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72 DOMINGO 9 4 2006 ABC Gente El Príncipe Enrique de Inglaterra celebró el viernes su inminente graduación militar en la academia de Sandhurst (la ceremonia tendrá lugar esta semana) yendo a un club de strip- tease una iniciativa que no ha sentado nada bien en Clarence House, la residencia oficial londinense de su padre, el Príncipe Carlos. Rocío Jurado, a la salida del hospital Montepríncipe. A la derecha, Ortega Cano y Rocío Carrasco, en segundo término, al salir del hospital Rocío salió por la puerta grande Tras superar la insuficiencia hepática y la anemia e infección con las que llegó de Houston, la cantante fue dada de alta para trasladarse a su casa. Por decisión propia quiso salir ante los reporteros y regalar la imagen más esperada: su sonrisa TEXTO: BEATRIZ CORTÁZAR FOTOS: ERNESTO AGUDO Y CHEMA BARROSO n gafas de sol y unas flores rojas en la mano, Rocío Jurado abandonó ayer a las ocho y cinco de la tarde el Hospital Montepríncipe Madrid, donde había ingresado el pasado día 24 de marzo, tras los dos meses que permaneció en la clínica Anderson de Houston. Por la puerta grande es por donde la chipionera salió y por deseo propio hizo que el coche que la trasladó a su domicilio de La Moraleja parara justo en el punto donde se encontraban los numerosos reporteros que aguardaban esa salida, tal y como ayer había adelantado ABC. Aunque su Co hermano Amador Mohedano había comentado que a Rocío no se la vería, que saldría por la puerta de atrás y sin cámaras, lo cierto es que ha sido la propia cantante la que ha querido regalar a los medios esa imagen, sin duda la más esperada, tras casi tres meses en hospitales y con momentos muy críticos en su dolencia del cáncer de páncreas. La avalancha de rumores era de tal calibre que la única y mejor manera de callar esas voces era ver a Rocío Jurado. Repartiendo besos con la mano y sonriente y agradecida por tanta atención, la chipionera cierra de esta manera la boca a cuantos sólo buscan la fatalidad de la noticia y se niegan a creer los comunicados médicos o los comentarios de los familiares y amigos que insistían desde las últimas 48 horas en que Rocío había superado la crisis que tuvo el pasado miércoles por una insuficiencia hepática aguda que ya ha remitido gracias a la medicación que le han puesto para evitar los trombos en las venas y sus coagulaciones. Rocío se va a su domicilio, donde la visitarán los médicos que la tratan y donde irá recuperando poco a poco las fuerzas junto a los suyos y de una manera más íntima y privada. A fin de cuentas, nada como estar en casa. Apenas media hora antes de que Rocío saliera del Montepríncipe y pasara junto a la escultura que da la bienvenida al hospital y que es un homenaje a la profesionalidad y entrega de las enfermeras, los auténticos ángeles de los enfermos (se comenta que es la única que hay en España) el portavoz del centro hospitalario ofreció un nuevo comunicado con el alta de la paciente y en donde se explicaba que había superado la insuficiencia hepática y también había superado la infección y la anemia con las que llegó de Hous- ton, por lo que se permitía el traslado a su casa. Ahora ya es el momento de que Rocío descanse tranquila, tome fuerzas y se ponga mejor para poder seguir el tratamiento farmacológico que necesita para luchar contra el cáncer de páncreas. Acompañada de su esposo, José Ortega Cano, y su hija, Rocío Carrasco, sin duda, la imagen de ayer fue la sonrisa de la más grande Ya le han concedido la medalla de oro al Mérito en el Trabajo, pero me consta que también se ha ganado el cariño de cuantos la han tratado. Es una luchadora nata.