Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 9 4 2006 47 Los Rolling Stones cedieron a la censura y quitaron cinco canciones en su primer concierto en China Nunca me quitaré el acento español Malagueño, nacido en 1960, Antonio Banderas tuvo claro desde pequeño que quería ser actor. La interpretación me gustaba desde que jugaba al fútbol a los catorce años. Mis padres eran muy aficionados al teatro Recién cumplidos los 17, cuando decidió mudarse a Madrid a pesar de la oposición familiar. Pasé una época en Madrid mintiéndoles, diciéndoles que había hecho unas fotografías para una revista. Pero yo no tenía una peseta. Los primeros ocho meses, me mantuvo una pareja uruguaya que era amiga de un amigo de unos amigos La oportunidad llegó primero de la mano del teatro, de la mano de Lluís Pasqual, y finalmente cuando Pedro Almodóvar lo contrató para Laberinto de pasiones entablando una relación que continuó en las siguientes Matador La ley del deseo Mujeres al borde de un ataque de nervios y Átame Ni siquiera sabía inglés cuando protagonizó su primera película en Estados Unidos, Los reyes del mambo Todavía tengo acento y creo que no podré quitármelo de encima comenta; siempre me veré abocado a personajes hispanos y me parece muy bien, porque lo soy y me encanta representar mi cultura Antonio Banderas, en una imagen de la película Take the lead que acaba de estrenar en EE. UU. haciendo cosas sin considerar las consecuencias. Por eso me pareció una buena idea que en la película cambiáramos la edad de los alumnos y Pierre estuvo de acuerdo con el cambio. ¿Había tenido alguna experiencia con el baile de salón, antes de filmar la película? -La única experiencia que yo había tenido es muy extraña. Mi madre solía ser jurado de un concurso europeo de bailes de salón, en París o Madrid, en torneos muy importantes. Ella siempre me invitaba. Pero es el único contacto que había tenido con el baile de salón. ¿Y el hip- hop que bailan los más jóvenes? -Yo nací en un año muy extraño. Me perdí la época de los hippies en el principio del rock n roll Y después, cuando crecí, pasé a otra era. Ni siquiera pertenezco a la Generación X. Al irme de España, todo fue llegando un poco tarde, como el hip hop ¿Qué estilo de música escuchan sus hijos? -La música nueva, en verdad, la busco en la habitación de mi hijastro (Alexander) porque está mucho más actualizado. Cuando yo tenía 18 años, en 1978, con la música disco había temas rápidos y lentos. Y me encantaba, porque con los lentos te acercabas más a la chica... Era hermoso. Pero con el tiempo fue desapareciendo. Ahora todo es yo, yo, yo. Demasiada individualidad. ¿Sale a bailar con Melanie? -No salimos, pero a veces bailamos en casa. A Melanie le gusta mucho. Ella fue bailarina hasta los 15 años y también hizo Chicago donde tenía que bailar mucho. Quiero llevarla a la Academia de Pierre porque es algo que podemos hacer juntos para dinamizar la pareja. ¿Baila también con usted su hija Stella? -Stella es muy tímida. Baila con sus amigos, no le gusta que yo esté adelante. ¿Necesitó ensayar mucho para bailar bien el tango en la película? -Trabajamos como dos semanas. Pero créame que no se puede bailar el tango como en el cine. Es bastante interesante conseguir la disciplina. Es muy sensual ver a la mujer moverse con el cuerpo de acá para allá, tocándole la espalda con los dedos para cambiar de movimiento. Me gustó mucho. -Con el musical de Broadway Nine fue candidato al premio Tony como Mejor Actor ¿Pudo trabajar en cine y el teatro al mismo tiempo o tuvo que elegir? -Disfruto mucho en el teatro. Más allá del Tony, cuando volví al escenario me di cuenta que había dejado algo que amaba, sin darme cuenta. Es la razón por la que soy actor. Por eso, quiero volver. Hay un proyecto para hacer Don Juan de Marco y probablemente empecemos a ensayar en Enero. Incluso compré una casa en Nueva York, para obligarme a pasar más tiempo en Broadway. Entre todas las actividades que puedo realizar, actuar en teatro es la más importante. La segunda, ahora, en este momento en particular, es dirigir. La dirección me está abriendo un espacio que realmente admiro. ¿Ya terminó El camino de los ingleses -Está a punto. No es una película tradicional norteamericana. Es sexual, dura, dolorosa, poética, muy europea. La historia ocurre en el año 1978, en el lugar de donde vengo y en la misma época en que me fui de allí. Rodarla fue como viajar en el tiempo al principio de todo lo que me pasó. En la película hablo de crecimiento. Quiero seguir actuando y dirigiendo. Más y más. ¿Y Shrek 3? -Ya hemos hecho varias sesiones. Es muy divertido. ¿Por qué cree que hay tanta diferencia entre el cine de Hollywood y el europeo? -No tenemos estudios ni inversores privados y por eso se necesita la ayuda del Gobierno. Por supuesto hay cierto peligro de paternalismo que tampoco es bueno para el arte. Francia sobreprotege demasiado a los artistas, al punto de transformarlos en perezosos. Me acuerdo de haber hablado del asunto con Paul Newman en Nueva York. Le pregunté por qué no hay teatro nacional en Estados Unidos, que puede pagarse con el costo de tres misiles. Me dijo que hace años que luchan por algo así, pero es un sistema europeo, y en Estados Unidos todo es privado. ¿Hollywood entonces jamás contará con el estilo de cine que solía filmar con Almodóvar? -Almodóvar es Almodóvar, es algo diferente. Está fuera de contexto. En Estados Unidos hay que explicarles ese estilo de cine. No lo entienden. A lo mejor le pasa lo mismo a Woody Alen. Son gente con personalidad muy fuerte. ¿Algún día va a volver a trabajar con Pedro Almodóvar? ¿No lo echa de menos? -Podría decirte que lo echo de menos, pero no es verdad. Yo sé que en algún momento volveremos a trabajar juntos con Pedro. Seguramente.