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ABC LUNES 10 4 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR JORGE OTADUY RELIGIÓN EN LA LOE, UNA OPORTUNIDAD PERDIDA La solución que la enseñanza de la religión ha encontrado en la LOE, por decirlo de una vez, me parece decepcionante, aunque, como casi siempre, podría haber sido peor L pasado día 2, el cardenal Cañizares aún decía que esperaba un gesto del Gobierno que contribuyera a encauzar las relaciones con la Iglesia. La referencia encajaba en el trámite final de aprobación de la LOE y de las expectativas de mantenimiento de las enmiendas introducidas en el Senado sobre la enseñanza religiosa. Los guiños gubernamentales a la Iglesia, sin embargo, se habían agotado la semana anterior, con ocasión de la visita de la vicepresidenta a la embajada de piazza di Spagna, porque en la carrera de San Jerónimo queda poco margen para florituras diplomáticas. El revolcón de la LOE en el Congreso ha sido considerable y el desmantelamiento de las aportaciones del Senado, casi completo. La solución que la enseñanza de la religión ha encontrado en la LOE, por decirlo de una vez, me parece decepcionante, aunque, como casi siempre, podría haber sido peor; hubiera bastado mantener la redacción del proyecto remitido por el Gobierno a las Cortes en el mes de julio. En ese texto, en efecto, el cumplimiento de la legalidad en materia de enseñanza religiosa se reducía a su expresión mínima. Liquidaba el problema de esta asignatura mediante la remisión genérica a los acuerdos celebrados con las confesiones religiosas. Era tanto como decir, por expresarlo llanamente, que el Gobierno se reservaba la interpretación de las cláusulas de tales convenios, con el riesgo de judicializar otra vez- -no es tan lejano el precedente de los primeros años noventa- -el desarrollo reglamentario de la ley. El texto aprobado el 6 de abril mejora algo la redacción del proyecto, porque añade a la genérica declaración de ajuste a lo establecido en el Acuerdo con la Santa Sede- -en el caso de la Iglesia católica- -un segundo párrafo, en el que se garantiza la inclusión de la asignatura en el currículo y su oferta obligatoria en todos los centros. Supone la vuelta al texto que aprobó el Pleno del Congreso el pasado 15 de diciembre, en virtud de una enmienda transaccional entre PSOE y CiU. En su momento, aquello pretendió venderse como un éxito sin precedentes, cuando en realidad es la fórmula de la primera LOGSE. Si se compara el texto citado con la enmienda original de CiU, es fácil advertir que quienes transigieron fueron los catalanes. La propuesta de Convergencia, en efecto, planteaba el modelo de asignatura única- -Sociedad, Cultura y Religión- -con dos opciones de desarrollo, confesional y no confesional, en igualdad de condiciones académicas. También el PNV, por cierto, presentó una enmienda en el Congreso defendiendo el carácter académico de la enseñanza religiosa, con referencia expresa a la condición de materia evaluable de la asignatura y a la necesidad de establecer una alternativa, igualmente académica, que evitara desequilibrios en las actividades escolares entre los estudiantes. En el Senado se introdujeron cambios de entidad en el tema de la docencia religiosa, a través de las enmien- E das del PP. Por una parte, se puso de relieve la conexión constitucional de la materia, mediante la referencia expresa a que el nuevo régimen se establece a tenor del artículo 27.3 de la Constitución -que reconoce el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones- -y no como mero cum- plimiento de ciertos compromisos con el Vaticano. Se estableció, seguidamente, la fórmula de la asignatura única con dos modalidades de desarrollo, confesional y no confesional, en condiciones académicas iguales a todos los efectos. Los votos del PP y dos estratégicas abstenciones nacionalistas fueron suficientes para que se aprobara la propuesta en Comisión y posteriormente en el Pleno del Senado. Nada quedó de todo ello, sin embargo, el día 6. La redacción final, como he hecho notar, mejora el texto del Proyecto. La disposición adicional segunda se refiere ahora separadamente a la enseñanza religiosa católica y a la de las otras confesiones con Acuerdo, lo que resulta más acorde con la