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ABC LUNES 10 4 2006 Cultura 51 Los niños- -y los no tan niños- -pasan horas frente a la videoconsola. Los estudios de cine se han dado cuenta del filón y ya es casi norma que sus grandes lanzamientos vengan acompañados con un videojuego Cuando el videojuego se sube a las barbas sagradas del cine TEXTO: JAVIER CORTIJO MADRID. ¿Recuerdan la imagen de Induráin dejando clavados a sus aspirantes al trono tanto en la alta montaña como en la pista rápida? Pues prácticamente eso ha pasado con el videojuego (de largo, el sector del ocio y entretenimiento más rentable, e incluso creativo, del planeta) y su inmediato perseguidor, el cine. Porque ahora los juegos basados en películas de moda han dejado de ser meros gadgets de merchandising, junto al llavero y al posavasos, y se han convertido en un ente alternativo, autosuficiente y, en algunas ocasiones, mejorador del original. Para el gran público, esta tendencia ha empezado a tomar cuerpo con El Padrino videojuego auspiciado por Electronic Arts que incluso ha cometido la osadía de no ceñirse a la legendaria saga de Coppola, sino de inventarse una nueva historia que picotea por algunos de los episodios más conocidos y memorables de la saga. Esto es, un ejercicio de invención y síntesis obra y gracia guionista de Mark Winegardner, autor de El Padrino: el retorno de probado corleonismo Por supuesto, la polémica está servida, ya que los puristas (con don Francis Ford a la cabeza) han puesto el grito en el cielo clamando vendetta ante la impureza del juego respecto a su obra maestra. Pero hay que ser realista: ¿Tendría sentido una traslación fotogramapixel de la inmortal trilogía? Así, la fórmula elegida, una especie de Grand Theft Auto años 50, con misiones puntuales en coche (y menudos coches, esos Mustangs, Buicks o Fords cruzando majestuosos) en la que nos meteremos en la piel de un don nadie aprendiz de mafioso que intentará entrar en la familia se nos antoja idónea. Al Séptimo Arte lo que es del Séptimo, y al Décimo (o Noveno) lo que es suyo. Sin embargo, a veces el milagro se obra, como en el caso de The Warriors magistral ampliación ludópata de la señera película de Walter Hill pionera del cine de acción pandillero y callejero de los 80. Rockstar, una de las marcas más innovadoras y polémicas del sector, supo buscar nuevas vías argumentales a la raspa principal del filme, así como personajes y bandas más cañeras En otras ocasiones, tanto videojuego como película van de la mano. Véase Torrente 3 tan espantosamente malo en una plataforma como en otra (y, por desgracia para sus desarrolladores, sin los mismos beneficios en caja) Pero si existe un personaje cinematográfico al que el mundillo del videjuego le sienta como un guante es, sin duda, 007. Incluso un título reciente (e Al Pacino, retratado en el videojuego de Scarface infausto) como GoldenEye: Agente corrupto exploró el lado oscuro del espía al servicio de Su Majestad. La vertiente retro también ha afectado a la saga con Desde Rusia con amor estupendo y vistoso juego donde podemos ver a Sean Connery hecho un pincel como en sus mejores tiempos. Y, hablando de clásicos, también está al caer Scarface. The World is Yours con Tony Montana sembrando el pánico por las calles de Miami. En esta oca- ABC El padrino cuenta en su versión original con las voces de Marlon Brando, James Caan y Robert Duvall sión, Al Pacino sí que se ha interesado por la industria ludópata (no como en El Padrino y eso que el género es ca- si idéntico) quizá porque el trabajo de animación facial y de ambientación es de sombrerazo. Y Vivendi ya anuncia secuela. Por cierto, ¿saben dónde se presentó en sociedad tan corrupto juego? En Marbella. A veces la realidad (virtual) supera a la ficción. Aunque si de franquicias cine- jugueteras hablamos, no hay que olvidar tótems como El Señor de los Anillos (que dura, y dura, en territorio consolero gracias a La Batalla por la Tierra Media II de reciente lanzamiento) Harry Potter (ahora reeditados en GBA y que han conquistado no pocas medallitas como juego del año) y, por supuesto, La Guerra de las Galaxias fenómeno que demostró definitivamente que George Lucas se animó con su segunda (o primera) trilogía para que sirviera de banco de pruebas para su billonaria empresa electrónica LucasArts. ¿O alguien salvaría del vertedero algo de los episodios I, II y III que no fueran los tres segundos en los que Darth Vader se pone la mascarita? Está claro, y que nadie se asuste: el videojuego le saca varias cabezas al cine. Tanto literalmente ¿qué da más miedo, Destino final 3 o Project Zero 3 como económicamente, como cronológicamente: ya mismo se puede jugar a Salvaje lo último de Disney, días antes de que se estrene en todas las salas de cine. Y no olvidemos que pudimos ver a King Kong en su salsa un mes antes en la PlayStation 2 que en la gran pantalla. A propósito, algunas malas lenguas aseguraron que Peter Jackson se tomó mucho más en serio el joystick que la cámara. Lo dicho, a jugar y a visionar, que el primer mandamiento es no aburrirse, como aconsejó John Huston. Por cierto, qué bien lucirían El hombre que pudo reinar o El tesoro de Sierra Madre en la Xbox 360. Si alguien se anima... El testamento de Brando ¿Quién le iba a decir a uno de los mejores actores de la historia del cine que su último trabajo sería en un videojuego? Quizá más por nostalgia o dinero que por pasión jugona, Marlon Brando puso su inconfundible voz a su mítico Don Vito poco antes de morir, aunque su voz haya sido retocada por cuestiones de salud. Quien no dio su pata (y garganta) a torcer fue Al Pacino (y eso que protagonizó S 1 mOne fantasía sobre la primera actriz virtual de la Historia) que se negó a doblar a Michael Corleone. Seguramente el contrato de Scarface tuvo algo que ver. Sin embargo, sí se unieron al show Robert Duvall y James Caan, que hasta afirmó que le encantaba la idea de que sus nietos jugaran con él cuando ya no estuviera