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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE El padre del comunismo chino aún preside como divinidad tutelar la entrada a la Ciudad Prohibida, en la plaza de Tiannamen de Pekín Pekín continúa alimentando la maomanía pero desligada de cualquier debate ideológico y reduciendo a Mao Zedong a un muy provechoso negocio turístico Al igual que Li Wenju, el régimen chino también parece haberse olvidado de la causa comunista para abrazar un frenético desarrollo que ha transformado al coloso oriental en la cuarta potencia económica del mundo y ha sacado a 300 millones de personas de la pobreza, pero que ha agrandado las diferencias sociales y ha dejado desatendidos a 800 millones de campesinos. Aunque su orientación política no tiene ya nada que ver con las directrices marcadas por Mao, la nueva generación de líderes chinos aún necesita glorificar su figura para perpetuar su poder y controlar a la sociedad china desde la contradictoria economía socialista de mercado Nostálgicos del viejo régimen Al contrario que otros dictadores de su época, como Hitler o Stalin, la Historia ha sido más benevolente con Mao, a quien muchos investigadores atribuyen la muerte de entre 20 y 70 millones de personas en los 27 años que permaneció en el poder y, sobre todo, por la catástrofe del Gran Salto Adelante (1958- 60) y la brutal represión de la Revolución Cultural (1966- 76) Debido a la prohibición en China de sus biografías más críticas, como la que escribió Jung Chang (autora del best- seller Cisnes salvajes junto a su marido Jon Halliday, el Gran Timonel sigue siendo admirado en el mundo rural, donde es rara la casa que no luzca uno de sus retratos en sus desnudas paredes. La nueva China que hemos heredado se la debemos a él, que era un campesino como nosotros explicó Xiao Fen Yuan, quien no dudó en colgar un cuadro de Mao en su vivienda para celebrar la llegada del Nuevo Año Lunar. Mientras la gente de las ciudades y los jóvenes se muestran más interesados por la buena marcha de la economía que por la política, las desigualdades provocadas por el crecimiento del gigante asiático han abierto en el campo el debate sobre la vuelta a los orígenes del comunismo. Abajo los reformistas corruptos Deng Xiaoping y Jiang Zemin, que hacen lo contrario de lo que dicta la bandera roja y se oponen a Mao rezaba un panfleto difundido a las puertas del Gran Palacio del Pueblo, cuando concluía la Asamblea Nacional Popular. Por supuesto, los atrevidos manifestantes fueron inmediatamente reducidos por las fuerzas de la Policía. Ante la aparición en el seno del propio Partido Comunista de una encendida discusión sobre la proliferación del capitalismo en el país, el Gobierno ya ha dejado claro que continuará adelante con las reformas económicas. Con el fin de calmar los caldeados ánimos, el régimen, que oficialmente considera positiva la gestión de Mao en un 70 por ciento y negativa en un 30 por ciento, también pondrá en marcha medidas sociales en el atrasado entorno rural para garantizar servicios básicos que eran públicos hace tres décadas, como la salud y la educación. Gatos y millones Eso sí, el fundador del comunismo chino sigue siendo reverenciado en el mundo rural, en nombre del cual se hizo la revolución, y que apenas se ha visto beneficiado por el crecimiento de China porque su renta media es tres veces inferior a los ingresos urbanos. Para evitar que estalle este constante foco de tensión, en el que el año pasado se registraron 87.000 revueltas populares motivadas por la corrupción, los abusos de poder y la expropiación ilegal de tierras, Pekín prefiere continuar alimentando la maomanía pero desligada de cualquier debate ideológico y reduciendo al Gran Timonel a un reclamo turístico. Una atracción tan rentable que el Gobierno ha puesto en marcha una red de rutas de turismo rojo que, explotando los lugares más emblemáticos del Partido Comunista, generará en los próximos años la friolera de 100.000 millones de yuanes (10.234 millones de euros) Como dijo Deng Xiaoping, el artífice de las reformas capitalistas tras la muerte de Mao, gato blanco o gato negro, lo importante es que cace ratones O que gane millones, diríamos hoy FOTOS: P. DÍEZ Mao es un personaje maravilloso porque unió al país y construyó una sociedad totalmente nueva, pero también cometió errores intenta excusar tan flagrante olvido histórico Li Wenju, un profesor universitario que hace especial hincapié en la defensa del socialismo que abanderó el Gran Líder Le preguntamos si el Gran Timonel estaría de acuerdo con los cambios económicos que han convertido al gigante asiático en uno de los países con más crecimiento pero más desiguales del planeta. No entiendo de política, yo sólo he estudiado dirección de empresas se limita a contestar encogiéndose de hombros. El Gobierno sigue organizando ceremonias de pleitesía al recordado líder