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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE TIRA Y AFLOJA Por César Oroz 7 D 7 Sorpresón Política PILAR CERNUDA hora habrá quien presuma de que estaba en el gran secreto, pero todas las teclas que tocas suenan con la misma música: ha sido sorpresa absoluta, supersorpresa, ni siquiera Rubalcaba sabía a media tarde del jueves que pocas horas después Bono iba a desencadenar una crisis que acabaría con el ofrecimiento de la cartera de Interior, con Toño en Defensa y María Jesús en casa. Las horas que le echaron Rubalcaba y Fernández de la Vega a la LOE no les sirvió para salvar el cuello a San Segundo. Zapatero fue implacable, y eso que no era lo peor de su equipo, los hay y las hay que han hecho más méritos para el relevo que la hasta ahora titular de Educación. María Teresa se ha portado bien con ella, dijo en la rueda de prensa que dejaba el cargo por razones personales. Zapatero, menos compasivo, se limitó a agradecer los servicios prestados. Estábamos en que la sorpresa fue mayúscula, y estábamos en que fue Bono quien desencadenó la crisis. El gran secreto es saber por qué decidió irse en ese momento, cuando habían transcurrido no menos de seis meses desde la primera vez que pronunció la palabra dimisión, más o menos cuando vio que Zapatero no defendía con suficiente contundencia que en ningún caso podía ser definida Cataluña como nación. Luego ocurrió lo de ETA y debió ser entonces cuando empezó el bulle bulle de Bono, con ideas muy claras respecto a las líneas que en ningún caso deben ser traspasadas. Mal asunto que haya hecho efectiva su dimisión, cualquiera con dos dedos de frente llega a la conclusión de que no quiere estar en un Gobierno dispuesto a casi cual- A José Bono nunca perdía baza en el Congreso EFE quier cosa con tal de conseguir un acuerdo definitivo de paz. El acuerdo que todos esperamos y por el que estamos dispuestos a apoyar al presidente, pero con fronteras muy claras sobre el terreno político que en ningún caso puede ser moneda de cambio. Bono debió tener dudas sobre la estrategia del presidente. Pero no será una marcha definitiva, determinados personajes llevan la polí- Mal asunto. Cualquiera llega a la conclusión de que Bono no quiere estar en un Gobierno dispuesto a casi cualquier cosa con tal de conseguir un acuerdo definitivo de paz tica en la sangre y no la dejan así como así. Bono está feliz de pensar que va a disponer de muchas horas para disfrutar de la pequeña Sofía, pero volverá a la política. Se admiten apuestas. Aunque ahora mismo ni se lo plantea y además es consciente de que en algunos despachos socialistas hay rostros de satisfacción al ver que Pepe Bono, el eterno Pepito Grillo, ha dejado un gobierno en el se tomaban ciertas decisiones con las que no estaba de acuerdo y, lo que es peor, decía públicamente que no estaba de acuerdo. Se fue Bono cuando el consejo de (Pasa a la página siguiente)