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48 Cultura DOMINGO 9 4 2006 ABC CLÁSICA Semana de Cuenca Obras de Eduardo Rincón (estreno) Stravinski y Mozart. Intérpretes: Ruth Rosique, Elena Gragera, Joan Cabero, José Antonio López, Orquesta y Coro Nacionales de España. Director: Josep Pons. Lugar. Teatro Auditorio, Cuenca. Fecha: 7- IV CARTA BLANCA ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE a Semana de Música Religiosa de Cuenca ha inaugurado su cuadragésimo quinta edición insistiendo en lo tradicional, lo novedoso e incluyendo alguna celebración como el aniversario de Mozart, base del primer concierto. Lo protagonizaron la Orquesta y Coro Nacionales de España, en una nueva etapa la esperanza nos sostiene enseñaba San Cipriano) que ha permitido que Radio Clásica vuelva a transmitir sus conciertos tras casi cuatro años de silencio. Éste en directo. De manera que en Cuenca y más allá se escuchó la cantata Davide Penitente de Mozart, además de la Sinfonía de los salmos de Stravinski y el estreno de la Sinfonía bíblica de Eduardo Rincón. Un programa heterogéneo para muchas cosas con difícil química. Entre ellas falló la amalgama de unos intérpretes enfrentados a las dificultades acústicas del cortinado escenario. Sucedió en Stravinski y en Mozart, cuyo coro inicial, propuesto con apuntes de modernidad estilística, quedó en mero propósito. La decidida y algo histriónica bravura de Ruth Rosique, la insuficiente capacidad de Elena Gragera y la irregular línea de Joan Cabero se unieron a un coro crecido en los fuertes aunque demasiado desequilibrado entre las partes, además de inestable en la afinación. Se añadió a ellos una orquesta con dispar calidad y tendencia a la uniformidad. Y pese a todo Mozart sobrenadó, mientras Stravinski hacía agua capitaneado por Josep Pons, tedioso gobernador de unos instrumentistas que poco hicieron por atacar la fuga con igual articulación o añadir algo al no expresar del final. Quizá todo ello fue la prolongación a la dejadez observada ante la interpretación de los dos primeros movimientos de la alicorta obra de Rincón. No puede pretenderse que todos los estrenos sean obras maestras. A este se le adivina buena voluntad de fondo pero se le ve insuficiencia en la forma. Lo delatan la llaneza de los medios y su elemental manejo, la insustancial melodía silábica, el fácil engarce armónico y la precaria orquestación. Así que tras esta sesión se espera la llegada a la Semana de una veintena de programas con prometedora sustancia. Aquella que este concierto inaugural no ha tenido y del que, pese a su muy aplaudido final, ninguno de sus implicados podrá sentirse satisfecho en su fuero interno. L Mick Jagger, durante el concierto que ofrecieron los Stones en China AP Los Rolling Stones cedieron ante la censura para poder actuar en China La banda aceptó suprimir canciones demasiado sugerentes y sexuales b El grupo liderado por Mick Jag- ger actuó ayer en Shangai ante 8.000 espectadores, la mayoría occidentales que llegaron a pagar hasta 600 euros en la reventa PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Tras cuatro décadas marcando hitos en el mundo de la música, los Rolling Stones, el grupo de rock en activo más famoso de todos los tiempos, todavía son capaces de protagonizar logros históricos. Porque ése es el único calificativo que cabe para el concierto que la banda liderada por Mick Jagger y Keith Richards ofrecieron ayer en Shangai, el primero de su carrera en un país como China, que durante tanto tiempo ha estado cerrado a la influencia de la cultura occidental. Sometido a la extraordinaria transformación que está provocando su crecimiento económico, el gigante asiático ejerce en estos momentos tal atracción mundial que hasta los chicos malos del rock se plegaron a las exigencias de la censura impuesta por el régimen comunista, que había vetado cinco de sus canciones por ser demasiado sugerentes y sexuales Aunque los Stones no pudieron interpretar algunos de sus temas clásicos, como Brown sugar Honky Tonk Woman o Let s spend the night together sí pudieron arrancar su actua- ción con Start me up otra pieza subida de tono con la que suelen comenzar sus conciertos. Ante 8.000 entregados espectadores, que abarrotaban el auditorio del polideportivo escogido para el evento, los abuelos del rock demostraron que, con más de 60 años, aún siguen conservando su fuerza y energía de antaño, con un Mick Jagger totalmente entregado que no paró de bailar y pasearse por el escenario mientras iba desgranando el repertorio y que incluso saludó y dio las gracias en mandarín. Tal y como se preveía por el elevado precio de las entradas, que oscilaban entre los 30 y 300 euros y que hasta alcanzaron los 600 euros en la reventa, la mayoría del público era occidental, puesto que pocos chinos pueden permitirse el lujo de pagar tal cantidad porque la renta media urbana apenas supera los 1.400 euros en el coloso oriental. Así, no faltaron los adinerados hombres de negocio de mediana edad instalados en Shangai, uno de los corazones empresariales de Asia, ni, por supuesto, sus jovencísimas y deslum- Cui Jian, el perseguido padre del rock chino, cantó junto a Mick Jagger el tema Wild horses brantes novias chinas. Junto a ellos, también se podía ver entre la audiencia a grupos de chinos modernos apasionados por el rock, una auténtica minoría en un país donde este tipo de música no ha sido contemplado con buenos ojos por las autoridades por su espíritu inconformista. Por ese motivo, y a pesar de su fama mundial, los Rolling Stones son aún poco conocidos por el público chino, que prefiere las suaves y melódicas canciones de amor de las numerosas estrellas de Hong Kong y Taiwán que conforman el pop nacional. Uno de los momentos más emotivos de la velada tuvo lugar cuando Cui Jian, el perseguido padre del rock chino, cuyos temas fueron coreados por los estudiantes en las protestas de la plaza de Tiananmen de 1989, se subió al escenario con su guitarra para cantar junto a Mick Jagger el tema Wild horses Lo que no se sabe es si, debido a la repercusión política de esta figura, este dueto será incluido en la retransmisión en diferido que la televisión pública china ofrecerá esta semana para todo el país. Tras 18 canciones con las que repasaron su larga trayectoria, los Rolling Stones se despidieron con Satisfaction y vieron, por fin, cumplido su sueño de actuar en China, donde habían intentado tocar en un par de ocasiones anteriores que resultaron fallidas.