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9 4 06 EL LIBRO PREPUBLICACIÓN La II República como la vio Pla Aparece, traducida por primera vez al castellano, la visión de Josep Pla sobre los acontecimientos y perfiles que caracterizaron la II República, de la que se cumplen ahora 75 años. Testigo excepcional y lúcido, en este libro se reúne el millar de textos periodísticos que su autor escribió en los periódicos entre 1931 y 1936. Ofrecemos parte del prólogo de Valentí Puig Título: La Segunda República Española. Una crónica 1931- 1936 Autor: Josep Pla Editorial: Destino Páginas: 1842 Precio: 46 euros Fecha de publicación: 11 de abril ara Pla, la política es un proceso humano de elementos de azar, de simulación, de puerilidad, de astucia, de intereses- -de elementos literalmente inasibles- Frente a la política está el periodismo. Pasados los años, Pla recuerda su llegada a Madrid en los primeros días de la Segunda República y describe las tertulias en el hall del Hotel Palace. Ahí todos los asistentes aspiraban a ser ministros: ¡Cuántas personas he conocido en Madrid que el lunes eran monárquicos integrísimos y el miércoles eran republicanos terribles! Y añade: El español que aspira a la política es muy local y, como máximo, provincial. El catalán es lo mismo Después de las elecciones municipales que provocan la caída de la Monarquía y llevan al poder a los hombres del pacto republicano de San Sebastián, el Gobierno provisional republicano pretende ir a elecciones constituyentes. Por entonces, Pla todavía elogia la moderación del Gobierno y la circunspección de la oposición En cuanto a Cataluña, el Gobierno republicano usa la táctica de dejar que las cosas de Cataluña desfoguen por sí solas Siete semanas después, la República se encuentra ante la opinión bajo un aspecto de desencanto El cronista ve alejarse la posibilidad de una república burguesa propensa al juste milieu Por el contrario, los socialistas son de hecho, la fuerza más gubernamental En algún momento, Pla se pregunta si Azaña pudiera ser un dictador de izquierdas. No hay gobierno si no está asegurado previamente el orden público, y no el orden público entendido como represión, sino como prevención Azaña duda en exceso, duda de todo. Por eso la FAI no podría aspirar a nada mejor que encontrarse con un Kerenski de Alcalá de Henares al frente del Gobierno En octubre de 1931 invoca ya la frase que se dijo tanto en Francia después del Segundo Imperio: Qu elle était belle la Republique sous l Empire! Se parafraseaba en Madrid: ¡Qué hermosa era la P República en tiempos de la Monarquía! En aquellos momentos, todo el país está interesado en acabar la Constitución de una vez al objeto de modificarla de forma rápida y radical Ortega dijo entonces: Estamos haciendo una Constitución que nadie quiere Como Pío Baroja, Pla ve un personal republicano formado por ateneístas, profesores, oradores y gacetilleros. Para el caso, Pla considera a Manuel Azaña como ejemplo químicamente puro de ateneísta. En unos meses, escribe: Cada día se ve más claro que la consolidación de la República sólo se puede hacer con la célebre fórmula de Thiers para consolidar la Tercera República Francesa. Hay que construir una República sin republicanos Uno de los errores más importantes del momento presente- -anota Pla al comentar en 1932 las relaciones Francia- España- -consiste en creer que Francia nos hará un trato especial porque hemos adoptado su forma de gobierno Eso, dice, son tonterías: La política internacional no se mueve por razones de política abstracta o por ideología. Se mueve exclusivamente por intereses Por eso, del cambio de régimen en España, lo único que les interesa a los países extranjeros es la debilitación interna que se haya producido. Hoy España es un país debilitado, empobrecido, inmovilizado por sus querellas internas y por sus problemas intestinos. Para el extranjero esto es magnífico, es favorable en todos los sentidos. ¿Qué más se puede desear en esta época de enorme Josep Pla, escritor No hay gobierno si no está asegurado previamente el orden público, y no el orden público entendido como represión, sino como prevención En los dilemas del catalanismo, Pla opta por el realismo: Nos interesa negociar, hacer Frente a eso, la revolución es una palabra indecentemente abstracta competencia? Mutatis mutandi sabe también que uno de los primeros deberes del hombre liberal es defender el dinero del país contra el Estado omnipotente Para Pla, más importante que señalar quién ha de gobernar es indicar hasta dónde ha de llegar al poder de quien gobierna, sea quien sea. En los dilemas del catalanismo, Pla ha optado por el realismo de la Lliga y de Cambó: Lo que nos interesa es negociar, construir, hacer Frente a eso, la revolución es una palabra indecentemente abstracta La Lliga es un sistema, y frente a los sistemas vivos sólo están el caos y la anarquía. Un país ha de hacer una política que sea reflejo de sus posibilidades económicas En 1933, Pla concreta: Ahora estamos haciendo una política de país rico, a sabiendas de que España, excepto en muy pocas zonas, es un país muy pobre Dice Pla: El contribuyente ha de mandar porque paga. Los escalafones han de obedecer porque cobran Es decir: el liberalismo inglés- -añade- -es una técnica al servicio del hombre que paga contribución, es la defensa que tiene el contribuyente, sus derechos principalísimos, imprescriptibles. Formar ciudadanos me parece que puede ser, para cualquier política, un ideal elevado: pero socialmente hablando, formar propietarios es un hecho definitivo que tiene la fuerza de incluir los demás términos de la cuestión de una forma decidida. Formar propietarios es la más alta aspiración que puede tener la política. Para no muchas cosas más existe la política, la astucia al servicio de la realidad porque los problemas políticos son esencialmente, problemas de astucia. Frente al dogma de la destrucción, la política- -pensaba Pla- -es algo infinitamente superior, más eficaz, más vivo, más inteligente Pla no puede ser más explícito en su alineamiento con la Lliga y Cambó frente a Esquerra Republicana y los mitos del nacionalismo radical- sentimental, de raíz secesionista. Dice: No