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D 7 9 4 06 En la solapa de cualquier ejemplar de En jaque su espléndido estreno literario, entre unos escuetos datos biográficos figura el que la sitúa como hija de escritor y extremeña Berta Marsé (Barcelona, 1969) lleva años vinculada al oficio de escribir, pero es ahora cuando descubrimos sus hechuras de creadora. Y con ello nos inquieta, nos remueve, nos conmueve, nos hace reír... ESCRITORA ISABEL GUTIERREZ- En jaque se abre con una cita de Chéjov, que vincula familia secretos y mentiras ¿Es la familia un universo tan complejo? -Complejísimo y, como no hay una familia igual a otra, las combinaciones son infinitas, como el universo. -Sus cuentos muestran lo fácil que resulta quebrar la cotidianeidad cuando el miedo entra en escena... -El miedo está siempre. La cotidianeidad de los personajes se quiebra porque una revelación la rompe. El miedo es un punto débil, no cabe duda, pero también es lo que nos hace estar alerta, informarnos, desconfiar, prevenir. Te juega muy malas pasadas, pero también te puede librar de alguna, ¿no? -En sus textos, nunca se manifiesta el sexo de su autora... -No tenía intención de ocultarlo ni de mostrarlo, así que no lo veo como un logro sino como una consecuencia, aunque no sé exactamente de qué. Tal vez es que, como lectora, el sexo del autor no me interesa especialmente. Y como reclamo, unas veces me aburre y otras me parece muy útil e interesante, sobre todo cuando es difícil escuchar las voces de las mujeres. -En el cuento llamado Origen hay una crítica divertidísima, aunque feroz, a la falta de coherencia entre los principios morales y el modo de vida de la progresía. ¿Se refiere a alguien en concreto? -No, es ficción. Pero muchos de sus detalles están sacados de la realidad. Conozco a uno cuyos padres le prometieron un cochazo si aprobaba la carrera y, la verdad, me parece algo inaudito en progres de izquierda. Pero lo que me molesta, y creo que en eso me quedé algo corta, no es que hagan con su dinero y sus hijos lo que quieran, faltaría más, sino que sigan intentando vendernos la vieja moto. Y afilando más, creo que lo que GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 16 D 7 LOS DOMINGOS DE Berta Marsé Mi apellido no me pesa, pesaría más Iglesias, Jackson, Maradona... ¿Cree en la fidelidad o, como ya ha manifestado alguna autoridad (científica) en la materia, la monogamia es un mito? -Yo no me pienso casar con nadie. La idea del matrimonio me resulta conservadora, tramposa y lo menos romántico que hay: prometer una farsa imposible en público, como si a alguien le importara. La fidelidad asociada a esa clase de unión me horroriza. Si yo no quiero estar con alguien, no estoy y me quedo sola tranquilamente, así que la fidelidad no está en juego. Pero claro que creo en ella. Y la monogamia sólo tiene sentido si hay el respeto y la complicidad necesarias; si no, a mí no me vale. -La vida, entre otras cosas, parece una sucesión de marrones. ¿Es una percepción acertada? -De marrones, de rosas, de verdeazulados, en fin... Lo importante es cómo afrontamos el marrón, cómo nos lo tragamos, si lo digerimos o lo vomitamos. La hija de Marsé es mi sobrenombre es una declaración suya que he leído recientemente. El peso del apellido lo lleva con bastante humor, ¿no? -Mi apellido no pesa, suena bonito, es original y tiene buena reputación. Debe pesar llamarse Iglesias, o Jackson, o Maradona. -La opinión de Juan Marsé sobre lo que escribe, ¿importa más que otras? -Es de las que más importa, sí. ¿Botellón sí o no? -Botellón sí, pero no debajo de mi casa, por favor. Es broma, entiendo perfectamente por qué surgen fenómenos como el del botellón, o la piratería en internet. Creo que yo hubiese hecho lo mismo a esa edad. Los jóvenes de ahora se buscan la manera de hacer lo que tienen que hacer, lo que hemos hecho todos durante esa etapa. Y ésta es la forma que han encontrado. Y ya tiene algo positivo: no son borregos sin iniciativa. Ahora bien, si algo no nos gusta, habrá que ofrecer alternativas. Y para eso habrá que ver primero qué es lo que falla, ¿no? Estos son... MIS TERRORES Cuando era pequeña, tenía mucho miedo a la oscuridad, los monstruos, los fantasmas y los muertos. Me metía en la cama de mis padres o de mi hermano, ¡y llegar hasta ellas era una odisea! Me da miedo que Jack Nicholson esté bajo la cama con el hacha, como en El Resplandor Es mi miedo más ridículo, pero es mío Estos son... MIS LIBROS Los primeros libros que me vienen a la cabeza son Lolita y Ada o el ardor de Nabokov; La montaña mágica de Mann; los cuentos de Poe, que me volvían loca de adolescente; los de Cortázar y los de Horacio Quiroga, novelas y cuentos de la Highsmith. Y dejando en un aparte iluminado a Kafka y a Chéjov, señalaría a Truman Capote, Dorothy Parker, Carson McCullers, Carver, Salinger, Cheever... Todos espectaculares ELENA CARRERAS más me molesta es la sensación de que me tratan como a una gilipollas que se lo va a tragar eternamente. -Y en La concha mágica vemos cómo unos padres pierden los papeles con su hija cuando unos cuernos salen a la luz... -Es comprensible. No son unos simples cuernos, es una traición dolorosa, un golpe paralizante y, encima, la niña parece saberlo todo. La duda les saca de quicio. Pero no son malos padres. Todos hemos visto alguno que por mucho menos, te cruzaban la cara. Berta Marsé en un momento de serena reflexión junto a la ventana