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42 LUNES 10 4 2006 ABC Sociedad Benedicto XVI invita a los jóvenes a la paz en su primer Domingo de Ramos como Papa Pobreza, paz, universalidad son el resumen del signo de la Cruz dijo como conclusión homilía citando a Juan Pablo II, a cuyo mero nombre la plaza estalló en aplausos cuando le agradeció haber inventado la Jornada Mundial de la Juventud JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. El entusiasmo de millares de jóvenes de todo el mundo desbordó ayer la Plaza de San Pedro durante la bellísima liturgia del Domingo de Ramos celebrada bajo un sol primaveral. Es la primera Semana Santa de Benedicto XVI, y el estreno fue espectacular por la alegría del ambiente, la intensidad de la homilía del Papa y sus primeros escarceos humorísticos con los jóvenes, que consiguieron- -a base de corear su nombre- -hacerle salir a la ventana de su apartamento. La ceremonia de bendición de las palmas comenzó al pie del antiguo obelisco egipcio situado en el centro de la Plaza de San Pedro. El pequeño estrado de Benedicto XVI sobresalía entre un mar verde de ramas de olivo, mientras resonaba en toda la plaza una música fuerte y grandiosa que evocaba, casi hasta el estremecimiento, la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Benedicto XVI comenzó su homilía citando a Juan Pablo II, a cuyo mero nombre la plaza estalló en un fortísimo aplauso cuando el Papa le agradeció haber inventado hace veinte años, la Jornada Mundial de la Juventud asociada al Domingo de Ramos. b Comenzó su trabajos preparativos de la Constitución Dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II, dio una lección práctica de buen biblista integrando, una vez más, el Antiguo y el Nuevo Testamento. El Papa comenzó por leer el texto completo de la profecía de Zacarías: Hará desaparecer los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén; romperá el arco de la guerra, anunciará la paz a las gentes. Su dominio se extenderá de mar a mar y desde el río hasta los confines de la tierra A partir de ahí, enumeró las tres enseñanzas de la entrada real de Jesús en Jerusalén. En primer lugar, será el rey de los pobres entendiendo por pobres los anawim de Israel los pobres de espíritu de la primera de las bienaventuranzas. El Papa explicó en detalle a los jóvenes que la pobreza no consiste en no tener, pues si el corazón está lleno de avaricia y desea revolucionar el reparto de bienes, pertenece en realidad a los ricos Benedicto XVI porta una hoja de palma durante el Domingo de Ramos AP Libertad interior La pobreza en el sentido de Jesús y de los profetas- -continuó el Santo Padre- -consiste en estar libre interiormente de la avaricia de poseer y del afán de poder. La libertad interior supone haber superado la corrupción y la avaricia, que hoy devastan el mundo Los jóvenes- -nacidos y criados muchos de ellos en una sociedad consumista y sobrecargada de publicidad- -le escuchaban pensativos. El segundo elemento de la profecía, según el Papa, es que Jesús será un rey de paz, que hará desaparecer los carros de la guerra y los caballos de batalla, que romperá los arcos y anunciará la paz Esta figura se concreta en el signo de la Cruz, que es el arco roto y, en cierto sentido, un nuevo arco iris de Dios que enlaza el cielo y la tierra, y que lanza un puente entre los abismos y los continentes Como la ceremonia incluía la entrega de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud por parte de los jóvenes de Colonia, donde se celebró el encuentro del 2005, a los jóvenes de Sydney, donde tendrá lugar el del 2008, Benedicto XVI se extendió en su explicación del símbolo del cristianismo. La nueva arma- -les dijo- -que Jesús nos pone en las manos es la Cruz, que es un signo de reconciliación, un signo del amor que es más Ni en carroza, ni a caballo El Santo Padre se extendió comentando que Jesús entró en Jerusalén montado sobre un borriquillo, el animal de la gente del campo. Es más, un borriquillo que no le pertenecía, que había tomado prestado. No llega en una carroza regia ni a caballo como los poderosos, sino sobre un borriquillo prestado. El evangelista Juan nos cuenta que, en un primer momento, sus discípulos no lo entendieron El Papa explicó el sentido de ese detalle leyendo el texto completo de la profecía de Zacarías, de la que Juan menciona solo el comienzo: No temas, hija de Sión (Jerusalén) Mira a tu rey que llega montado en un borrico hijo de asna Benedicto XVI, cuyos conocimientos de Sagrada Escritura le valieron jugar un papel importante en los Los fieles llenaron la Plaza de San Pedro en el día de ayer REUTERS ¡Nos vemos mañana! Aunque Benedicto XVI es un hombre metódico y puntual, poco amigo de la improvisación, los jóvenes consiguieron arrancarle ayer una intervención fuera de programa. Terminada la ceremonia del Domingo de Ramos, no abandonaron la Plaza de San Pedro sino que esperaron a que el Papa regresase a su apartamento y se pusieron a corear su nombre. Por primera vez, Benedicto XVI tuvo que salir a saludarles, provocando un aplauso atronador, al que respondió deseándoles, al estilo romano: ¡Buen domingo y buena comida! Los chicos y chicas continuaban con su estruendo, y el Papa les recordó la audiencia de hoy a los cinco mil participantes en el Congreso Univ: ¡Nos vemos mañana! Igual que sucedió en Colonia, la química entre los jóvenes y el Papa comenzaba a funcionar, aunque de un modo ligeramente distinto que con su predecesor. Los jóvenes venían a ver a Juan Pablo II mientras que vienen a escuchar a Benedicto XVI.