efectiva diversidad de régimen jurídico. También acierta la LOE al separar el régimen de la asignatura de Religión y el estatuto del profesorado de esa disciplina, que pasa a ocupar en solitario la disposición adicional tercera. Con todo, sería ingenuo detenerse ahora a cantar las bondades de la nueva fórmula de enseñanza de la religión. La aparente mejora introducida en el Congreso en la primera vuelta, que a la postre ha resultado definitiva, podría no responder a una disposición de apertura por parte del legislador, sino, más bien, a la fijación estratégica de los límites del desarrollo reglamentario. La recepción de los contenidos del Acuerdo con la Santa Sede resulta, en efecto, tan parcial y selectiva que se produce el curioso fenómeno de que la atención se dirige no tanto a lo que está sino a lo que falta: no hay rastro de la consideración de la asignatura como equiparada a las fundamentales, ni del mandato de que el hecho de recibir o no la enseñanza religiosa no genere diferentes cargas escolares entre los estudiantes. Todo apunta, desgraciadamente, a que esta última lectura refleja mejor la actitud del Partido Socialista. Si hubiera deseado reconocer en la ley el contenido del Acuerdo con la Santa Sede podría, sencillamente, haber apoyado el texto que venía del Senado, y habría contado con el respaldo abrumador de la Cámara. El Partido Socialista ha dejado pasar esta gran oportunidad de zanjar la cuestión de la enseñanza religiosa. La clave quizá haya que encontrarla en la referencia política republicana, llamada a convertirse, según parece, en la estrella polar de nuestra próxima vida colectiva. En ese horizonte, el pacto educativo tiene que esperar. Profesor de la Universidad de Navarra. Miembro de la Comisión asesora de la Junta Jurídica de la Conferencia Episcopal Española. REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO TERRORISMOS, OTAN, MARRUECOS Sin citar expresamente a España, el New York Times (NYT) consagra un editorial a la empantanada paz de Irlanda del Norte, que algo pudiera enseñar sobre la crisis vasca. A juicio del NYT, el histórico acuerdo de 1998 precipitó un cambio capital: el terrorismo ha sido largamente vencido, aunque han quedado importantes flecos de violencia, no siempre ocasional. Sin embargo, continúa el Times neoyorquino, el acuerdo de paz definitiva se ha frustrado completamente El NYT recuerda que Londres ha continuado aplazando el proyecto de autonomía y gobierno compartido, con dos partes que continúan enfrentadas en lo esencial. Tras ocho años de espera, el IRA, concluye el NYT, todavía no ha terminado la tarea prometida con el acuerdo original. Con ese antecedente comparativo, la próxima inculpación de los responsables del 11- M suscita mucha expectación en París y Washington. L Express recuerda que se trata de un proceso sin precedentes, por su envergadura y alcance político y judicial El Washington Post insiste en la gravedad de las incertidumbres pendientes. Ante el fantasma terrorista internacional, Le Matin publica, en Rabat, una entrevista con Alexandro Minuto Rizzo, secretario general delegado de la OTAN, comentando la importancia histórica de la primera reunión de un consejo de la Organización en un país árabe, Marruecos. Rizzo insiste en la reconversión de la Alianza atlántica en un instrumento de lucha contra el terrorismo, asociando a algunos países musulmanes por esta razón: Hoy la seguridad es global. Un peligro para Marruecos puede ser un peligro para España o para Alemania Rizzo insiste en la evolución histórica de la OTAN, asociando a países como Marruecos, Argelia e Israel, con los que incluso se van a organizar maniobras navales en el Mediterráneo. En la misma edición donde se publica la entrevista con Alexandro Minuto Rizzo, Le Matin también publica un análisis comparativo entre los procesos autonómicos español y marroquí. Una vez más, Marruecos propone la autonomía del Sahara, para rechazar el riesgo de su independencia (apoyada por Argelia) En Berlín, Welt and Sonntag (WaS) publica un reportaje entusiasta sobre la nueva gastronomía en la Costa Blanca, entre Denia, Alicante y Murcia. Y habla con devoción de los nuevos cocineros alicantinos y murcianos, trabajando en restaurantes como Casa Pepa Octavio s o Ca L Ángeles