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ABC LUNES 10 4 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL REVÓLVER DEL SHERIFF A quedan pocas dudas de que Zapatero ha aprendido a manejar el revólver. La crisis del viernes ha dejado claros dos asuntos: que el presidente tiene un proyecto y que el que se opone a ese proyecto dentro del PSOE acaba liquidado. Ahora es cuando de verdad el que se mueve se cae de la foto. El tierno Bambi ha mutado en un peligroso híbrido con colmillos de jabalí y piel de rinoceronte. Si existía o no un plan antes del inesperado éxito electoral del 14- M es una cuestión que acaso no sepamos nunca, por más que estén apareciendo incluso alumnos del profe (asociado) Zapatero en León que aseguran que en clase de Derecho Constitucional les hablaba de la IGNACIO nación de naciones de su CAMACHO querido Anselmo Carretero; por entonces no debía de haber descubierto aún a Suso de Toro. El caso es que ahora lo tiene (el plan) aunque lo haya ido modelando sobre la marcha. Es un designio rupturista, que tiende a situar el escenario político donde la Transición no se atrevió a llegar para no quebrar la convivencia, y se apoya decididamente en una mayoría republicana con los nacionalistas y la izquierda radical. El poder le ha otorgado la cohesión necesaria, el diálogo con ETA es la piedra angular, y ya se encuentra a sí mismo en condiciones de ir a por todas. Poco a poco, los disidentes van saliendo por el foro de la escena. Paco Vázquez está en Roma. Bono, en Toledo. Maragall tensó demasiado la cuerda estatutaria y recibió una envolvente por la espalda, seguramente muñida por Fouché Rubalcaba y ejecutada con limpia celeridad en una tarde de cigarrillos en Moncloa. El próximo puede ser Solbes, que no parece hombre dispuesto a modificar sus criterios por un sillón que ya ha ocupado dos veces. Guerra, que sabe de qué va el poder cuando se aprende a usarlo, ha leído perfectamente el mapa de la situación; por eso agachó la cabeza el día de la votación del Estatuto catalán y se conforma con dar puñaladitas de pícaro por los rincones, lloriqueos de cocodrilo estériles como su antigua arrogancia. Y el resto va entendiendo el mensaje: el jefe le ha cogido el gusto al gatillo y se siente cómodo con la estrella de sheriff. La paradoja es que ha decidido ejecutar a los que se opongan al indulto de los forajidos. A la mitad del mandato, y a base de balbuceos y algún batacazo, Zapatero ya tiene una banda de tipos duros con los que irse a cruzar el Pecos. A saber: Rubalcaba con los rangers, Alonso con los escuchas y los casacas azules, Conde Pumpido con los alguaciles y Moraleda con los chicos de la prensa para que hagan la foto del abrazo con los Dalton. La vice De la Vega, tan estajanovista que ha contratado un catering para cenar en Moncloa sin soltar los mandos, se queda al frente de la intendencia del fuerte. Y al que proteste lo van a echar a patadas y lo dejarán solo en territorio sioux. Con el frío que hace por ahí fuera y lo desagradable que es el aullido de los coyotes. Y UNA LEY FIAMBRE ACE unos días se aprobaba en el Congreso la ley Orgánica de Educación. A falta de un desarrollo reglamentario que aclare algunos extremos confusos- -como la configuración de esa inefable asignatura denominada Educación para la Ciudadanía, vulgo Formación del Espíritu (Pluri) Nacional, que amenaza con convertirse en una burda herramienta de adoctrinamiento ideológico e ingeniería social- podemos anticipar que el citado bodrio profundiza los errores pedagógicos de la fallida LOGSE, coarta la libertad de los padres en la elección de centro y establece limitaciones a la escuela concertada. Sorprende, en primer lugar, que una ley con vocación de perdurabilidad, que afecta a bienes tan valiosos y delicados como la formación de las futuras generaciones, haya sido aprobada con un consenso mínimo, mediante la imposición de una exigua mayoría parlamentaria JUAN MANUEL lograda gracias al apoyo de las forDE PRADA maciones de extrema izquierda (aquellas, precisamente, que abogan por un modelo de escuela laica abiertamente inconstitucional) Sorprende, también, que la titular del Ministerio de Educación, encargada de impulsar la tramitación de la ley, haya sido destituida pocas horas después de su aprobación pírrica en el Congreso. Y sorprende, en fin, que un proceso tan irregular se haya culminado a espaldas de la comunidad educativa, que a través de las más diversas organizaciones ha expresado su rechazo a una ley que, antes de entrar en vigor, ya ha demostrado su incapacidad para aunar voluntades. También la Conferencia Episcopal ha manifestado su inconformidad ante el nuevo estatuto de la clase de Religión, que parece condenada a carecer de alternativa y a ser relegada a los arrabales del horario escolar, lo cual entraría en conflicto con la letra y el espíritu de los acuerdos suscritos con la Santa Se- H de. Dichos acuerdos, que poseen el rango de tratado internacional (y, por tanto, forman parte de nuestro ordenamiento interno, no pudiendo ser modificados o derogados por una ley orgánica, mucho menos por un reglamento) establecen que la enseñanza de la religión se impartirá en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales Asimismo, especifican que las autoridades académicas adoptarán las medidas oportunas para que el hecho de recibir o no recibir la enseñanza religiosa no suponga discriminación alguna en la actividad escolar Cualquier intento, pues, de configurar la asignatura de Religión como una carga lectiva suplementaria para aquellos alumnos que la elijan debe considerarse ilegal; como también será ilegal cualquier propósito de despojar dicha asignatura de los rasgos que caracterizan las disciplinas elementales ¿Estará el Gobierno dispuesto a quebrantar la ley? De momento, no ha mostrado demasiado empacho en quebrantar los pactos que había alcanzado durante la negociación con los representantes de la escuela católica. Según declaraciones de Manuel de Castro, secretario general de la Federación de Religiosos de la Enseñanza, la legación gubernamental capitaneada por Alfredo Pérez Rubalcaba habría llegado a comprometerse por escrito para retirar del articulado definitivo de la ley cierta disposición adicional que contemplaba la introducción de un concejal o representante de los ayuntamientos- -en román paladino, un comisario político- -en los consejos escolares de los centros concertados. Finalmente, dicha especificación no ha sido retirada. Lo cual, amén de una quiebra flagrante del principio de buena fe que debe regir cualquier negociación, delata muy a las claras la vocación fiscalizadora e intervencionista- -y por ende adoctrinadora- -de la nueva ley. Una ley que nace fiambre, pero que aspira a morir matando a los niños y jóvenes que caigan bajo su averiado imperio.