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74 LUNES 10 4 2006 ABC Deportes UN MINICRISIS POPULISTA DE QUINCE HORAS 22.10 Bronca en el vestuario Después del partido, Fernando Martín despidió a sus invitados del palco y bajó al vestuario para dar órdenes taxativas. Habló con el entrenador y con Raúl para informarles de un cambio de planes: canceló los días libres (domingo y lunes) previstos por el cuerpo técnico e impuso una reunión y un entrenamiento para el domingo en Valdebebas. 22.20 Convocan Raúl y Chendo El capitán y el delegado tuvieron que avisar a los jugadores, que habían abandonado el vestuario antes de la llegada del presidente. Varios tenían planes de viaje cerrados (billetes, hoteles, excursiones... y tuvieron que ponerse en contacto con su gente de confianza para cancelar o aplazar el desplazamiento hasta nueva orden. El castigo de Fernando Martín es... dos días de vacaciones La plantilla le replicó con dureza por la crisis tras empatar ante la Real JULIÁN ÁVILA MADRID. Fernando Martín bajó el sábado al vestuario hecho un basilisco después del empate con la Real Sociedad. Entró con paso firme y con un tono elevado de voz se dirigió a López Caro y a Raúl: Mañana no hay vacaciones. Hay entrenamiento. Esto no puede seguir así. Es una vergüenza La dureza del discurso populista en caliente sorprendió a todos los que estaban todavía en el vestuario. La crisis estaba abierta. El entrenador aceptó el azote sin ningún tipo de oposición. Fue rebajado delante de sus jugadores, a los que no defendió. Sin más dilación, Raúl puso en funcionamiento su teléfono móvil para avisar a los pesos pesados que ya habían abandonado el estadio. Le echó una mano el delegado del equipo, Chendo. Muchos futbolistas pensaron que la llamadita era una broma de algún listo. No. Iba en serio y después entendieron la decisión como un castigo fuera de registro. Es más, algunos se enojaron porque tenían previsto un viaje, con todo pagado, en los dos días de descanso que había programado el cuerpo técnico. De los gritos y la dureza del sábado en el vestuario del Bernabéu, el presidente pasó a un discurso muy modulado para pedir apoyo y unidad en la reunión de ayer en Valdebebas fue el escenario de la reunión previa al entrenamiento. Durante hora y media Fernando Martín, Butragueño, López Caro y los jugadores lavaron los trapos de esta crisis. Y hubo mucho debate. El presidente fue el primero en tomar la palabra. Pero su discurso había cambiado de registro. No era el mismo que utilizó en la caseta la noche anterior. En lugar de emplear el látigo y de cumplir el castigo que impuso- -entrenamiento lunes y martes y el resto de la semana- pasó su mano por el lomo de los jugadores- -hoy y mañana hay descanso- No vengo a quitaros las vacaciones, vengo a pediros ayuda repitió en varias ocasiones. La almohada lijó las asperezas de sus pensamientos y el revuelo inicial se resolvió con un premio para los jugadores. López Caro tragó y tragó O se arrepintió o le aconsejaron que evitase tensiones innecesarias cuando están en juego un montón de millones. No hubo reproches. Habló de lo de siempre. De unión, de compromiso, de trabajo, de lo que representa el nombre del Madrid, de la seis finales que quedan para cerrar el segundo puesto... Corroboró su arenga un López Caro entregado a la causa presidencial. En esta ocasión, los jugadores sí replicaron al presidente pese a su cambio de rumbo. Y lo hicieron con dureza. Raúl pidió explicaciones por la convocatoria y la intromisión en el plan de trabajo diseñado y aprobado por el cuerpo técnico. ¿Por qué nos reúne ahora si dice que no ha pasado nada grave? apuntó el capitán. Otros compañeros tomaron la palabra para reforzar la protesta... y Fernando Martín se quedó sorprendido. Luego, Butragueño hizo de portavoz. Y no contó nada. Negó que hubiese un gabinete de crisis, que hubiese castigo, que hubiese malestar... Confirmó que el presidente tiene la potestad para reunirse con la plantilla cuando lo desee. Y era un buen momento. Todas las fuerzas en Valdebebas La crisis iba tomando cuerpo. El arrebato presidencial motivó una riada de llamadas entre los jugadores a lo largo de la noche. Les parecía excesivo el celo puesto por un empate más y aunaron esfuerzos para plantar cara en la reunión prevista antes del entrenamiento de penitencia. En esta ocasión no iban a permanecer inmóviles ante lo que entendían como una acción de acoso desde el sillón presidencial. Ayer, Fernando Martín llegó a Valdebebas sobre las diez y media con Carlos Fernández Conde, su hombre de confianza- -que hoy sustituirá a García Ferreras en el área de Comunicación- y el directivo Luis Gómez Montejano. Luego se unieron Emilio Butragueño y Benito Floro. El Aula Magna Fernando Martín con el directivo Montejano (a su izquierda) y Fernández Conde