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ABC LUNES 10 4 2006 23 Ollanta Humala fue acorralado por un grupo de manifestantes cuando acudió a votar en un colegio de Lima El Gobierno británico descarta la implicación de Al Qaida en los atentados del 7 de julio Es necesario un bolígrafo especial. Quien utilice el suyo propio invalida el voto aunque la señal sea clara A los 18 años, los italianos pueden votar para la Cámara, pero sólo a los 25 pueden hacerlo para el Senado de ahí, los números son cada vez mas extraños. Si en la mayoría de los países se vota el domingo de 8 de la mañana a 8 de la noche, en Italia se vota el domingo de 8 de la mañana a 10 de la noche, y el lunes de 7 de la mañana a las 3 de la tarde. Aparte del documento de identidad hay que llevar una tarjeta de votante que entrega el Ayuntamiento. El hipertrófico Parlamento italiano está formado por 630 diputados y 315 senadores, llegando a un total de 915 señorías -que cobran 14.000 euros al mes- -mientras que un país mucho mas grande como Estados Unidos se las arregla con 435 diputados y 100 senadores. Quizá Italia se orienta por números asiáticos como los de la India o de China. Romano Prodi es objeto de las carantoñas de su nieta Chiara con la que acudió ayer a votar en Bolonia El modelo de sufragio creado por la nueva ley electoral es un extraño documento horizontal de 35 centímetros de altura y una anchura comprendida entre los 60 y los 120 centímetros según las circunscripciones Papeletas africanas, números asiáticos TEXTO: J. V. BOO FOTO: EPA Alarde de matemática A partir del escrutinio, empieza el alarde de matemática. Para la Cámara de Diputados se cuentan tan sólo las coaliciones que superen el 10 por ciento del voto popular y los partidos que superen el 4 por ciento. Dentro de cada coalición se suman los votos de los partidos que superen el 2 por ciento del total, mientras que los demás se desestiman. La coalición ganadora recibe un premio de mayoría tan grande como sea necesario para hacerla llegar a los 340 escaños, frente a los 275 que puedan sumar todos los demás. En el caso del Senado, los listones son del 20 por ciento para las coaliciones, con el 3 por ciento para cada uno de los partidos que las forman, y del 8 por ciento para los partidos que se presentan en solitario. Hay también un premio de mayoría que se aplica región por región. Los cálculos van a ser apasionantes. ROMA. Igual que en muchos países africanos y en otros de tercer mundo, las papeletas de voto en Italia no llevan escrito el nombre de ningún candidato. No se puede, como en España, escoger entre los candidatos al Senado ni ver la lista para la Cámara Baja. El modelo de papeleta creado por la nueva ley electoral es un extraño documento horizontal, de 35 centímetros de altura, y de anchura comprendida entre los 60 y los 120 centímetros según las circunscripciones. Los votantes se encuentran en cada papeleta con hileras que agrupan hori- zontalmente los símbolos de los partidos que integran las diversas coaliciones. El voto se lleva a cabo tachando con una gran X uno de esos símbolos, el preferido. Hay que hacerlo con un lápiz especial indeleble que dan los supervisores del colegio electoral, y que se devuelve después del voto. Quien utilice su propio bolígrafo, por mucho que la señal sea clara, inutiliza su papeleta, ya sea la de fondo rojo para la Cámara o la de fondo amarillo para el Senado. Los colores tienen su importancia. A partir de los 18 años, los italianos pueden votar para la Cámara, pero sólo a partir de los 25 pueden votar para el Senado, cuyos candidatos han de tener más de 40 años. El Senatus está efectivamente, lleno de ancianos- -casi todos hombres- -pero la Cámara tampoco desborda juventud: en la legislatura que termina tan sólo un 5 por ciento de los parlamentarios tenían menos de 40 años. Restringir a los mayores de 25 años el voto al Senado obliga a trabajar con dos censos electorales. Ayer votaban 47 millones de italianos para la Cámara pero sólo 43 para el Senado. A partir